Expresividad y buen gusto en tres montajes de Manu Canet que nos acerca a Igman Bergman. Manos, rostros e imágenes de una belleza demoledora, de una delicadeza que solo un grande del cine puede conseguir con tanta solvencia.
Un montaje estupendo de Manu Canet que nos acerca a esas manos que nos enseñó Tarkovki en sus películas. Un trabajo delicado, expresivo y lleno de cine del bueno, del bueno de verdad.