ago 31 2013

Ahora me ves: Un gran truco que se ve a la primera

Todo en Ahora me ves está diseñado para que el espectador esté pegado a la butaca sin moverse hasta que los créditos aparecen en pantalla. Para no dejar que piensen. Si lo hicieran se levantarían, como muy tarde, en el minuto treinta. Una trama que promete y se reduce con el paso del tiempo en un disparate increíble. Un asunto -la magia- que siempre gustó al ser humano y que se convierte en una excusa estúpida para que las escenas parezcan brillantes siendo oscuras y estando vacías. Una música que puede funcionar durante una escena, pero que se convierte en la gran invasora formando parte, desde muy pronto, del gran engaño (nada mágico) que es esta película. Una cámara que comienza histérica y termina loca de remate arrastrando con sus movimientos inexplicables a todo y a todos. Un reparto prometedor del que no se aprovecha ni un gesto. Esto es Ahora me ves.
¿Es divertida? Pues sí. ¿Es irritante? En el momento de intentar saber qué te han contado (nada) lo es y mucho. ¿Merece la pena? Pues si te invita un amigo puede colar, pero pagar un dineral no (lo que cuesta ir al cine empieza a ser cosas de locos y no parece el mejor camino para que la industria cinematográfica pueda seguir adelante).
El guión es flojo. Todo se intenta solucionar con giros argumentales completamente ridículos. Por supuesto, la trama se cierra en falso con una idiotez. Los diálogos son explicativos por lo que los personajes quedan planos. No se sabe casi nada acerca de ellos y no interesan en absoluto. No están perfilados en ningún caso. Si alguno de ellos fuera cambiado por cualquier otro, no pasaría nada. Y eso al narrar es algo que destroza cualquier relato. Por supuesto, ni una sola frase merece la pena, ni una idea, ni nada de nada. Boaz Yakin, Ed Solomon y Edward Ricourt logran una estafa perfecta y carente del más mínimo interés desde muy pronto.
La dirección de Louis Leterrier es completamente desquiciante. Arranca con cierto brillo, con cierta elegancia, para quedarse sin ideas con las que defender la propuesta. Y toma la peor de las decisiones: mueve la cámara con un frenesí apabullante para tapar los defectos. eso convierte el trabajo en una locura imposible. A los actores no les saca ni lo mejor ni lo peor. Tan sólo los coloca delante de la cámara (sería más exacto decir corriendo delante de la cámara para no quedar fuera de campo) y deja que la suerte y el marketing llene las salas de proyección mientras se pueda.
Melanie LaurentMichael Caine, Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Morgan Freeman, Mark Ruffallo, Isla Fisher y Dave Franco enfrentan su papel como pueden. Pero si el personaje no existe no hay nada que se pueda hacer. Actores, actrices y personajes son la misma cosa: nada.
Lo de la banda sonora merece un comentario aparte. Hacía mucho tiempo que un director no consentía una burla como la que se vive en esta película. La música intenta obligar al espectador, se entromete, en lugar de matizar prevalece y, además, no es de gran calidad. Es una cosa muy normalita colocada con el volumen a tope.
Un desastre que se olvida a los diez minutos. Por fortuna.
© Del Texto: Nirek Sabal


may 3 2011

Thor: La osadía del hijo de Odín

El Universo Marvel, poco a poco, se va expandiendo, adquiriendo cada vez una más que notable presencia en la gran pantalla; no es de extrañar que, tras fracasos como los intentos de Ang Lee con Hulk, la meada fuera de tiesto que fue la trilogía de Spiderman (con Sam Raimi y los estudios de Sony a la cabeza), o una idiotez como The Punisher; la compañía del tío Stan Lee se haya decidido a producir en gran medida las películas venideras de sus superhéroes más emblemáticos, así como decidirse a hacer reboots (Hulk hecha por Louis Leterrier,  interpretado por Edward Norton en vez del Eric Bana de Ang Lee; y la nueva de Spiderman para el año que viene, que no tiene nada que ver con las anteriores, son una buena muestra de ello). Todo ha sido mediante la adquisición de la Marvel por Disney, y una compañía como la Paramount. De este modo, hemos asistido a productos que no buscan un sesudo tratado de filosofía, sino la esencia más pura del cómic, que no es más que entretener. Como Iron Man 1 y 2, Hulk, ahora Thor, dentro de unos meses El Capitán América, el año que viene Spiderman, y de esta forma, reunir poco a poco a todos Los vengadores en un solo film.

El argumento nos sitúa en el reino de Asgaard, la morada del dios Odín, y sus hijos Thor y Loki, los que velan por la seguridad y la paz en el Universo. Cuando Odín ceremonia el traspaso de la corona a su hijo Thor, se sucede lo inesperado. Antiguos enemigos como los Gigantes de Hielo han invadido la cámara de los trofeos para obtener una reliquia de gran poder que les pertenecía. Thor, en su soberbia, no se explica cómo han llegado hasta allí, sobretodo sabiendo que el dios Heimdall, el guardián que conecta Asgaard con el resto de mundos, que todo lo ve y todo lo escucha, no se ha percatado de la presencia de tales sujetos en la cámara acorazada. Asi que nuestro querido Dios del Trueno, junto con su hermano y hechicero Loki, y otros compañeros de armas, deciden desobedecer a su sabio padre, e ir a dar una lección por tal osadía al mundo de los Gigantes. Cuando llegan, arman lo esperado, haciendo peligrar sus mismas vidas, y obligando a que intervenga Odín, que en su ira por tal desobediencia e imprudencia, destierra a Thor a la Tierra, despojándole de sus poderes y su martillo, Mjolnir. Aquí, entre mortales, tendrá que aprender a diferenciar qué es importante y qué no, saber comportarse, y en definitiva, a dar su ayuda por aquellos que la necesitan, sin ningún afán egoísta por medio. Todo empeora en Asgaard cuando su hermano Loki, empieza adquirir ciertos poderes….

Lo que más sorprende de todo esto es el director elegido para llevar a cabo las peripecias de uno de los superhéroes con más renombre en el Universo Marvel, Kenneth Branagh, al que todos conocemos por sus películas como Frankestein de Mary Shelley o Hamlet, y todo hacía suponer dos cosas: o bien se iba a cometer un desastre debido a la falta de experiencia en temas de acción; o bien, una gloriosa y entretenida historia. Ni lo uno ni lo otro, Kenneth ha dirigido con pulso firme un producto destinado al mero entretenimiento, sin ansias de trascender ni ir más allá de lo establecido, un producto correcto. Con un estilo visual rozando los kitsch, donde sobresale artísticamente todo lo ambientado en el mundo de Asgaard, visualmente impactante, bello y hermoso logrando que nos adentremos en ese mundo ilusorio y lejano; y unos personajes que, a pesar de ser meros estereotipos, con unas líneas de diálogos demasiado sencillas, logran empatizar con el espectador, metiéndolo de lleno en la acción, destacando Anthony Hopkins como el poderoso Odín, Chris Hemsworth como Thor, Tom Hiddleston haciendo de Loki, o Idris Elba como Heimdall (el más extraño de todos los personajes y el más carismático). Sin embargo, el resto del elenco no pasa de la mera mueca, como Natalie Portman o Stellan Skargard, que acaban relegados en un segundo plano. El guión es una constante montaña rusa: momentos dramáticos, aventura, comedia y acción se dan de la mano y el resultado acaba siendo un tanto irregular, sin embargo, como ya he dicho, la cinta es un muy buen entretenimiento para evadirse un rato de la realidad y dejarse fascinar por lo imposible. En cuanto a la música compuesta por Patrick Doyle, no es nada nuevo, y cumple su función de adecuarse a cada momento, engrandeciendo Asgaard cuando lo requiere, o los momentos cumbres donde Thor demuestra su valía como héroe, de hecho, escribo estas palabras mientras la escucho, recomendándola para todo aquel megalómano de las bandas sonoras.

En conclusión, podríamos afirmar que estamos ante un producto que no desmerece en nada el espíritu de los cómics (aún habiendo cambios sustanciales), que mantiene sus guiños constantes a los fans (se empieza a dilucidar SHIELD, Tony Stark/Iron Man, y alguna sorpresa que otra), y que no hace ningún daño a una cartelera que deja más bien que desear, con propuestas llenas de dramas sociales y sesudas historias que vienen a contarnos la misma realidad una y otra vez. Y ya para finalizar, un último dato para todo aquel que la vea, esperad hasta que pasen los créditos finales, como ya he dicho, hay una interesante sorpresa de cara a la película de Los vengadores.

¡¡¡LARGA VIDA AL HIJO DE ODÍN, THOR, DIOS DEL TRUENO!!!
© Del Texto: Gwynplaine Thor


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