abr 20 2011

Scream 3: El pasado es el origen

‘’Si el asesino regresa, y hablo en serio, hay varias cosas que debéis recordar. Si sólo es una continuación, se aplican las mismas reglas, sin embargo hay un elemento decisivo: Si de pronto surge una inesperada historia del pasado y eclipsa la historia actual, las reglas de una continuación dejan de servir. Porque dejará de tratarse de una continuación, para convertirse en el último episodio de una trilogía.

¡Exacto! Es poco frecuente en el género de terror pero existe, y es una fuerza que hay que tener en cuenta, porque las verdaderas trilogías acaban volviendo al principio, y descubriendo algo que no era cierto. ‘’El padrino’’, ‘’El retorno del jedi’’, todas revelaban algo que pensábamos que era verdad y no lo era. Si es una trilogía, tened en cuenta las siguientes super-reglas de la trilogía:

1) El asesino es sobrehumano, de nada sirve pegarle un tiro ni apuñalarlo. En la tercera entrega tenéis que criogenizar su cabeza, decapitarle o hacerle estallar.

2) Cualquiera puede morir, incluso el personaje principal.

3) El pasado puede volver y patearos el culo. Tenéis que olvidaros del pasado, porque el pasado nunca descansa. Cualquier pecado cometido en el pasado va a estallaros en las narices y os destruirá.’’

Randy

Última película de esta más que brillante trilogía de terror, donde todo lo planteado en las anteriores entregas desemboca en un perfecto acto final no apto para cardíacos. Wes Craven nos sumerge ahora en plena meca del cine, en el corazón de Hollywood, finalizando así su metadiscurso y crítica a la industria para la que él mismo trabaja, una industria que destroza y sumerge en el olvido a muchísimas personas. Sidney Prescott (Neve Campbell), la protagonista, ha acabado aislada en una casa en la montaña, con seguridad extrema, evitando todo contacto humano que no sea su padre, trabajando desde una línea telefónica destinada a la atención a la mujer, acosada por fantasmas del pasado, su madre asesinada. Mientras tanto, un circo se ha montado a su alrededor con las anteriores masacres: películas, reportajes, merchandising, y los supervivientes de la segunda parte completamente desvirtuados por la fama y el dinero de una desgracia que incluso ellos mismos vivieron (la reportera Gale Weathers interpretada de nuevo por Courtney Cox, el sheriff Dewey, interpretado por David Arquette, y Cotton, el que era cabeza de turco en la primera y segunda parte, interpretado por Liev Schreiber). Puñalada 3 es la nueva película de los sucesos de Woodsboro, y de repente, los personajes del reparto han empezado a morir asesinados uno tras otro. Este hecho capta la atención de Sidney, que sale de su escondrijo como un ratón a la trampa con queso, pues el asesino con cada muerte deja una foto de Maureen Prescott (la madre) de cuando era una jovencita, destapando una ola de secretos que se creían más que enterrados, y haciéndole ver a la protagonista que el pasado siempre vuelve de una forma u otra, llegando a descubrir el origen del por qué su madre coqueteaba con todos los hombres con los que podía. Y es que, como en todo, un suceso, por minúsculo e insignificante que parezca, puede crear toda una generación de desgracias ajenas y no ajenas, traumas y complejos que se heredan hasta el inevitable choque donde uno no puede evitar preguntarse ‘’¡¡¿por qué cojones no me dejáis en paz, panda de tarados, psicóticos y esquizoides?!!’’

Un film que refleja de forma extremista cómo se le puede destrozar la vida a la generación venidera por los pecados que uno cometió en su pasado. Porque está más que visto que lo que influye en unos, le seguirá a los otros (y si no, pregúntenselo a un psicólogo), pero el ser humano es tan egoísta por naturaleza que no se preocupa de esas cosas cuando se es joven. Por lo demás, la película sigue el esquema de las anteriores entregas, incluso rozando un tono más burlesco al tratarse de una satirización del Hollywood que no vemos normalmente, ese lado casposo, pueril y frívolo que concierne tanto a actores, como directores y productores. Muchas muertes, sangre, más acción, mucha oscuridad, juegos macabros, guiños al espectador más freak, cameos de Jason Mewes y Kevin Smith como Jay y Bob el silencioso, Carrie Fisher (nuestra querida Princesa Leia de Star Wars que vio como su carrera y vida fue a pique tras esta saga, recuperándola aquí Wes Craven, ya que el tema principal de la película va sobre cómo trata Hollywood a su gente), o el mismo director como visitante al plató de Puñalada 3 con una cámara de vídeo. No es chistoso ni nada. En definitiva, todo es más grande y mejor.

Con este film estrenado en el año 2000, justo al final del siglo XX, Wes Craven y Kevin Williamson daban carpetazo a una etapa, y todo parecía indicar que la pesadilla se había acabado.

Una década después, el silencio ha sido interrumpido por una nueva generación. En unos días os hablaré del estreno de Scream 4, y cómo se ha adoptado un nuevo enfoque a una saga que aparentemente ya no tenía nada que ofrecer.

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Scream 1

Scream 2

© Del Texto: Gwynplaine Thor


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dic 19 2010

Tron Legacy: En el hombre del hijo

Son las 19.30 del viernes 17 de Diciembre de 2010. Estoy sentado y completamente solo en una sala de cine en versión original subtitulada. Agarrado a la butaca tras dos horas. Empapado en lágrimas. Lágrimas que me siguen hasta mi casa. Incluso cuando escribo estas líneas. Llevaba un tiempo en el que el cine no me daba realmente ninguna alegría, ninguna satisfacción a nivel personal, ningún espectáculo que hiciera que mi sensibilidad se pusiera a flor de piel como ha pasado hoy. Un espectáculo visual, sonoro y narrativo como el que propone: Tron Legacy. Sí, esa secuela de la archiconocida película de culto que la factoría Disney creara en los años 80, una secuela de la que muchos no se esperaban gran cosa, de la que muchos me han llegado a decir que sería un fracaso y un auténtico castañazo. Muchos lo dicen y se reafirman en ello. Realmente me la suda lo que digan.
Se equivocaron. Sí, eso pienso.
El argumento nos sitúa veintisiete años después de la cinta original, exactamente la edad que tiene nuestro protagonista, Sam Flynn (un desconocido Garrett Hedlund que va a dar mucho que hablar, o eso espero) que es el hijo del archimillonario e informático que ha levantado un imperio de la nada, Kevin Flynn (Jeff Bridges, increíble como siempre). Su vida se ha echado a perder literalmente desde que su padre desapareció, dejándolo como el rico heredero de una de las mayores empresas de tecnología llamada Encom. Siendo tan joven, la empresa acabó presidida por otros socios y accionistas, viciando el mensaje primario del que Kevin Flynn quería hacer gala. Así, Sam ha pasado su vida dando tumbos, sin objetivo, pagando los pecados del padre, obstruyendo la mercadotecnia de la empresa gracias a la que vive, perseguido y odiado por todo el mundo, solo, huyendo de responsabilidades, de sí mismo. Un día, un antiguo amigo de su padre y el segundo de a bordo del negocio, Alan Bradley (Bruce Boxleitner, que también aparecía en la original, esta vez ya con unos cuantos años de más), creador del juego Tron, recibe un mensaje en su busca, un aparato que no usaba desde los años 80, desde los recreativos que regentaba Kevin. Un mensaje que no duda en comunicar a su hijo, que acudirá intrigado y descubrirá a lo que se dedicaba su padre todas las noches. Allí, en un sótano oculto, como si bajara por la madriguera de conejos en Alicia en el País de las Maravillas, nuestro héroe será transportado al universo onírico digital llamado La red, donde un programa llamado Clu hecho a imagen y semejanza de su padre y que gobierna de manera totalitaria. En su periplo se encontrará con su verdadero padre, recluido en un exilio en compañía de un programa llamado Quorra (Olivia Wilde, un bellezón de mujer) que es el último superviviente de un hecho grave llamado La Purga y por la que Kevin quedó encerrado veinte años allí. Nuestro trío de protagonistas intentará hacer caer el mundo de Clu desde sus cimientos.
Una película llena de referencias, compleja y simple a la vez, que aunque pudieran pasar desapercibidas para el público en general, están presentes:
-Literarias: como ya he mencionado la obra de Lewis Carroll, ese joven huidizo de la realidad y las responsabilidades que se evade en un mundo virtual que acabará agarrando el destino con sus manos; o Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne; están claramente introducidas en algunas escenas de la película, entre otros relatos de otros autores.
-Religiosas: la Santa Trinidad, Padre-Hijo y Espíritu Santo. Kevin, Sam y Quorra respectivamente, y es que ésta última sirve como el elemento salvador de nuestros protagonistas, una fuente pura, inocente y llena de sabiduría, un eje al que agarrarse cuando todo va mal. Y esa referencia al número tres en múltiples elementos del decorado o el vestuario, que aunque subliminal, aporta una descripción a ese mundo y esos personajes. O la oposición cielo-infierno y cómo se plasma la división con tonos azules y blancos, y tonos cálidos y naranjas respectivamente para diferenciar unos personajes de otros.
-Filosóficas: el eterno retorno de Nietzsche como elemento de causalidad, un principio y un fin que a su vez genera un nuevo principio, una nueva era, un traspaso generacional de padre a hijo que tiene su mayor simbología en el aro o círculo que llevan los protagonistas a sus espaldas, que simboliza lo infinito. Es curioso como una película con un trasfondo religioso se contrapone con esto que acabo de decir. Bueno, no tanto…
-Cinéfilas/musicales: Aunque bebe de su propia fuente estética creada hace más de dos décadas, se reverencia u homenajea (algunos dicen que es una parodia barata, en fin…) a películas como Blade Runner (esa ciudad virtual sumida en una oscuridad latente y decadente bajo luces de neón, humo y lluvia constante), 2001: Una odisea en el espacio (en lo que se refiere a decorados interiores), Star Wars (Jeff Bridges recuerda a Sir Alec Guinness haciendo de Obi-Wan Kenobi; es casi anecdótico) por poner ejemplos conocidos. Y en música ese magnífico tema Sweet Dreams de Eurythmics en un momento dado, o la referencias a obras de Vangelis y Hans Zimmer.
-Sociales: Una crítica, aunque superficial, a empresas que no tienen en cuenta a los usuarios y que monopolizan el mercado con productos de dudosa calidad, como una que todos conocemos y saca un sistema operativo cada tres años;   reflejada en el cinismo de los accionistas e informáticos (curioso el cameo de Cillian Murphy) que no dudan en vender mierda para hacerse ricos. Una crítica a la ambición desmesurada que acaba convirtiéndose en un monopolio, en un régimen totalitario, por culpa de la búsqueda de una perfección utópica, infantil, pero que existe en nuestra realidad. Una crítica a la sociedad que hemos creado, de la herencia de valores de padres a hijos, del qué estamos aportando a nuestros jóvenes (que no es más que odio y miedo y que acaba derivando en la evasión de la realidad a través de alcohol, drogas y un largo etc.). De la enorme magnitud y lo complicada que puede ser nuestra infancia y cómo un hecho determinado puede ser la causa y el principio de grandísimos complejos que derivarán en nuestros actos cuando seamos mayores de manera casi inconsciente. De la aceptación del yo como una entidad individual y no grupal (al contrario que los regimenes totalitarios). Para ser claros, del perdón entre una generación y otra.
Técnicamente la película es sublime, aunque creo que me quedo corto con este adjetivo; con una estética que ya es una marca en sí misma, una franquicia generadora de todo tipo de merchandising; un diseño de vestuario y de elementos del decorado brutal, con identidad propia; con una fotografía espléndida a pesar de que prácticamente toda la película son efectos especiales y chroma, pero si os doy mi sincera opinión, en la que los personajes están tan perfectamente integrados con lo que ocurre en pantalla que uno se mete de lleno en la acción; incluso revoluciona el hecho de ver a Jeff Bridges (el papel del doble maligno, Clu) hecho totalmente por ordenador con aspecto de joven; no quiero pensar cómo será el cine de aquí a veinte años, da hasta miedo, es demasiado real; una banda sonora original creada por el famoso grupo de ritmos electrónicos Daft Punk que es una absoluta maravilla; y un apartado sonoro en general absolutamente genial. La gente que le motive todo esto, disfrutarán con el espectáculo. Quizás falle la frialdad de las actuaciones, y alguna cosilla de guión, pero no creo que sea para tanto, su objetivo es entretener, y lo consigue con creces. Y un consejo, véanla en V.O.S., el doblaje a nuestro idioma es más que patético, por no decir de risa.
En definitiva, puedo equivocarme, puede ser una película más del montón y haber hecho mella en mí la nostalgia de mi niñez y haber visto una paja mental que me ha encandilado de principio a fin. Puede que incluso dentro de unos años, cuando la vuelva a ver no la mire con los mismos ojos. Pero sí que puedo decir una cosa, he sido feliz durante dos horas, y eso no me lo va a quitar nadie. Debo dejar de ser tan moralista. No va conmigo.
© Del Texto: Gwynplaine Thor

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