may 16 2012

Los vengadores: Épica, humor y acción

No podía ser de otra forma. La película dirigida por Joss Whedon es divertida, está llena de una acción deslumbrante, de algunos diálogos más que notables; y de actores estupendos que se creen lo que hacen, que se les nota disfrutar con sus personajes. Hay momentos en los que la carcajada del espectador no puede reprimirse. No hay que olvidar que un grupo de tipos (alguna señorita también) se visten con unos trajes completamente absurdos, se mezclan con seres interplanetarios que son una especie de dioses y se lían a guantazo limpio con los malos entre los que se encuentran seres extraterrestres. Si alguien quisiera hacer en cine algo serio con esto sería un auténtico loco. Todo se mezcla. Épica, humor y acción. Incluso algún asunto profundo. El diálogo entre la Viuda Negra y Ojo de Halcón es un ejemplo de ello.
La cosa podría parecer sencilla sin serlo. Alguien podría pensar que juntar a un grupo de superhéroes es garantía de éxito. Sin embargo son muchos personajes (hay que sumar alguno que no tiene nada que ver con poderes, martillos o escudos). Y muchos actores. Lo difícil es que alguno no sobresalga sobre otro o que alguno se quede en nada dentro del conjunto de la película. El director es muy hábil y consigue que cada uno tenga su puesto, sus momentos brillantes, sus frases bien construidas y sus chistes de calidad. Si añadimos que este grupo de profesionales se lo pasa bomba al rodar (se nota a la legua), el resultado, como ya he dicho, es fascinante. Lógicamente, no estamos hablando de gran cine aunque sí de muy buen cine.
No desvelaré nada de la trama. Ya saben los buenos son muy buenos, los malos son el mismísimo horror. Y se dan leñazos a base de bien. El final tampoco hace falta que se lo sugiera. Ya lo saben. Eso sí, diré que la historia está muy bien contada. Es posible que los aficionados al cómic partan con mucha ventaja con respecto a otro tipo de espectador. Pero no me parece que sea una película estrangulada en ese sentido. Si bien es verdad que un par de señores mayores aguantaron en la sala quince minutos (ni uno más), también lo es que mis dos hijos pequeños (tampoco han leído cómics de Marvel y son muy pequeños) aguantaron la película boquiabiertos y ya tienen superhéroe elegido para jugar a estas cosas del bien y del mal. Muy entretenida y, sin ánimo de exagerar, con un punto de emoción que no se oculta.
Robert Downey Jr., Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Mark Ruffalo, Samuel L. Jackson, Clark Gregg y Tom Hiddleston forman parte del reparto de la película. Están muy bien todos. Algo más torpe con las armas la señora Johansson. Debe ser que no jugaba con ellas siendo niña, pero tampoco está mal. Ni uno de ellos se dedica a perder el tiempo delante de la cámara. Uno llega a pensar que se creen superhéroes en algún momento delante de la pantalla. Y eso es de agradecer. Robert Downey Jr. es el que destaca algo sobre los demás aunque su papel es el más vistoso de todos. Todo hay que decirlo. El caso es que defienden sus papeles con gran credibilidad.
Es evidente que, dado que la película se carga de acción trepidante y luchas sin cuartel, los efectos visuales y especiales son de gran importancia. En este caso son, además, de gran calidad. Entusiasman a cualquiera por su perfección. El espectador, a pesar de la rapidez con la que se desarrolla cada escena, sabe lo que está sucediendo en cada momento. Las escenas son claras y dejan ver los movimientos sin formar barullos.
Maquillaje, peluquería y vestuario muy cuidados. La fotografía también aunque no sea, ni mucho menos, lo mejor de la película (creo que esto ya lo sabía medio mundo que iba a ser así).
Y, tal vez, lo más importante de todo. Aunque en este tipo de películas suele prevalecer la imagen, la puesta en escena (impecable, por cierto) y todo lo que tenga que ver con el espectáculo; el mensaje es especialmente agradable. La amistad, la identidad de las personas, el esfuerzo colectivo, la disciplina, la capacidad de sacrificio y alguna cosa más que aparece de forma tangencial, se manejan durante todo el metraje como elementos fundamentales si se quiere triunfar, si hay que pelear por algo importante. Traído desde los cómics es un mensaje que nunca falta en estas producciones de Marvel y se agradece mucho que así sea.
Más de horas de cine. Más de dos horas de diversión. Una película para todos los públicos. Una opción estupenda para pasar la tarde en el cine. No se la pierdan. Es posible que soporte mucho peor el formato casero.
© Del Texto: Nirek Sabal


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may 3 2011

Thor: La osadía del hijo de Odín

El Universo Marvel, poco a poco, se va expandiendo, adquiriendo cada vez una más que notable presencia en la gran pantalla; no es de extrañar que, tras fracasos como los intentos de Ang Lee con Hulk, la meada fuera de tiesto que fue la trilogía de Spiderman (con Sam Raimi y los estudios de Sony a la cabeza), o una idiotez como The Punisher; la compañía del tío Stan Lee se haya decidido a producir en gran medida las películas venideras de sus superhéroes más emblemáticos, así como decidirse a hacer reboots (Hulk hecha por Louis Leterrier,  interpretado por Edward Norton en vez del Eric Bana de Ang Lee; y la nueva de Spiderman para el año que viene, que no tiene nada que ver con las anteriores, son una buena muestra de ello). Todo ha sido mediante la adquisición de la Marvel por Disney, y una compañía como la Paramount. De este modo, hemos asistido a productos que no buscan un sesudo tratado de filosofía, sino la esencia más pura del cómic, que no es más que entretener. Como Iron Man 1 y 2, Hulk, ahora Thor, dentro de unos meses El Capitán América, el año que viene Spiderman, y de esta forma, reunir poco a poco a todos Los vengadores en un solo film.

El argumento nos sitúa en el reino de Asgaard, la morada del dios Odín, y sus hijos Thor y Loki, los que velan por la seguridad y la paz en el Universo. Cuando Odín ceremonia el traspaso de la corona a su hijo Thor, se sucede lo inesperado. Antiguos enemigos como los Gigantes de Hielo han invadido la cámara de los trofeos para obtener una reliquia de gran poder que les pertenecía. Thor, en su soberbia, no se explica cómo han llegado hasta allí, sobretodo sabiendo que el dios Heimdall, el guardián que conecta Asgaard con el resto de mundos, que todo lo ve y todo lo escucha, no se ha percatado de la presencia de tales sujetos en la cámara acorazada. Asi que nuestro querido Dios del Trueno, junto con su hermano y hechicero Loki, y otros compañeros de armas, deciden desobedecer a su sabio padre, e ir a dar una lección por tal osadía al mundo de los Gigantes. Cuando llegan, arman lo esperado, haciendo peligrar sus mismas vidas, y obligando a que intervenga Odín, que en su ira por tal desobediencia e imprudencia, destierra a Thor a la Tierra, despojándole de sus poderes y su martillo, Mjolnir. Aquí, entre mortales, tendrá que aprender a diferenciar qué es importante y qué no, saber comportarse, y en definitiva, a dar su ayuda por aquellos que la necesitan, sin ningún afán egoísta por medio. Todo empeora en Asgaard cuando su hermano Loki, empieza adquirir ciertos poderes….

Lo que más sorprende de todo esto es el director elegido para llevar a cabo las peripecias de uno de los superhéroes con más renombre en el Universo Marvel, Kenneth Branagh, al que todos conocemos por sus películas como Frankestein de Mary Shelley o Hamlet, y todo hacía suponer dos cosas: o bien se iba a cometer un desastre debido a la falta de experiencia en temas de acción; o bien, una gloriosa y entretenida historia. Ni lo uno ni lo otro, Kenneth ha dirigido con pulso firme un producto destinado al mero entretenimiento, sin ansias de trascender ni ir más allá de lo establecido, un producto correcto. Con un estilo visual rozando los kitsch, donde sobresale artísticamente todo lo ambientado en el mundo de Asgaard, visualmente impactante, bello y hermoso logrando que nos adentremos en ese mundo ilusorio y lejano; y unos personajes que, a pesar de ser meros estereotipos, con unas líneas de diálogos demasiado sencillas, logran empatizar con el espectador, metiéndolo de lleno en la acción, destacando Anthony Hopkins como el poderoso Odín, Chris Hemsworth como Thor, Tom Hiddleston haciendo de Loki, o Idris Elba como Heimdall (el más extraño de todos los personajes y el más carismático). Sin embargo, el resto del elenco no pasa de la mera mueca, como Natalie Portman o Stellan Skargard, que acaban relegados en un segundo plano. El guión es una constante montaña rusa: momentos dramáticos, aventura, comedia y acción se dan de la mano y el resultado acaba siendo un tanto irregular, sin embargo, como ya he dicho, la cinta es un muy buen entretenimiento para evadirse un rato de la realidad y dejarse fascinar por lo imposible. En cuanto a la música compuesta por Patrick Doyle, no es nada nuevo, y cumple su función de adecuarse a cada momento, engrandeciendo Asgaard cuando lo requiere, o los momentos cumbres donde Thor demuestra su valía como héroe, de hecho, escribo estas palabras mientras la escucho, recomendándola para todo aquel megalómano de las bandas sonoras.

En conclusión, podríamos afirmar que estamos ante un producto que no desmerece en nada el espíritu de los cómics (aún habiendo cambios sustanciales), que mantiene sus guiños constantes a los fans (se empieza a dilucidar SHIELD, Tony Stark/Iron Man, y alguna sorpresa que otra), y que no hace ningún daño a una cartelera que deja más bien que desear, con propuestas llenas de dramas sociales y sesudas historias que vienen a contarnos la misma realidad una y otra vez. Y ya para finalizar, un último dato para todo aquel que la vea, esperad hasta que pasen los créditos finales, como ya he dicho, hay una interesante sorpresa de cara a la película de Los vengadores.

¡¡¡LARGA VIDA AL HIJO DE ODÍN, THOR, DIOS DEL TRUENO!!!
© Del Texto: Gwynplaine Thor


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