oct 2 2010

El americano impasible: Crónica de un conflicto

Hace algunos años leí la novela de Graham Greene El americano impasible.  Conocía la existencia de la adaptación cinematográfica que protagonizó Michael Caine junto a Brendan Fraser, pero no la vi en su momento, allá por el año 2002. Este verano, estando en la ciudad de Ho Chi Minh, la antigua Saigón, me acerqué al mausoleo del que fue el primer Presidente de la República Democrática de Vietnam, Nguyễn Sinh Cung (entre muchos de los apodos que utilizó mientras estaba en la clandestinidad está el de Ho Chi Minh, con el que fue rebautizada la antigua ciudad Saigón).  Pues bien, estando en aquel museo encontré,  de nuevo, la novela de Graham Greene. Compré la versión en inglés porque poco más podía adquirir que me fuera comprensible. Debo reconocer con humidad que mi vietnamita no pasa de cảm ơn (gracias) y del chào buổi sáng (buenos días). Días antes me había desprendido de todos los libros que llevaba encima, por lo que me pareció una buena opción comprar  y volver a releer aquella novela. Me atrapó de nuevo. Mientras la leía, me recordaron la existencia de la película y me hablaron de la fidelidad que la misma guardaba con el libro. Durante días, el libro viajó conmigo y me permitió fijarme en cuestiones que de otra manera me habrían pasado desapercibidas. Me acerqué al Hotel Continental (escenario en el que se desarrollan algunas de las escenas de la novela ), a la  Gran Plaza, asome la cabeza en el Hotel Caravelle, visité la localidad de Da Nang y Hoi an (lugares todos ellos donde se desarrolla la acción de la novela). Por eso, en cuanto llegué a casa,  no dudé en hacerme con una copia de aquella cinta que sabía existía y aún no había visto.
El americano impasible de Phillip Noyce es un peliculón. Son muchas las adaptaciones cinematográficas de novelas. Algunas son buenas, pero lo más habitual es que sean regular. En este caso, no es así, estamos frente a una muy buena película que mantiene la esencia de la novela de Greene que, alejándose de las habituales historias que hablan Vietnam, nos explica el origen del origen del conflicto bélico que conmocionó el mundo en los años 60 y que  se inició, no con los americanos, sino con los franceses.
The quiet american, que se sitúa en el Vietnam de los años 50, cuando la influencia colonial francesa lo impregnaba todo, es una historia política, la historia de un romance, una historia de traiciones en la que permanentemente flota la pregunta sobre si el fin justifica los medios. Para la realización de esta película Noyce contó con la presencia de Michael Caine interpretando el papel de Thomas Fowler (el periodista corresponsal del London Time) y con Brendan Fraser como Alden Pyle (el voluntario, el verdadero hombre impasible que da título a la película) y Do Hai Ye (la joven Phuong). La película fue filmada casi íntegramente en Vietnam, en los escenarios reales que se recogen en la novela de Greene y los actores y extras que intervienen son prácticamente todos vietnamitas, vecinos de Saigón que se prestaron a actuar en una película que recrea momentos que aún se encuentran muy presente en las familias vietnamitas pues prácticamente todas ellas han perdido algunos de sus miembros en aquella cruenta guerra cuyo inicio nos muestra el film de Noyce.
A principio de los años 50, los franceses ocupaban Vietnam. En aquellos años se libraba una auténtica guerra entre franceses y vietnamitas que pretendían acabar con la ocupación francesa y el conflicto se encontraba en su momento más álgido.
Thomas Fowler (Michael Caine) periodista británico del London Times, estaba destinado en Saigón donde los comunistas ejercían una feroz resistencia a la ocupación francesa, cubriendo el conflicto.  Fowler vive en Saigon junto a su amante, la joven vietamita Phuong (Do Thi Hai Yen), mientras su esposa continúa viviendo en Gran Bretaña. Hasta la ciudad llegará Alden Pyle (Brendan Fraser), un médico americano, en misión humanitaria que, en realidad,  tiene encomendada, la misión evaluar e informar sobre la situación del país para evitar que el mismo caiga en manos de los comunistas.
Pyle se enamorará de Phuong quien aspira a convertirse en la esposa de Fowler esperando que éste se divorcie de su esposa. La mentira y la traición rondará el triangulo amoroso que entre los tres se formará y que irremediablemente les llevará al desastre. Encadenando la historia personal de los tres personajes principales de la película, se narrará  el conflicto político entre los colonialistas franceses, los americanos decididos, en plena guerra fría, a no permitir el avance del comunismo y los propios vietnamitas.
La fotografía de esta película es espectacular, fue dirigida por Christopher Doyle ( The Mood For Love, Chung King Express) que muestra siempre una excelente sensibilidad hacia el mundo asiático y  garantizó la belleza de la fotografía de la filmación, su perfecta recreación de la atmosfera brumosa con la permanente humedad que impregna la vida vietnamita.
Los actores lo bordan, fueron tan minuciosamente escogidos que uno cree poder intuir que Graham Green los hubiera aprobado y la historia, que en la novela se protagoniza más por la voz narrativa que por los personajes que la integran, está tan bien resuelta y llevada a cabo, que sólo merece un sobresaliente.
Dicen que esta película es un remake de otra anterior que ya filmó Mankiewicz en 1958, pero desde luego, aquella que sí había visto en su momento, no puede ni compararse con la versión realizada por Philip Noyce que es mucho más fiel a la novela, está mejor ambientada y roza la genialidad.
Una película que no deben perderse porque el conflicto de Vietnam es algo más que lo que las películas bélicas al uso nos han mostrado y todo ello con la garantía que transmite y muestra el Vietnam que existió en su día y que aún hoy se respira y ve cuando uno cruza aquel país. Pueden creerme.
© Del Texto: Anita Noire

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ago 22 2010

Salt: Una lágrima por cada minuto

Me planteo, a menudo, si merece la pena entrar en una sala de cine para perder un par de horas soportando un pestiño de categoría. Pero me planteo, mucho más a menudo, si utilizar el poco tiempo que tengo en comentar esos pestiños es o no un delito contra la capacidad intelectual de las personas. Sobre todo contra la mía. Aguantaré las lágrimas el rato que esté escribiendo sobre Salt, película firmada por Phillip Noyce y estrenada hace un par de días en los cines de toda España (deberían hacer pruebas piloto en algunas ciudades para evitar sufrimientos entre el conjunto de la población).

La película se reduce a un puñado de escenas llenas de tiros, explosiones y golpes mortales. La trama está contada mil veces antes, los personajes carecen de alma, los diálogos son patéticos y, lo peor de todo, es que Noyce ha dejado todo preparado para una docena de secuelas.

Angelina Jolie interpreta el papel de agente de la CIA (Evelyn Salt). La muchacha parece ser lo que no es. En la película todos parecen ser lo que no son. Salt es una mujer dura, muy bien entrenada y capaz de acabar con un ejército (da igual si es norteamericano o ruso). Está casada con un importante aracnólogo (a este lo interpreta August Diehl aunque si no apareciera en la película no pasaría nada. Una foto hubiera sido bastante. Y soy generoso. Con lo de dejar la foto, digo). Pues la muchacha, después de regresar de Corea del Norte donde ha sido capturada y torturada, dos años después, recibe la visita de un hombre ruso que le anuncia algo inesperado. Aquí empieza a moverse la cámara detrás de las explosiones, muertes, detrucción y esas cosas. Liev Schreiber y Chiwetel Ejiofor interpretan a otros agentes de la CIA y persiguen a Jolie (que es Salt). Pero claro, Salt es muy parecida a Lara Croft. En todos los sentidos. Se mueve igual, la interpreta la misma persona, mira igual, mata igual, acaba con lo que sea necesario igual. Quizás era Croft disfrazada de Salt. No lo sé.

Decía al principio que esta película se reduce a un puñado de escenas violentas. Pues bien, tampoco son nada del otro mundo.

Y eso es todo. Ya no aguanto más sin llorar por mis minutos perdidos.

© Del Texto: Nirek Sabal

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