sep 24 2013

After Earth: Mi papá me mima

Will Smith dijo que esta era la película que quería hacer; que entretenía y, además, contenía un claro mensaje. Creo yo que olvidó decir que, esta película, está diseñada por completo para que su hijo, Jaden Smith, pudiera protagonizar un trabajo sin saber lo básico sobre interpretación. Entre el padre -con cara de estar cabreado y medio muerto durante toda la cinta- y el hijo -con cara de pánfilo- consiguen que un guión muy flojo se convierta en un auténtico desastre. El director y guionista, M. Night Shyamalan, pone su granito de arena, un poderoso granito que arrasa con todo rastro de cine que pudiera existir. Por si no lo saben, les recuerdo que la historia es original de Will Smith. Y digo yo que cuando este hombre habla de mensaje se refiere a esto: El peligro es real, el miedo es una opción. Esto encaja con la cienciología, pero que nadie se haga un lío; esto está dicho desde que el hombre es hombre. En fin, el mensaje es ese. Y la película es todo lo que encierra. No hay nada más, se lo garantizo.
No hay una sola escena en la película que merezca la pena. Es verdad que la potencia visual en algún tramo es importante, pero se queda en eso; algo que es muy poca cosa en el cine actual. No hay una sola frase que merezca la pena. No hay nada de nada que merezca la pena. La trama es previsible a más no poder, la música no dice gran cosa y el mensaje es eso del miedo como opción. El resultado es un tostón vacío, prescindible y ridículo.
El único descubrimiento es que Jaden Smith es un adolescente con poco futuro si no cambian mucho las cosas. Lo del director ya se sabía de antes y se estaba viendo venir esta auténtica hecatombe. Y lo de Will Smith es conocido por cualquier aficionado al cine con cierto criterio: no tiene gran talento. Cae bien al personal y poco más.
Lo que nos cuentan en After Earth es que los humanos tuvieron que buscar un lugar en el que vivir. Ya saben, cataclismos y un mundo imposible. La Tierra se convierte en un lugar peligroso para el hombre. Aunque el nuevo mundo también lo es. Por peligros que no sea. El caso es que un accidente lleva a padre e hijo hasta la Tierra (los Smith son padre e hijo en la película; que no sea por padres e hijos). Y el chico (el padre está malherido) tiene que realizar (siendo cadete, indisciplinado y un llorón) su primera gran prueba. Le ayuda papá a través de los aparatos futuristas que llevan en la nave. El final se lo pueden imaginar. Y el gran mensaje queda claro, claro, claro. El peligro es real y el miedo una opción. Qué pasada.
El director recurre al flashback con frecuencia. Lo malo no es el uso del recurso. Lo malo es que siempre nos enseña lo mismo, como si fuéramos un poco lelos y no nos enterásemos de nada. El recurso resulta agotador y aburrido. Aunque, a decir verdad,  no hace falta que nos lleven de acá para allá a través del flashback para que nos aburramos como otras.
El resto de la película resulta igual de penoso. Si tienen algo que hacer, no pierdan el tiempo con este bodrio. Y si no tienen nada mejor que hacer, tampoco.
© Del Texto: Nirek Sabal


jun 26 2010

El sexto sentido: Trampas repetidas


Nunca una película tan tramposa tuvo un éxito tan extraordinario. Nunca una película tan mal contada fue creída y aclamada por tantas personas.
No negaré que el director y guionista M. Night Shyamalan hizo un esfuerzo considerable para que nadie pudiera decir lo que digo yo. Pero ese esfuerzo por dejar pistas sobre lo que narraba ya es sospechoso en sí. Si no hubiera hecho trampas ocultando evidencias no le hubiera hecho falta justificar nada. Esas evidencias, que no están presentes en la película (al ser escatimadas), se cambiaron por detalles que sólo un muy buen espectador, o un espectador avisado, o una segunda oportunidad, los hacen visibles. Por ejemplo, Shyamalan debió pensar, que el psicólogo se siente frente a la madre sin hablar, como si no estuvieran juntos, así nadie podrá decir que hice el truco. Y no, querido Shyamalan, es justo al contrario, presentas al espectador eso y no otra cosa para hacer el lío. Más que nada lo hace, creo yo, porque la historia que cuenta es completamente absurda. De momento, lo narra desde el punto de vista del psicólogo. Eso significa que podemos ver este lado del mundo y el de los muertos. La película, entonces, deja de ser realista (tengo la sensación de que el director nos la quiere colocar como eso) para ser del género fantástico o de terror. Jugar a ser realista hace que el espectador sienta sienta angustia o miedo porque le están engañando. Shyamalan hace otra pirula (bastante utilizada en películas de este tipo) que consiste en meternos a un niño como protagonista. Y, de paso, a unos cuantos más, vivos o muertos, que dan un toque mucho más horrible al asunto. Que le pasen estas cosas a los niños ya es el colmo ¿verdad? (No me refiero de forma explícita a lo que pasa por si aún queda una persona en la tierra que no haya visto el film). Haley Joel Osment (el niño) fue nominado al Oscar como mejor actor secundario. Como suele ocurrir, eso obedeció más a lo que acabo de decir que a su interpretación. Un niño asustado y martirizado por los muertos siempre gusta.

Hablar de muertos y de sus deudas con la vida, de su descanso imposible salvo que alguien (vivo) les ayude es otro ingrediente muy efectivo que, por supuesto, aparece en El Sexto Sentido. Ir a la lágrima fácil (también está, también), al amor inolvidable, a la ternura de un niño… Trampas y más trampas. Lo metes todo en un recipiente más o menos vistoso, llamas a Bruce Willis para que de lustre al cartel, y ya está. Es posible que Willis no guste a muchos, pero hay que reconocerle que papel que le dan, papel que defiende con solvencia, y, si el director sabe trabajar le saca petróleo.
Entiendo, de verdad que sí, que la película guste. Hace pasar un rato agradable al que la ve. O desagradable, pero te la tragas con gusto. Aunque, hay otro problema y es que lo que cuenta ya lo han dicho cientos de veces otros directores y mejor, sin tanto fuego de artificio. Porque, al final, todo se resuelve de forma explosiva. Todo se prepara para ese momento final que dejará boquiabiertos a todos.

Pues eso, que si alguien no ha visto la película que lo haga. Sin esperar gran cosa. Un rato entretenido y poco más. Yo, desde luego, ya tuve bastante con una vez.
© Del Texto: Nirek Sabal

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