oct 2 2011

Misery: Prefiero no tener fans

Creo que no hay una sola persona sobre la faz de la tierra que esté dispuesta a ser mi fan número uno. Ni el dos. Aunque, después de ver Misery, no me importa en absoluto ser un tipo anónimo y más pobre que las ratas pardas.
Misery es una película que nace como adaptación de la novela de Stephen King que lleva el mismo nombre. Esa adaptación se le encargó a William Goldman. Un maestro de la novela de terror y un mago del guión. La dirigió Rob Reiner. Otro de los grandes cuando se toma el trabajo en serio. Y el reparto lo encabezaban James Caan y Kathy Bates acompañados por Lauren Bacall y Richard Farnworth. En fin, es una película a la que no le falta un buen ingrediente. Si añadimos el trabajo excepcional del director de fotografía, Barry Sonnenfeld, que saca petróleo de un escenario mínimo en el que los tonos siniestros aparecen en cada encuadre, tenemos una de las mejores películas del género de terror que podemos encontrar.
James Caan defiende su papel con un trabajo gestual admirable. Apenas se mueve del sitio y su rostro será el que irá dibujando sus estados de ánimo, sus miedos, sus esperanzas, su ira. El espectador sufre con él, con su dolor físico, con la asombrosa tortura sicológica a la que es sometido. Kathy Bates logra una interpretación muy difícil de olvidar. El espectador mira la pantalla y siente lo que Paul Sheldon, el escritor que se ve secuestrado por su fan número uno (una loca llamada Annie Wilkes). Cuando Annie se enfada todos nos arrugamos sabiendo que lo que llega es cruel y violento. Lauren Bacall tiene un papel muy corto e irrelevante. Richard Farnsworth, sin embargo, interpreta un papel que dota a la película de un ritmo mucho más llevadero. Lo opresivo del escenario (por su pequeñez, por lo que representa) se agranda cuando la cámara sigue los pasos de este viejo sheriff de Colorado.
Un par de escenas se quedan grabadas en la mente del espectador para siempre. La última pelea entre el escritor y su fan hace pasar un mal rato eterno. Ver como Annie se acerca con un mazo de obra a la cama de Paul es espeluznante. Sabemos que ambas escenas terminarán en tragedia, en un dolor infinito. Todo ello contemplando primeros planos que nos encogen en la butaca. Los del escritor aguantando un dolor físico inimaginable. Los de la mujer representando la zona más oscura y terrible del ser humano. Aunque lo interesante es el poso que deja la película. Inolvidable y miedoso.
El argumento es muy sencillo, pero Goldman lo estira (como ya hizo el novelista en el original) de forma prodigiosa. Un escritor famoso por sus obras románticas (la protagonista se llama Misery) se refugia en Colorado para escribir algo distinto. Cuando termina, intenta llegar a su casa, pero una tormenta muy fuerte hace que tenga un accidente. Le rescata una mujer que le sigue por ser fan absoluta de su obra. Es enfermera. Le lleva a casa para que se recupere. Y se queda con el trofeo en propiedad. De allí hay que salir como sea. Así de sencillo. Aunque con un personaje como el de Annie todo es posible. Violencia, fanatismo de todo tipo, mentiras, amores no correspondidos, obsesiones.
En el montaje definitivo quedaron fuera algunas escenas. Una de ellas, protagonizada por Kathy Bates, es en la que su personaje mata al ayudante del sheriff pasando por encima de él con una máquina cortacésped. Por lo visto, eso fue motivo de enfado descomunal por parte de la actriz puesto que pensaba que esa era la mejor de todas las escenas. ¿Cómo sería eso? No lo quiero ni pensar. Otras escenas fueron motivo de discusión entre director, guionista y productores. La de Annie rompiendo los tobillos a Paul es una adaptación del original en la que la enfermera corta un pie al escritor con un hacha. Francamente, no sé cuál de las dos hubiera sido más tremenda. Pero, aunque algunas escenas importantes quedaron fuera, el montaje de Misery es espléndido. Todas las elipsis están colocadas con acierto, se puede seguir la trama sin dificultad alguna, el ritmo de la película es asombrosamente rápido aunque algunas escenas se hagan eternas por su crueldad.
Misery es un película que hay que ver. Es extraordinaria. La interpretación de Kathy Bates excelente. La de Caan lo mismo. Se pasa un rato en vilo, pero merece la pena echar un vistazo. No se la pierdan.
© Del Texto: Nirek Sabal


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oct 24 2010

Un puente lejano. Inolvidables (7)

Cornelius Ryan escribió la novela A Bridge Too Far. William Goldman la adapto para el cine. Y Richard Attenborough dirigió la película homónima de la novela original. Una película bélica que no suele aparecer entre las favoritas de los que dicen entender de cine. Tal vez eso obedezca a a que; a pesar de contar con un reparto de auténtico lujo, un buen guión, medios técnicos más que suficientes, un sonido espectacular y una banda sonora magnífica (compuesta por John Addison); la película narra un hecho histórico pegándose mucho a eso (no intenta narrarlo de forma exacta, ni mucho menos) y no a la búsqueda de universos únicos, al uso de recursos narrativos que aumentan la capacidad expresiva de la imagen (por ejemplo, un silencio en medio de la batalla) o al uso de un discurso de los personajes que, francamente, los convierte más en filósofos de barra de bar que en hombres que van a morir poco después (sólo algunos lo han conseguido sin hacer el ridículo como, por ejemplo, Terrence Malick). Quizás sea por eso. No lo sé. El caso es que la película narra cómo una operación militar puede fracasar por la misma razón por la que un ejército cualquiera triunfa. La disciplina; no rechistar ante las órdenes de un superior; no decir lo que se piensa para no contradecir al de arriba. La misma razón para ganar una guerra que para perderla. ¿Cómo nos cuentan todo esto? Desde la estrategia, desde el despliegue de efectivos, desde los errores, desde las órdenes dictadas detrás de un despacho, desde los heridos. La guerra por dentro. Algo mucho menos amable que desde personajes extraordinarios o, incluso, desde el horror. Otra forma de contar, más selectiva. Me pregunto, siempre después de ver la cinta, qué es la guerra. Y la respuesta es la misma, siempre también. Es la suma de todas esas películas bélicas. Y me parece injusto que, cuando hacer cine es representar una realidad cualquiera desde un punto de vista determinado, se menosprecien algunas de ellas por esa razón (hablo pensando en películas de calidad y no de bazofias que encontramos en cualquier rincón).

Pocas películas muestran con tanta solvencia cómo la artillería apoya el avance de una columna de blindados, cómo el despliegue táctico en un ejército puede ser de una belleza pasmosa, cómo las casualidades son la misma guerra o cómo las creencias personales o la egolatría son factores determinantes en una batalla. Al fin y al cabo, los ejércitos son lo que son y no lo queremos que sean. No quiero decir con esto que Un puente lejano sea una especie de documental. No, no es eso. Porque es una película de cine y de las buenas. Con todo esto me refiero a esa zona del cine que se pega más a una realidad y deja de interesar a muchos.
El caso es que pocas veces podremos ver a un grupo de actores como el que forma el elenco de esta película trabajando juntos: Dirk BogardeJames CaanMichael CaineSean ConneryDenholm ElliottElliott GouldEdward FoxGene HackmanAnthony HopkinsJeremy KempRobert RedfordLiv UllmannMaximilian SchellHardy KrügerLaurence OlivierMichael CaineSean ConneryRyan O’Neal. La interpretación de Edward Fox sobresale sobre el resto aunque todos están muy correctos en sus papeles. Y un aviso importante. Pocas películas pierden tanto con el doblaje como esta. Hay que verla en versión original.
© Del Texto: Nirek Sabal

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