jun 10 2013

Polisse: Viaje a los sótanos

En el mundo hay miles de personas que dedican buena parte de sus energías a cuidar de los menores, a proteger a los niños. Y no me refiero a padres o madres que cuidan de sus hijos. Hablo de profesionales que, además, luego tienen que ejercer su paternidad o maternidad.
Trabajos duros, violentos, descorazonadores, que llevan de viaje a los sótanos infestados de ratas, alimañas y depredadores de todo pelaje.
Polisse es una película que habla de un grupo de policías franceses dedicado a perseguir a los delincuentes sexuales que abusan de menores, a todo aquel que pueda hacer cualquier daño a un niño. Es una película que habla de un asunto turbio, feo. Aunque, a pesar de utilizar este vehículo como locomotora de la acción, son muchos los asuntos que aparecen a lo largo de la cinta. La imposibilidad de una relación normal con los que no son sus propios compañeros porque sólo ellos entienden sus problemas; el trato con los hijos propios a los que no eres capaz de bañar porque sabes que todo lo inocente y cariñoso se puede convertir en sucio y asqueroso; la falta de opciones cuando el problema es uno concreto y la desesperación y angustia que eso provoca; la acumulación de tensiones que acaban con cualquiera.
La película presenta una estética que se aproxima peligrosamente al documental. Peligroso puesto que el guión se contamina y falta algo de profundidad y de continuidad. Maïwenn Le Besco, directora y guionista, intenta hacer que sus personajes crezcan aunque no ocurre. Todo se queda en la anécdota: explosiones de ánimo cuando no pueden soportar más; amores que no se explican ni en los que se indaga; relaciones de las que sólo sabemos lo que las recubre. No obstante, siendo esto un problema, la realizadora sí logra que demos un paseo por el fango sin que nos cueste excesivo trabajo. La película es muy entretenida, graciosa a veces, inquietante de principio a fin. No es gran cine aunque hablamos de una película muy interesante.
Sobresalen en sus papeles Karin Viard, Nicolás Duvauchelle (compañeros en Parlez-moi de vous), Marina Foïs y Joey Starr. La propia directora actúa del mismo modo aunque su papel no es destacado. Algo caótica la dirección actoral que hace juego con el resto del trabajo.
Tiene su merito hacer reír al espectador cuando lo que se ventila es un asunto tan repugnante. Las situaciones son tan surrealistas que se tratan desde el humor sin complejos (se nota un cuidado especial al elegir cuándo y dónde hacer estos movimientos). Tiene su mérito hacer que el espectador termine comprendiendo que, para muchos, es un trabajo y poco más; que lo único importante son la familia y sus compañeros (ampliación de esa familia); que la contención de los policías tiene un límite y les afecta muy profundamente a nivel personal.
Polisse es una estampa de algo sórdido convertido en algo comprensible. Una película de cine discreta aunque muy entretenida que plantea preguntas y deja que las respuestas las encuentre cada uno de nosotros.
© Del Texto: Nirek Sabal


ene 27 2013

Hábleme de usted (Parlez-moi de vous): Una grata sorpresa

De forma inesperada, algunas veces en la vida nos encontramos con algo que nos sorprende, que nos conmociona. En las salas de cine (ahora, muchas veces frente a la pantalla del televisor o del ordenador) pasa más de una vez. Es por eso que las personas se aficionan y sienten la necesidad de ver películas. Perder el tiempo no le gusta a nadie. Si ese tiempo pasa y se aprovecha al mismo tiempo es mucho más gratificante. Y en el cine se viaja, se conocen personas nuevas, historias que siendo ajenas se convierten en propias. La magia del cine no es el 3D o unos efectos especiales deslumbrantes. La magia del cine reposa en el paso del tiempo convertido en experiencia vital.
Hábleme de usted es una película deliciosa. Dirigida por Pierre Pinaud, nos habla de la soledad, del olvido, de las posibilidades perdidas para siempre. Pero también hace un guiño al futuro incierto, a lo que una persona puede aspirar y que no es otra cosa que a ser auténtica, pase lo que pase.
Mélina es una locutora de radio. En su programa, los oyentes cuentan sus problemas y ella trata de dar solución a los mismos. La audiencia es altísima. Nadie conoce el aspecto de la mujer. Mélina tiene una historia que encajaría a la perfección en su programa, un pasado digno de ser contado. Y eso es lo que descubrirá el espectador a medida que la trama avance.
El personaje es estupendo. Maniática, distante, infeliz. Aplastada por su pasado; un pasado que no le permite vivir el presente ni plantearse el futuro. Está tan anclada a lo ocurrido que vive cómodamente instalada en el recuerdo como única realidad.Y es capaz de convertir cualquier experiencia reciente en un recuerdo lejano. Es un personaje repleto de conflictos internos y con su entorno.
Mélina es encarnada por Karin Viard. Estupendo el trabajo de esta actriz que sabe equilibrar el gran drama que interpreta con los puntos cómicos que van apareciendo. Nicolas Duvauchelle acompaña a la actriz. Algo más soso aunque suficiente.
La partitura original la firma Maïdl Roth. Extraordinaria, con gran presencia si es necesario y discreta cuando la acción lo exige. Pero siempre adornando, matizando. Música arrebatadora, elegante y envolvente.
Los encuadres que busca el director son un intento constante por dar sentido a la narración. Desde planos desenfocados hasta escenas largas de gran emoción. Todos buscan un significado, todos buscan ser una imagen que encierre un sentido necesario para entender el mundo interior de los personajes.
Una verdadera sorpresa. Grata, muy grata. Esperemos que las distribuidoras apuesten por ella. No pasaría nada si lo hicieran.
© Del Texto: Nirek Sabal