oct 27 2012

Redención (Tyrannosaur): Animales

La propuesta de Paddy Considine, director y guionista, está clara. Explora y nos arrastra en el intento. La mugre y sus aledaños son el escenario. Los protagonistas, todos nosotros. Nuestra parte más animal, esa que sólo tiene una capacidad limitada para asumir la humillación, esa que explota en violencia descontrolada.
No plantea un guión pretencioso, ni novedoso, ni rebuscado. Es más, se trata de una trama bastante corriente. Pero los ingredientes con los que aliña el asunto son enormes, monumentales. Redención es una película difícil de ver. Arruga al más bravucón de los espectadores. Por su conjunto, por lo bien contado que está hasta el último de los detalles.
Peter Mullan arrasa todo lo que encuentra en su camino interpretativo. Fantástico. Aporta una credibilidad fuera de lo normal. Por cierto, ni se les ocurra ver la película doblada. Esta es de las que hay que ver en versión original. Encarna el personaje de un hombre alcohólico, viudo, amargado, arrepentido, conocedor de lo que tiene en las bodegas propias, es decir, que sabe lo repugnante que puede llegar a ser una mala persona. Le acompaña, en el otro papel protagonista, una sorprendente Olivia Colman. Nueva por estas tierras del cine, pone patas arriba todo lo que toca. Está espléndida en su papel.
La película no es que sea una maravillosa muestra de lo que debe ser una película de cine. Tan sólo, es correcta. Pero las interpretaciones son fabulosas.
La banda sonora es impecable. Acústica. Y las letras de las canciones profundas, elegidas de maravilla. Suena la música de forma precisa, ni antes ni después.
El guión, sin ser nada del otro mundo, presenta una cualidad maravillosa. Y es que se salpica de frases demoledoras, inteligentes; frases que mueven la acción en dirección correcta.
Ahora bien, risas, lo que se dice risas, ni una. Redención es una película durísima, inquietante, dolorosa. La pantalla se llena de grises, de tonos sepia, de luces que apagan la imagen o enloquecen cualquier atención prestada en los momentos de conflicto. Es una bajada a la bodega de los personajes. Ellos, los espectadores, todos juntos para ahogarse entre la miseria.
Es una de las películas que más me han emocionado en los últimos tiempos. Es una de las películas que volveré a ver pronto para descubrir los matices que se quedaron aislados. Es una obra de cine independiente que muchos deberían ver para poder comparar con la gran cantidad de trabajos que llegan con fama de extraordinarios siendo mediocres.
No se la pierdan. Es impresionante.
© Del Texto: Nirek Sabal


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sep 19 2010

NEDS: De pronto, en el lado oscuro

NEDS – Peter Mullan – SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO



NEDS es una categoría de adolescentes: los fracasados (No Educados) y Delincuentes.
Esta historia arranca con un niño, estudioso e inteligente, a punto de comenzar la secundaria, que vemos abocado al fracaso por la atmósfera que le rodea: sórdida en el hogar, cruel en la escuela y de delincuencia desatada en la calle. Muy marcado por un hermano mayor desviado ya en la marginalidad.
El director, Peter Mullan, ha elegido la Escocia suburbana en los años setenta y los ochenta para hacer un retrato de violencia adolescente, en medio de la que se gesta la creación de un monstruo, y ha conseguido una película densa en donde el drama –tremendo- del protagonista está rodeado muy sabiamente por la comedia cruel e inesperada, la tragedia, el esperpento y algunos momentos verdaderamente surrealistas, todo funciona de manera homogénea. Una composición admirable, bien armada y con mucha fuerza.
Así que estamos todo el tiempo entre la sonrisa y la tensión dramática en un guión imprevisible, inteligente y muy bien dosificado. Ese es el primer acierto. La utilización de la banda sonora para contrastar con el efecto de las imágenes, es bastante desconcertante y no se abusa del recurso, así que funciona; y el arranque, en unos coloristas años setenta con una fotografía que parece imitar la de la época, nos hace partir de un punto de vista que va a empezar a cambiar vertiginosamente hasta adentrarse en un lado oscuro que nunca hubiéramos imaginado.
Todo empieza a cambiar sutilmente siguiendo la historia. Crece nuestro protagonista y le encontramos de nuevo, ya adolescente y en una encrucijada.
John McGuill (Conor McCarron), es un héroe simpático, pero también un antihéroe, un villano y un monstruo temible; cómo se puede haber conseguido esto –y se ha conseguido perfectamente- es la clave del filme.
La composición del protagonista, es sublime, primero con un niño que está muy bien y que da paso a una interpretación de McGill adolescente sencillamente soberbia, conseguida sin duda con mucho trabajo, perspicacia y la ayuda de una buena dirección que ha sido capaz de arrancarle los matices más inesperados y más sutiles. Un trabajo actoral de la mayor categoría. Sería mucho decir que el resto de los actores está a la misma altura, pero casi, recordemos que son casi todos muy jóvenes, algunos auténticos niños y haber conseguido de más de una veintena de teenagers semejante igualdad de interpretación en creación de época, en acento, en movimientos, en agresividad, y en tono interpretativo tiene que haber sido el resultado de un trabajo minucioso. La dirección artística es muy acertada.
Hay en la última parte unos paralelismos místicos que son coherentes con el guión, pero que resultan algo extravagantes y sobra un final metafórico y un tanto absurdo que nos deja bastante desconcertados pero que no ha conseguido que la película pierda un ápice de fuerza.
La utilización de la música, el tema y la composición de algunos planos nos llevan a recordar La Naranja Mecánica.
Por supuesto que es una crítica a la sociedad y al sistema educativo y una explicación del fenómeno de las pandillas y la violencia ciega que vale para cualquier momento y cualquier sociedad.
Mullan, que es también actor, obtuvo el León de Oro en Venecia por The Magdalene Sisters, ha dirigido cortometrajes y actuado en Braveheart y Transpoiting.
Parece que el público del pase de la tarde, con prensa, en el Teatro Principal se ha quedado resentido por el final.
La película me ha interesado mucho y me ha sorprendido.

© Del Texto: Ivor Quelch