abr 25 2011

Skyline: Abducciones masivas

Hoy me he despertado de mala gana, es martes, Semana Santa (y todo lo que ello implica), está nublado o a punto de llover, tengo que lavar, planchar, cocinar y menos mal que no tengo un gato al que darle de comer (aunque a veces me gustaría, ya saben, por eso de la soledad del solterito de oro). Lo que no es de recibo es que me encuentre una película igual de mala que la anterior que he comentado (Invasión a la Tierra), esta Skyline, que muchos confundirán con una famosa marca de coches. El argumento es prácticamente el mismo, ciudad de Los Angeles (¿qué tendrá de especial esta ciudad? ¿me lo explican?), unas luces azules caen del cielo y empiezan a abducir de forma masiva a los seres humanos, eso pasa la primera noche. Horas después, ya es una invasión en toda regla. Pero esta vez, los bichejos en cuestión absorben y utilizan nuestros cerebros, como si fuéramos pilas alcalinas. La idea en sí podría haber dado mucho más, pero desde el minuto dos ya sabemos qué va a pasar y cómo se va a desarrollar la trama, lo peor de todo es la ausencia de conflicto, de enganchar al espectador con unos buenos personajes, y una excelente historia. Pero es que no la hay, y si la hay, parece más el capítulo piloto de una serie de sci-fi de segunda regional que una pelicula en sí.

Diálogos horrorosos (atención al momento anti-tabaco, lo más de lo más), desarrollo irregular que solo atrae en los momentos donde los extraterrestres arrasan y matan sin compasión (sí, en una pelicula de aliens ya enfatizo más con los del especio exterior que con los humanos, así es la vida), personajes con encefalograma plano (cosa que un servidor no entiende con tanto ET chupador de cerebros, me gustaría saber qué pasaría si se lo extrajeran a Belén Esteban), técnicamente floja, incluso los efectos especiales cantan, y el diseño de los monstruos no es nada nuevo si uno ha visto muchas películas del género o ha jugado a videojuegos. Lo asombroso es el Deus Ex Machina que se marcan al final de la cinta, para mear y no echar gota, una chorrada sacada de la manga para que el espectador no se vaya con mal cuerpo al ver que los aliens vencen y el terrícola está condenado. Si creían los hermanos Strause (los directores) que su película iba a tener éxito como para hacer una secuela y explicar ese final, lo llevan clarísimo (nótese mi ironía).
En definitiva, una hecatombe interestelar de proporciones cósmicas.
En fin, seguiré planchando, esperando vida inteligente…

© Del Texto: Gwynplaine Thor

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abr 18 2011

Invasión a la Tierra: Una vez más

Pocas luces podemos encontrar en este producto que vuelve a contarnos la misma historia de siempre. A saber, unos alienígenas vienen escopeteados desde el espacio exterior a la velocidad del rayo, con muchas ganas de guerra, destrucción y un sin fin de tecnología. En esto que un batallón de soldados americanos armados hasta los dientes y comandados por el actor Aaron Eckhart se adentran en la ciudad de Los Ángeles para rescatar a los poquísimos supervivientes que quedan, encontrándose con nuestros amigos los extraterrestres que les zurrarán de lo lindo. Muchas explosiones, mucho movimiento de cámara en mano para darle más emoción, dinamismo y cualquier chorrada que diría un productor pasado de rosca, exaltación de la bandera americana, patriotismo chabacanero, discursos creados por una mente ultraconservadora y pajillera consigo misma, pocas palabras, personajes que ni saben porqué están ahí, muchas muertes (y al espectador se la pela, seamos directos) y momentos casposo-trascendentales. Todo esto nos encontraremos. ¿A que hay ganas de verla?
En definitiva, una planicie argumental y un despropósito de casi dos horas, donde el guión no avanza desde el minuto diez, con personajes y actuaciones completamente huecos y sin miga (¿Michelle Rodríguez qué pinta en este desaguisado?). No se entiende cómo un producto que ha tenido una campaña de trailers y publicidad bastante interesante comparada con otras propuestas del género, se haya rebajado a un mero espectáculo de tiros y explosiones, sin personajes ni historia, o simplemente una escena para recordar, es que no hay nada de nada en este film. Luego ponemos a parir cosas como Independence Day, pero un servidor os dirá que por lo menos esa película era una coña marinera tras otra (solo hay que ver las películas de Roland Emmerich para dar cuenta de ello) con personajes característicos, estereotipados y divertida hasta el final, pero ¿esto? ¿Invasión a la Tierra? ¿Esto qué tipo de broma es? ¿Y quién fue la mente brillante que le puso un nombre tan original a esta cinta, en nuestro país, cuando en realidad se llama Battle: Los Angeles?  Jonathan Liebesman, dedícate a la publicidad o el videoclip, porque en el cine lo tienes crudo no, lo siguiente. Si querías hacer tu particular homenaje Black Hawk derribado de Ridley Scott, no le has llegado ni a la suela del zapato, y ya es decir.
Un consejo: Entreteneos en coser, cocinar, hacer sexo (el amor no existe, lo siento por los ilusos), mirar las musarañas, todo menos perder el tiempo con este engendro.
© Del Texto: Gwynplaine Thor


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