oct 29 2010

An Education: Ustedes son tontos

El afán por redondear las tramas es algo que nunca comprenderé. Dejar abiertas las narraciones habilita un espacio al espectador que no se valora en su justa medida. Supongo que el aspecto comercial de una producción cinematográfica es fundamental y los guionistas hacen todo lo que pueden para que sus historias encajen en el proceso. Vale, pero ¿no hay nadie que piense en nuevas posibilidades para convertir en comercial todo tipo de guión? ¿Es absolutamente necesario contar todo para que el espectador salga contento de la sala de proyección? ¿Podría ser que, a los que vemos cine, nos gusta poder imaginar lo que sucede a partir de los créditos sin que nadie cierre el asunto (penosamente) por siempre jamás? ¿No será que nos toman por tontitos (muchas veces) y les gusta darnos todo masticadito por si las moscas? ¿Sigue funcionando lo de presentar un final feliz? Esto es algo así como lo que ocurre en la televisión. Emitimos lo que el público demanda, dicen. Pero yo creo que cuando la programación está exenta de porquería, la gente sigue viendo los programas e incluso agradecen la falta de tanta mierda. Pues eso pasa mucho en el cine.
An Education es la última película firmada por Lone Scherfig. Mantiene un puso narrativo notable durante gran parte de la cinta, pero llegado el final la cosa se descompone arrastrando todo lo bueno que tenía. Una propuesta atractiva, algo blandita (eso sí), termina siendo un asombroso espectáculo de felicidad cuando la cosa hubiera sido mucho más verosímil si el guionista hubiera optado por dejar las cosas en su sitio. Resumiendo mucho, lo que nos cuentan es que una chica de 16 años conoce a un tipo mayor que ella. Este la asombra con sus cosas, con su vida, con sus viajes. Ella se enamora locamente, claro. Él termina siendo un mamón. Se separan para siempre aunque ella en un momento arregla todo y lo deja más bonito que un San Luis. ¿A que ya se lo sabían?
Lo verdaderamente notable de la película lo encontramos en la interpretación de Carey Mulligan (esta es la chica enamorada). Francamente bien. Emma Thompson está por allí para hacer bulto junto al resto que no pasan de estar correctos (Peter Sarsgaard, Alfred molina, Rosamund Pike, Dominic Cooper y Olivia Williams).
A lo largo de la trama ocurren cosas que no terminan de casar con lo que luego vamos descubriendo. Por ejemplo, un sujeto que es lo que es ( un crápula de tomo y lomo) difícilmente tendría una actitud parecida a la que nos muestran cuando la pareja se encuentra a solas las primeras veces. Resulta tan patética la escena como descubrir que nos la han jugado ocultando algo fundamental para entender el producto en su totalidad. De verdad que creo que nos toman por idiotas. En fin, una película que podría ser notable se queda en muy poca cosa. En la actriz principal y, no lo he mencionado aún siendo lo mejor de la cinta, la banda sonora. Podrán escuchar On the Rebound de Floyd Cramer, Sous le Ciel de París de Hubert Giraud interpretada por Juliette Greco, A Sunday Kind of Love de Beth Rowley que también canta una excelente versión de You Got Me Wrapped Around Your Little Finger de Ben Castle, Maybe Tomorrow de Bill Fury y algunos temas más que resultan maravillosos entre tanto cine de mentira.
Los amantes de historietas maravillosas que terminan mostrando un mundo que viaja sobre una nube de algodón de azúcar tienen en An Education una excelente oportunidad para disfrutar. Pero el resto, no sé yo.
© Del Texto: Nirek Sabal



Imagen de previsualización de YouTube


jun 12 2010

El escritor: Cine y literatura. Mano a mano.

Dice el propio Roman Polanski que “la novela es el guión”. Quizá por eso el novelista Robert Harris no dudó en enviarle su libro El poder de la sombra (The Gosth), después de que fracasara el intento del director de llevar al cine otra de sus novelas. Pompeya.

En alguna otra entrada de este mismo blog se habla sobre la dificultad de trasladar a lo visual, a la pantalla, todo lo que es posible encontrar en un texto escrito. Pues bien, Roman Polanski no sólo lo consigue sino que, en ocasiones, es capaz de transmitir muchísimo más que lo que la novela o guión de origen pueden trasmitir al lector.

Contaba Harris en una entrevista, que trabajar con Polanski en la preparación del guión de cada una de las escenas fue como volver a escribir la novela, pues se detenían en cada una de ellas, las analizaban, las reescribían, las pulían, intentando no perder la propia estructura del libro y desechaban, mejoraban, cada una de ellas, trabajando conjuntamente. Dice Harris que este trabajo tan concienzudo consiguió que la película saliera mucho más reforzada que la propia novela.

Cuenta el novelista, con motivo de la elaboración del guión de esta película, que descubrió que él y Polanski compartían una misma manera de entender la narrativa (en su caso) y la construcción de escenas (en el caso del director),  pues ambos coincidían en entender que frente a la exhibición personal del autor/director  que puede caer en la tentación de crear artificios espectaculares, debe hacerse primar la historia, los personajes y la coherencia entre todo ello.

Me gusta esta manera de pensar, de crear, tanto sea para escribir como para dirigir una película de cine.

Con El escritor nos enfrentamos a una película de tintes propios del cine de Hitchcock. Un escritor (Ewan McGregor) recibe el encargo de terminar las memorias  del antiguo Primer Ministro británico Adam Lang (Pierce Brosnan). En un inicio no le seduce nada la idea, pero acabará aceptando el encargo. Su antecesor fue un colaborador del Primer Ministro que muere en un accidente mientras realiza el trabajo. Él debe trasladarse a la mansión en la que vive Lang junto a su esposa, Ruth (Olivia Williams) y su ayudante personal, Amelia Bly (Kim Cattrall); una isla en la costa este de Estados Unidos, en pleno invierno, con un tiempo absolutamente turbulento. Nada más instalarse en la isla,  un antiguo Ministro del gabinete de Lang le acusará de autorizar la captura ilegal de sospechosos de terrorismo y su posterior entrega a la CIA para que los torture. Estos hechos son crímenes de guerra. La polémica que se genera a partir de la noticia, atraerá a periodistas y manifestantes hasta la isla. El escritor, no se mantendrá ajeno a esta noticia ni a las consecuencias de la misma.

Un interesante thriller político que, algunos han querido ver como un paralelismo con el propio ex -Primer Ministro Tony Blair, pero que el propio escritor de la novela se ha encargado de desmentir, explicando que esa idea bullía en su cabeza desde hacía más de quince años.

Polanski consigue crear un escenario gris, lúgubre que acompaña como nada la sucia trama que nos cuenta. El mal es el centro de este film y el director consigue transmitírnoslo perfectamente. El escritor, ese que no tiene nombre, es un magnífico observador y esa caractarística llega perfectamente al espectador.

Una película técnicamente perfecta. Con un argumento político que, si bien inicialmente puede despistar, engancha desde un primer momento. Y, en el centro de todo, un montón de folios escritos, recogidos por un elástico que, sin quererlo, contiene la cara del mal.

Una buena película. No se les ocurra levantarse de la silla hasta llegar al final. Fíjense bien y ya me dirán quien gana ¿el bien o el mal?

©Del Texto: Anita Noire


Imagen de previsualización de YouTube