oct 10 2010

Machete: La decepción que tardó años en llegar

Recuerdo que cuando vi aquella doble sesión de serie Z llamada Grindhouse (aquí dividida en dos estrenos diferentes, una de ellas era la gloriosa Planet Terror de Robert Rodriguez, y la otra era la castaña de Death Proof de Quentin Tarantino) mis ansias de acción deseaban que el falso trailer de un tal Machete que antecedía dicha locura se hicieran realidad en un largometraje. Han tenido que pasar unos cuantos años, y escuchar a muchos fans en la red que proclamaban a gritos la película de este personaje mexicano ideado en la perversa mente de un Robert Rodriguez que a veces te hace una buena película como te hace un bodrio insufrible.
Ese día ha llegado. ¿Cuál ha sido el resultado? En mi opinión, la idea no ha sido llevada a cabo tal y como imaginábamos, se queda en aguas de nadie esperando llegar a buen puerto y se hunde antes de llegar. No puedo negar que no me haya reído mientras veía la película, y que incluso en medio del metraje tenía la esperanza de que acabara como tenía que acabar, en una venganza como debe ser, mucha sangre, muchas hostias, cuatro o cinco frases lapidarias del prota y todo a tomar por donde ya sabemos. Pero ni de lejos fue así. A saber, Danny Trejo interpreta a un ex-federal mexicano que, traicionado por sus propios compañeros y comprados por un malo como Steven Seagal, decide atravesar la frontera e iniciar una nueva vida en Texas tras ser dado por muerto y su mujer tristemente asesinada. Un servidor, viendo el detonante de la historia pensó que esto se iba a convertir en una historia de pura venganza, al estilo más macarra (pues es lo que propone el trailer), pero ni de lejos. Rodriguez se pierde en un libreto kitsch al introducir una trama sociopolítica de pandereta que trata sobre la inmigración mexicana en el sur de los EEUU, la xenofobia o racismo y la doble moralidad americana; introduciendo personajes como el de Robert De Niro, un senador que quiere echar a todos los mexicanos de su estado y que mediante el actor Jeff Fahey (que hace de consejero) y Don Johnson ( un racista que caza mexicanos en la frontera y se proclama así mismo justiciero) conducen a una trampa a Machete, el cual acabará liándola junto a un par de espléndidos cuerpos(porque no están para otra cosa en la película, seamos sinceros) como el de Jessica Alba(como agente de inmigración) y Michelle Rodriguez (la bella y letal jefa de una organización llamada La Red) y toda una legión de inmigrantes mexicanos. Todos estos personajes caricaturizados al máximo, con unos diálogos y situaciones que no se los creen ni los actores, Robert De Niro parece estar disfrutando del rodaje, pero admitámosló ¿cuándo fue la última vez que De Niro hace un buen papel? ¿Alguien se acuerda? Por no hablar de Don Johnson, una vieja gloria que tampoco sabe muy bien qué hace en este film, aunque si se le hubiera dado más importancia y Rodriguez hubiera escrito algo mejor, podría haber sido un buen resurgir para este hombre ya entrado en edad, y ser un buen malo. La película se sostiene a base de presentar actores conocidos en papeles mediocres y caricaturescos, véase Lindsay Lohan, la niña que creció con Disney y se emborrachó de tanto éxito que sus orgías todavía dan para hablar, y aquí no se corta un pelo a la hora de enseñar chicha, incluso acaba como monja…¿por qué será? O Steven Seagal, que no está más gordo y lento porque no puede, lejos quedan aquellos días como estrella de cine de acción. Tom Savini aparece como invitado de honor, algo es algo.

A lo que voy, Rodriguez debería de haberse dejado de victimismos por ser de donde es, y haber mostrado una historia de pura venganza y serie B, y dejar a un lado lo que ha hecho, un intento de darle a la trama algo de cierta profundidad, que no la tiene, para dejarlo claro. Hay productos que no la necesitan, que tienen que ser simple entretenimiento, Machete estaba destinado a ello, pero ha naufragado porque no se ha trabajado nada en esta película, todo huele a cutre, los primeros cinco minutos dices ‘’vale, es por la estética y la acción’’, pero pasa la hora y te preguntas si no es más bien por la incompetencia de un director como tal y como guionista. Es una película que disfrutas a ratos, y en los ratos que quedan, te dan ganas de prenderle fuego al cine.
Se le podría haber sacado más jugo a Danny Trejo (pese a su registro), incluso el que hace de su hermano cura, Cheech Marin, está totalmente desaprovechado. Aunque nuestro protagonista tendrá unos buenos golpes durante la película que a más de uno le saltarán las lágrimas de la risa. En el plano técnico voy a dejar a un lado la fotografía porque no pasa de ser algo cutre hecho adrede, lo que más me gustó fue la música, que le va como anillo al dedo, y roza en algunos momentos el absurdo por el absurdo.
En definitiva, no es lo que se esperaba como película. Quédense con el falso trailer de hace unos años, y los primeros minutos de película, el resto mírenlo por curiosidad si se aburren mucho, puede que hasta se diviertan. Yo lo hice.
© Del Texto: Gwynplaine Thor
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sep 5 2010

Predators: El fin del entretenimiento

Ya no tengo esperanzas en el cine palomitero, ni de entrenimiento o de masas (elijan cualquiera de las tres concepciones, me da igual). O el mundo ha cambiado mucho, o cada día vamos a peor. Y es que este tipo de cine, aparte de que ya no es original (lejos quedan los magníficos 80, lo sé), está tocando a su fin, o eso pienso. Porque viendo las carteleras me siento insultado intelectualmente con propuestas que bien podrían pasar por alguien de la edad de un niño que ve los Teletubbies.
Para ser claro y directo, ahórrense lo que vale la entrada de cine para ver esta película. Todavía no sé cómo semejante despropósito de historia ha llegado a ver la luz. La Twenty Century Fox cada día se supera más, ya lo hizo cargándose el mito de Alien y Predator con sus versus, y encima dos películas… y no contento con eso, querían hacer resurgir una tercera entrega de la saga Predator. El proyecto en un principio se perfiló como algo a tener en cuenta ya que una de las cabezas visibles era Robert Rodriguez (esta vez como productor ejecutivo), aunque la dirección de Nimrod Antal, y el guión de unos desconocidos Alex Litvak y Michael Finch daba que pensar. Conforme fue pasando el tiempo, y desvelándose la lista de intérpretes y demás parafernalia, se fue desinflando la idea de un renacimiento de la saga, acabando en lo que ya se sabe: una completa bazofia que no hay por donde cogerla.
El argumento: Una serie de mercenarios son secuestrados para llevarlos a un planeta lejano que en realidad es un coto de caza para los Predators. Ya sabéis, muchos tiros, sangre, gritos, carreras y poco diálogo. Todo esto estaría muy bien si el guión tuviera algo de original, pero la trampa reside en que para los que nos gustó la primera Predator con Arnold Schwarzenegger y sus camaradas con músculos en las cejas y humor macarra, esta secuela se intenta adueñar de la nostalgia del espectador para crear situaciones que son prácticamente un plagio, pero un plagio malo, horrible, basura, mal dirigido y escrito. Y es que Nimrod Antal intenta copiar la dirección de John McTiernan y no le llega ni a la suela de los zapatos. Lamentable. Como lamentable también es el reparto…¿quién se cree que los protagonistas, salvo Danny Trejo, son mercenarios?

Un médico psicópata, una francotiradora, un yakuza, un simple mercenario, otro de Sierra Leona, un presidiario, etc…forman un elenco que podría haber dado más de sí si por lo menos este engendro tuviera un guión medianamente decente. Diálogos estúpidos, situaciones absurdas hasta rozar lo patético, actuaciones bochornosas…No, esto no es un resurgir, esto es un enterramiento en toda regla. A esto hay que añadirle una fotografía horrible, y una dirección artística que deja que desear, por no hablar de la música de John Debney, que en un alarde de originalidad, copia descaradamente la partitura que hizo Alan Silvestri para la primera película y que es uno de esos scores que pasados 20 años no se te olvida.
En definitiva, una película aburrida en toda regla, que no llega a sorprender como la original en ningún momento. ¿Esto es cine de entretenimiento?
Un aviso a los incautos, viendo el trailer… no se crean que a Adrian Brody lo apuntan miles de Predators, no, porque en la película solo lo apunta uno y dad gracias. Otro de los trucos para llenar las salas… un tocomocho en toda regla.
© Del Texto: Gwynplaine Thor

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