feb 26 2011

Bibici Story: “My Name Is Orson Welles”

Bibici Story es un cortometraje de Carles Durán rodado en un solo día de diciembre de 1.969 cuando existían las llamadas guerrillas cinematográficas y el cine se utilizaba como arma reivindicativa, crítica o de denuncia.
Desde una perspectiva metacinematográfica, Carles Durán aborda la represión política, la libertad sexual y las diversas formas de represión ideológica con una irónica mención al cine al final de la película.
Una mujer vestida de rojo fuma un cigarrillo sobre un puf mientras hace un curso de inglés provista de unos grandes auriculares blancos. Escucha atentamente las 8 lecciones del cassete y repite cada frase en inglés.
La lección 1 consta de unos originales créditos mientras se escucha el cassete y la mujer fuma.
En la lección 2 se trata la represión política y la mujer es abofeteada por un grupo de hombres semidesnudos que, de cara a la pared, son rociados con spray rojo antes de caer muertos en el suelo.
En la lección 3, que trata la libertad sexual, los personajes del cassete describen una habitación de hotel mientras una pareja semidesnuda se besa apasionadamente tras la mujer y ante la atenta mirada de Portabella.
En la lección 4, Vietnam, un par de chinos vestidos con indumentaria típica, comen arroz mientras un soldado norteamericano se pasea delante de ellos con un cartel de la estatua de la libertad.
La lección 5 comienza con un estruendoso grito de mujer. Un soldado, con un puñal clavado en la espalda, cruza por delante de la mujer mientras ésta recita en inglés las horas que tiene el día y los minutos que tiene una hora.
La lección 6 es una cuenta en inglés del 1 al 22 mientras un obrero soviético, un sacerdote, un soldado norteamericano y un francotirador, dejan, junto a la mujer, diversos libros, y, entre ellos, una foto de Stalin.
En la lección 7, todos los personajes aparecidos en la película son fusilados por la mujer.
En la lección 8, la mujer mira fijamente a cámara mientras dice en inglés: My name is Orson Welles.
Bibici Story está indicada para todos los fanáticos sesenteros de Godard y la gauche divine, y para todos aquellos interesados en el cine reivindicativo y de crítica.
Esta es la sucesión de maravillas del jueves noche.
© Del Texto: Sonia Hirsch


feb 25 2011

La Red Social – (No) Sin Mis Amigos

Después de empezar más de una vez a ver esta película, y tener que dejarla al cabo de un rato por motivos ajenos a la misma, he conseguido, por fin, terminar de ver la historia de facebook en la gran pantalla. Facebook: la herramienta social que ha revolucionado la red, cambiado la concepción de las relaciones entre seres humanos, convertido a su creador en multimillonario (gracias a nosotros) y a nosotros en adictos. Supongo que era algo inevitable que tarde o temprano se diera una situación así, una vez comenzado el boom tecnológico; y no está mal trasladarla a la gran pantalla pero, algo tan concreto como facebook… ¿Va a contarnos algo nuevo?
Los elogios de la crítica sumados al éxito del producto en sí siembran la esperanza de encontrar, por fin, una buena película con una trama sin florituras, sin argumentos retorcidos ni adivinanzas, apta para todos los públicos, de todas edades y clases sociales, con el valor añadido del morbo por saber cómo un quasi veinteañero puede llegar a convertirse en el joven más rico del mundo gracias a una creación fortuita. El dinero y el glamour de Harvard, junto a la cara “bonita” de Justin Timberlake (quien no aparece muy favorecido y cuyo papel de intelectual no se cree nadie, aunque sí el de fiestero) son los únicos adornos que David Fincher incorpora a esta historia que, en lo que al guión se refiere, no ha debido de darle muchos quebraderos de cabeza. Quizá por eso, para hacer algo más original, decide trabajar con la común y explotada técnica del retroceso narrativo, una herramienta que ha conseguido manejar adecuadamente para rescatar esta creación de lo que en definitiva no deja de ser un cóctel con ingredientes puramente americanos.
El modo en que se agita tal vez sea lo que la haga destacar. Una banda sonora interesante en las escenas apropiadas, un buen personaje secundario (Andrew Garfield como Eduardo), que parece que no pinta nada, pero al final hasta te hace echarte unas risas, y un muy bien perfilado protagonista (Jesse Eisenberg como Mark Zuckerberg), capaz de arrancar algo de sentimiento al espectador, ya sea simpatía, compasión, pena o incluso absoluto rechazo. El sabor de boca final es paradójico, tanto como el mensaje en sí. Tras dos horas de película, en las cuáles consulté facebook al menos un par de veces, me pregunto por qué ha sido tan aclamada. Y luego sonrío cuando me doy cuenta de que el creador de la red social más importante del mundo se ha quedado sin amigos. Si hubiera durado media hora menos, quizás la habría saboreado mejor.
© Del Texto: Coletas


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