facebook twitter instagram youtube
  • INICIO
  • ESCRITORES
    • Nirek Sabal
    • Gabriel Ramírez
  • PÁGINAS AMIGAS
    • Dos minutos, cuarenta segundos y una trompeta
    • Dos minutos, cuarenta segundos y una novela
    • La Vida del Revés
  • CONTACTAR

Dos minutos, cuarenta segundos y una claqueta




 

Con un guión simple y un personaje como es ‘Barry Lyndon’ (no excesivamente complejo), es extraordinario llegar a conseguir una película tan grande, tan maravillosa. 
Técnicamente, ‘Barry Lyndon’ roza la perfección. Kubrick consigue retratar una época con detalle, convierte cada escena en un cuadro digno de admiración. Las localizaciones son espléndidas y los escenarios construidos no generan una sola duda en el espectador. El vestuario es perfecto. Maquillaje y peluquería también. La fotografía de John Alcott es impecable. Difícilmente se puede conseguir una nitidez de la imagen tan apabullante. 
Kubrick quiere atacar asuntos recurrentes en toda su filmografía: la violencia como herramienta destructora de la humanidad; la pequeñez de una humanidad medida junto al universo entero. Es por ello por lo que muchas escenas comienzan con primeros planos que, a través del zoom, dejan finalmente al personaje en medio de un mundo hostil, enorme, demasiado grande como para que nadie pueda cambiar algo o esté a salvo del destino. Y es por ello por lo que el realizador nos lleva, una y otra vez, a vivir situaciones en las que el ser humano desaparece con un simple disparo, con una actitud idiota ante el mundo. Todo ello envuelto por gran sensibilidad (algo que se le negó a Kubrick insistentemente y de lo que hace gala en este trabajo).
‘Barry Lyndon’ es el resultado de la adaptación de la novela de William Makepeace Thackeray. No es del todo fiel al trabajo del novelista (la última media hora es cosa del guionista y no de Makepeace) y el resultado es una historia simple y lineal. ¿Por qué fascina entonces? Hay varias razones fundamentales. La voz en off del narrador es una de ellas. Nos separa de la acción de forma intencionada (del mismo modo que en literatura, el punto de vista es una cuestión de distancias respecto a la acción). Se trata de un narrador no identificado (lo que se conoce por tercera persona). Además, se adelanta a la acción y la anuncia de modo que todo se sabe o intuye. Esto es algo que irrita a muchos puesto que buena parte de la tensión narrativa se pierde al usar este mecanismo. Sin embargo, es imprescindible para lo que Kubrick intentaba hacer. En realidad, la trama, el personaje principal, los secundarios, todo; son vehículos utilizados para dibujar una época, un universo casi inmóvil por el aburrimiento y el hastío, paralizado por la violencia, en el que todo se desliza hacia la nada. Kubrick quiere que miremos eso, desde la distancia, evitando injerencias de cualquier tipo.

Barry Lyndon es el personaje principal. Un tipo que quiere medrar sea como sea. Lo encarna Ryan O’neal. Este actor, mediocre y muy limitado en todos los sentidos, funciona más que bien. No por sus excelencias interpretativas (no las tiene) sino por el carácter dual que imprime a su personaje. Fragilidad, debilidad, atrocidad. Marisa Borenson le acompaña como Lady Lyndon. Espectacular en sus silencios y sus miradas vacías, casi muertas, infinitamente fatigadas. La sociedad se perfila desde esos dos personajes. 
Además de la fotografía de John Alcott, destaca la banda sonora de Leonard Rosenman. Música tradicional irlandesa, Händel, Paisiello, Bach y Shubert. Excepcional y encajada sin titubeos, con un criterio demoledor.
La película habla de antihéroes, de todos nosotros, de nuestra imposibilidad de sobrevivir al mundo. Y lo hace de forma profunda utilizando un despliegue técnico muy difícil de igualar.
G. Ramírez
Newer Posts
Older Posts

TRADUCTOR

SÍGUENOS

LO MÁS LEIDO

  • 'Leaving Las Vegas': El amor envuelto en un oscuro destino
      ¿Tiene lo tenebroso una estética deliciosa? Puede tenerlo. ¿Es posible hacer cine amargo, oscuro, doloroso y que guste a la mayor parte de...
  • ‘Blade Runner’: La desintegración del ser humano
    ‘Blade Runner’ es una muy buena película. Esto es algo indiscutible. Pero se queda a medio camino en algunos aspectos técnicos y de contenid...
  • 'Andrei Rublev': Imagen, sonido y simbología
    ¿Qué compromiso adquiere un artista con el resto de las personas, con él mismo o con el propio arte? ¿Hasta dónde puede llegar? ¿Qué relació...
  • Somos lo que llegamos a imaginar. La película de nuestras vidas
    Somos lo que aprendimos, lo que recibimos o perdemos cada día de nuestra vida. En la escuela, en casa, en la calle, de nuestros mayores, de ...
  • 'Solaris': La soledad del ser humano
    Esta película de Tarkowski llega de la mano de una magnífica novela escrita por Stanilaw Lem. Se ajusta en lo que puede y en lo que quiere e...
  • 'Oppenheimer': Mucho ruido y algunas nueces menos de lo esperado
      'Oppenheimer' es una buena película aunque es un trabajo que lleva adosados una serie de problemas que no son menores. En primer...
  • Cine para esta Semana Santa
    La figura de Jesús de Nazaret ha dado mucho de sí en la historia del cine. Grandes realizadores se han acercado a él buscando soluciones div...
  • 'Pobres criaturas': ¿Deliciosa o escandalosa?
      ‘Pobres criaturas’ (‘Poor Things’, 2023) puede generar grandes amores y rechazos descomunales al mismo tiempo. Y no me refiero a que a uno...

ARCHIVO

  • enero (1)
  • octubre (1)
  • agosto (1)
  • marzo (1)
  • enero (2)
  • diciembre (2)
  • noviembre (9)
  • octubre (8)
  • septiembre (10)
  • agosto (2)
  • julio (5)
  • junio (5)
  • mayo (3)
  • abril (2)
  • marzo (25)
  • febrero (9)

CONTACTAR

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

VISITAS



Copyright © Dos minutos, cuarenta segundos y una claqueta | Adapted by BD | Política de Privacidad