abr 8 2012

The Italian Job: No pensar en 106 minutos

The Italian Job es una mala película que no trata de parecer lo contrario. Ni es pretenciosa, ni trata de engañar a nadie. Su director, los actores y el equipo técnico saben a lo que están jugando y dejan clara su postura desde el primer momento. Esta es una película de entretenimiento. Poco más. Buenos efectos especiales, acción trepidante, un guión divertido, un buen elenco y un montaje que no deja pensar al espectador en sus problemas. No hay una sola señal durante la película que nos haga pensar que es otra cosa.
Estereotipos. Todo se llena de estereotipos. Pero no crean que se tratan de camuflar entre lo sublime. No. Aquí los personajes, la trama, el desarrollo de la acción o las pocas ideas que se manejan, se presentan como lo que son. Estereotipos. Ladrones malos, ladrones buenos, víctimas tontas, chica guapa, policía lenta. Están presentes todos los posibles que alguien puede llegar a imaginar.
En otros casos, el que escribe estaría resaltando la falta de respeto del director respecto al espectador, la falta de profesionalidad de un grupo de actores que se prestan a este juego del engaño y cosas así. Pero eso sólo ocurre cuando el director o los actores tratan de parecer lo que no son. En esta película todo está claro. Es una mala película para entretener a base de tiros, persecuciones, amores entre chicos guapos y maldades.
Mark Wahlberg, Charlize Theron, Edward Norton, Seth Green, Jason Statham, Mos Def, Franky G. y Donald Sutherland son los actores que se prestan al juego que podríamos llamar Dime tonterías que yo me lo paso bien. Como ven, algunos de ellos son capaces de defender sus papeles con cierta solvencia en distintos trabajos, incluso alguno de ellos es un buen actor. Otros se dedican a hacer siempre este tipo de películas. Pero ninguno pretende en The Italian Job otra cosa que no sea pasarlo bien y hacer que otros se diviertan.
Su director, F. Gary Gray, ha dedicado buena parte de su carrera a gastar el dinero en películas de este corte. Y no parece que le vaya del todo mal porque, de vez en cuando, nos llega uno de sus trabajos para que podamos sentarnos frente a una pantalla y olvidar lo que pasa en el mundo. Pero ya les digo yo que es como su película. Malo. Pero tela de malo. En Be cool, otra de sus trabajos, demostró que no sabía qué hacer con la pareja Travolta y Uma Thurman consiguiendo un desastre sin igual. Esto es sólo un ejemplo. Es muy malo.
El caso es que una banda de ladrones logra dar un golpe casi perfecto. Casi porque uno de ellos les traiciona. Todo el oro que han robado lo pierden gracias al tipejo. Y montan otro golpe, esta vez perfecto, para arrebatar el botín al ladrón malo. Eso es todo. Lo justo para estar sin pensar 106 minutos.
Los actores se divierten sin dar mucho de sí. El director hace lo que sabe que es entretener al que se deja. El resto es normal y corriente.
Ahora, ya saben, pueden echar un vistazo a The Italian Job. No perderán nada. Excepto 106 minutos.
© Del Texto: Nirek Sabal


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