sep 10 2013

Sonata de otoño: Tres actos y tres luces

Dice Ingmar Bergman que Sonata de otoño fue escrita durante unas semanas de verano en Farö cuando era absuelto de unos escabrosos asuntos de impuestos y que, a la vez, decidía no volver a trabajar más en Suecia. Que la película fue rodada a las afueras de Oslo en unos destartalados estudios y bajo el imposible estruendo del tráfico aéreo.
Dice, que la intención original era contar la historia del odio entre una madre y una hija y conseguir que la hija, finalmente, diese a luz a la madre, pero que los personajes resultaron ser cuatro en lugar de dos y que, cada uno, por su camino, evolucionó solo, comportándose como quiso y alejando la película del borrador original. Que el odio y el rencor entre ellas dos quedó patente desde el momento en que la madre aplastó a la hija con una pieza de Chopin al piano, dejando clara su superioridad sobre ella y a la que trató como una completa novata al piano y en la vida en general.
Que la idea de trabajar con Ingrid Bergman surgió en el festival de Cannes durante la proyección de Gritos y susurros cuando ésta le coló una carta en el bolsillo recordándole su promesa de hacer una película juntos.
Que el rodaje en general y, en concreto, la relación entre los dos Bergman fue fatigosa debido a las diferencias en el método de trabajo de la actriz con el resto del equipo. Que ésta, anquilosada en los años 40, pretendía ser dirigida rigurosamente, sin dar lugar a un mínimo de improvisación y naturalidad. Que incluso amenazó con bofetadas.
Dice Ingmar Bergman que define Sonata de otoño como un sueño. Pero no como una película de sueños, sino como un sueño cinematográfico: Tres actos en tres luces. Una luz de atardecer, una luz de noche y una luz de mañana. Nada de decorados engorrosos, dos caras y tres luces diferentes. Así era como me imaginaba Sonata de otoño.
Y así es, exactamente, como recuerdo haberla visto representada en teatro una noche de diciembre de hace varios inviernos. Como todas sus películas, ésta tendía descaradamente a la teatralidad, eso era inevitable. Ingrid Bergman, no sé como, fue perfectamente sustituida por Marisa Paredes a la que se le dieron muy bien los tres actos y las tres luces. El resto de personajes quedó algo ensombrecido, tanto en teatro como en cine, por los mismos tres actos y las mismas tres luces. Luego, bajó el telón. Esperé a que se marchase hasta el último espectador y me acerqué al escenario, justamente al teléfono rojo desde el que Marisa Paredes e Ingrid Bergman telefonearon al cómplice que envió el falso telegrama, el que las salvó. No sé como logré descolgarlo.
Cené una copiosa cena de huevos, empanadillas y patatas, y una tila cuádruple con manzanilla en un restaurante para turistas de la zona, y volví a casa a dormir bajo el afecto de las hierbas.
Mi pieza comienza con el actor que baja al patio de butacas y estrangula a un crítico, y lee en voz alta, de un pequeño cuaderno negro, todas las humillaciones sufridas que ha anotado. Luego vomita sobre el público. Después de lo cual, se va y se pega un tiro en la frente (Ingmar Bergman).
© Del Texto: Sonia Hirsch


ago 18 2013

Casablanca: Sorprendente, pero Inevitable

Sorprendente pero inevitable, es una premisa del guion de cine. Pero, ¿eso qué es? Va de finales, en este caso concreto, el de Casablanca.
En diferentes clases de guion de cine, con distintos profesores y compañeros, siempre ha surgido esta cuestión y, se ha puesto Casablanca como ejemplo. Un The End, tiene que sorprender al espectador pero, al mismo tiempo, ser inevitable. Lo cual significa que, debe guardar relación con el devenir de la trama. Lo contrario, sería sacarse un as de la manga, sin venir a cuento. No es muy ortodoxo que digamos.
Este largometraje se centra en el conflicto de Rick, que deberá escoger entre el amor y la virtud: Su amor por Elsa y el deber de salvar a Laszlo (P. Henried), héroe de la resistencia.
Los profes siempre mantenían que, Casablanca, no podía terminar de otra manera. Ni mis compañeros ni yo, nos dábamos por vencidos y, todos planteábamos nuestras propuestas de final. Yo, poniéndome el mundo por montera, quería que Elsa (la Bergman) y Rick (Bogart), acabasen juntos a toda costa, sin tener en cuenta el posible destino de Laszlo.
Se me partía el corazón ver la mirada de la Bergman, momentos antes de coger esa avioneta. Y el pobre Rick ¡Menudo trago tan amargo! Detrás de su aspecto de tipo duro, con las solapas de la gabardina levantadas y, cigarro en boca, se escondía todo un sentimental. También estaba la niebla, añadiendo dramatismo a la escena.
¿Con qué derecho Laszlo iba a romper ese amor de película? Cuestión de matemáticas: Para que Laszlo, una persona, viviese feliz, Rick y Elsa, dos personas, debían separarse. El uno gana al dos. Pero, ¿dónde se ha visto eso? No me parece justo, que lo sepáis.
Laszlo, un hombre inteligente y valiente, tendría que darse cuenta de que, entre su mujer y el dueño del The Rick’s Bar, saltaban más que chispas. Alguien como él, acostumbrado al sacrificio, debería renunciar a su mujer, animándola a escapar con el hombre de su vida, Rick.
Rick y Elsa harían un poco de paripé, para finalmente, tomar juntitos la avioneta. Laszlo permanecería en Casablanca, iniciando una bonita amistad con el capitán francés Renault (H. Rains), con la amenaza del gobierno nazi planeando sobre su vida y, todo por mi culpa. Aquí hay algo que chirría.
Me rendí y me rindo, ante lo sorprendente, pero inevitable. Casablanca tiene uno de los finales más inolvidables del cine y, you must remember this. ¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Puedo pedir algo? No de beber, aún es pronto. Necesito un poco de música: Sam, tócamela otra vez.
© Del Texto: Mar Franco


abr 3 2012

Tres veces 20 años: El tiempo que coloca

No debe ser nada sencillo llevar la etiqueta de hijo de, pues, aunque todos somos hijos de alguien, los apellidos, en determinadas profesiones, acaban pesando más de lo deseado y sustraerse al embrujo de determinados progenitores suele conllevar un largo camino de angustias y lágrima del que pocos salen indemnes.
Pensaba en ello mientras sacaba las entradas para ver Tres veces 20 años y lo hacía porque la directora de la misma es Julie Gavras, hija del director Costa Gavras, y está protagonizada por Isabella Rossellini, hija de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini. Sin embargo, no tenía ninguna duda al respecto de Isabella por la que desde sus días de modelo siento una especial fascinación a la par que una atracción feroz. Ha demostrado en cada una de sus incursiones en el cine, tanto delante de las cámaras, como detrás de ellas, que es muchísimo más que la hija de. No me ocurre lo mismo con respecto a Julie Gavras de la que sólo conocía la película La culpa es de Fidel que, en su momento, me pareció una estupenda película. Tras este film, nunca más volví a saber de ella. Sin embargo, debo reconocer que el trabajo que ha llevado a cabo es estupendo.
La elección de los actores que la directora francesa escoge para sumergirnos en la vida de una pareja que ha llegado a los sesenta -sin darse cuenta, sin pensar en lo que conlleva alcanzar una edad determinada, en la que la mujer se ha convertido en invisible para el resto del mundo y el hombre en un proyecto serio de fósil- es más que acertada. El título originario de la película; la expresión Late Bloomers, que se traduciría por un asumir tarde la madurez; nos indica ya el leit motiv de esta producción
Adam (William Hurt) es un prestigioso arquitecto que en el zenit de su carrera recibe un premio a su trayectoria profesional. Mary (Isabella Rossellini) es una maestra jubilada que toma conciencia del paso del tiempo, del fin de una etapa y una época cuando su marido recibe el premio. A partir de ese momento, empieza la deriva para ambos, ella intentado que él tome conciencia de l inexorable paso del tiempo, de la necesidad de introducir cambios en su vida, y él intentando evitar que ese paso del tiempo lo convierta en alguien distinto a quien fue hasta anteayer. Ambos necesitarán alejarse, tomar distancia, medirse con la vida para, si finalmente el destino lo quiere, rencontrarse o no. Por el camino, la difícil relación con unos hijos que quieren comprenderles a ambos a la vez que batallan para que el matrimonio de sus padre no se rompa definitivamente. Por el camino, proyectos que intentan devolver a momentos de juventud, relaciones que demuestran que el paso del tiempo nunca coarta las pasiones cuando estas aparezcan aunque sólo sean una inyección de autoestima.
La directora juega perfectamente bien con ambos papeles y la elección de los artistas, como he dicho es acertadísima. Él (Hurt) un atractivo maduro, ella (Rosellini), una mujer madura más que atractiva que pese a la duda no esconde ni sus redondeces ni sus arrugas (la grandeza de Isabella Rossellini reside en parte en ser como es, sin necesidad de adecuar su cuerpo a una edad que no le corresponde), una mujer que se reconcilia consigo misma mientras contempla el reflejo de su cuello ya no tan terso en un cristal cualquiera.
No sé si calificaría esta película como del género de comedia, porque, aparte de algún que otro gag que pueda tener su gracia, me parece algo muy distinto y difícil de clasificar. Combinar una estupenda bañera, con la seductora imagen de dos personas que se aman en su interior, teniendo como imagen de fondo una barandilla ortopédica, sin caer en el feísmo, me parece realmente prodigioso.
La fotografía de la película es estupenda y sabe captar a la perfección la sensación de desconcierto en la que se encuentran sumidos sus protagonistas. Y la música, como no podeía ser de otro modo, acompaña estupendamente cada una de las escenas.
Una película que nos muestra cómo en ocasiones tomamos conciencia del paso del tiempo de sopetón y cómo esa bofetada inesperada nos descoloca para que con el tiempo, ese mismo tiempo que pasa inexorablemente, nos recoloque donde toca.
Como vengo diciendo hace tiempo, el cine francés está que se sale, aunque se filme en inglés.
© Del Texto: Anita Noire


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nov 15 2010

Copia certificada: Las dos parejas de Pompeya

Copia Certificada es la primera incursión en el cine europeo del director iraní Abbas Kiarostami, protagonizada por la lineal Juliette Binoche y el barítono Willian Shimell (una de las mejores voces de la lírica actual). Un escritor inglés James (Willian Shimell) se encuentra en la Toscana presentando un libro sobre las copias en el arte. Durante la presentación coincide con una galerista Ella (Juliette Binoche). El interés de Ella por James aparece desde el primer instante que le ve. Con la excusa de su tienda de arte y el libro escrito por James sobre el valor de la copia, la galerista le invitará a visitarla. Durante el dia que pasan juntos, inician una relación extraña en la que simulan ser un matrimonio del que ambos ambos se sienten profundamente insatisfechos, en la que ella reclama una mayor atención del supuesto marido que dedica todo su tiempo al trabajo,debiendo encargarse ella sola del cuidado de un supuesto hijo común. Durante la jornada en la que discurre la película, se plantea qué ocurre con el amor, con el matrimonio, si los sentimientos siguen perdurando pese al tiempo, sobre si se renuevan, mueren o mutan para, tras una crisis en el supuesto matrimonio, llegar a la conclusión de que no pueden estar uno sin el otro . Y ello porque, en definitiva, el matrimonio se sostiene en el tiempo asumiendo que todo cambia, que los sentimientos evolucionan, pero que la conciencia y la voluntad de continuar juntos es lo que hace que la unión permanezca. No sé si esto último es realmente el mensaje de la película en cuanto a las relaciones personales, al matrimonio y al compromiso de dos que unen sus vidas, pero esa es la idea que a mí me transmite. Sin embargo, bajo esta primera idea directa que la película muestra subyace otro tema distinto que, a mi parecer es el auténtico, el que de verdad interesaba a su director, el valor de la copia, de lo que no es original. ¿Vale más una buena réplica que un mal original? El titulo ya nos indica la temática, pero la complejidad del film hace que nos perdamos en esa idea y nos recreemos sólo en la que es meramente anecdótica.

Una película muy compleja pese a que aparentemente es de una sencillez abrumadora. Si la desligamos de las dos ideas que he mencionado (las relaciones perdurables y el valor de lo que no es original, de lo repetido) parece la historia de dos tarados que se inventan una vida que no tienen. Hay un tercer elemento que es fundamental en esta película y que sólo el cinéfilo o el que tenga verdadera memoria cinematográfica y que conozca los clásicos puede llegar a relacionar. Copia Certificada no tiene demasiado sentido si no la ponemos en relación con la película que allá por los años 50 rodó Roberto Rosellini. Me refiero a Te amaré siempre protagonizada por Ingrid Bergman y George Sanders. Solo a partir de la interrelación de estas dos filmaciones podemos entender la de Kiorastami y hacia dónde nos quiere llevar, no podrán evitar pensar que el centro de la película de Abbas Kiarostami es precisamente la de Rosellini. Las escenas, aunque en distintos contextos, son de contenido muy idéntico, una verdadera réplica.
Me explicaré. En la original, Te amaré siempre, Rosellini nos hablaba del amor, sobre el reconocimiento del compañero de vida por encima del hastió momentáneo que las parejas sufren. Esto lo explicaba a través de la historia de los Joyce. Un matrimonio británico que se trasladaba a Italia, para vender una villa que han heredado. Se plantean un viaje de placer pero, en cuanto salen de Londres y llegan a Italia ambos empiezan a experimentar un cambio vital en su relación, empiezan a sentirse como dos extraños. La incomunicación e indiferencia termina por instalarse entre ellos. Acabarán cada uno por su cuenta; ella quiere visitar monumentos, los lugares deliciosos que imagina encontrar; por el contrario, el quiere divertirse con unos amigos en Capri. La relación se torna imposible y en una discusión deciden divorciarse. Un amigo común les invita a visitar Pompeya, una propuesta que no pueden rechazar, lo que hace que, de mala gana, se trasladen hasta aquel lugar. Allí, mientras siguen instalados en su crisis personal descubren los restos de una pareja que quedo sepulta bajo la lava del Vesubio. La conmoción que ambos sufren al ver aquellas personas que permanecerán eternamente unidas crea una fuerte impresión en la mujer. Posteriormente, el vehículo en el que viajan queda atrapado entre las personas y los Joyce desconcertados bajan del vehículo viéndose arrastrados por la multitud hasta que se pierden. Es en ese momento, cuando uno queda sin el otro, al albur de un estado que no controlan, se vuelven a necesitar.
Pues bien, Copia Certificada es la réplica de esta magnífica película de Roberto Rosellini. El mal rollo que se genera entre los cónyuges de Rosellini es el mismo que fingen o recrean los de Abbas Kiarostami; la necesidad de atención que Ingrid Bergman reclama es la misma por la que Binoche batalla toda la película; la impresionante escena en la que el matrimonio de Rosellini tropieza con la pareja fundida en lava y deja a la mujer estupefacta ante la representación de la unión amorosa de dos hasta el final, es similar a la que siente Elle (J. Binoche) frente a la escultura de una mujer que reposa sobre el hombro del amado; el traslado a Pompeya se sustituye por la excursión a un pueblo de la Toscana. Los paralelismos, por no decir la copia, es total y la finalidad, creo yo, generar precisamente el debate sobre la bondad de la copia.
No creo que Abbas Kiarostami quisiera hacer una simple réplica actualizada, un remake adapatado de aquel film, sino que precisamente lo que quería era hacer era una copia que se viera como tal, no mejor que la película original (sinceramente no lo es), sino que nos acerque a la idea de la copia en sí misma, de la reproducción y de la repetición del todo. La línea argumental, si bien es distinta de la original Viaggio a Italia anda a la par.
Una película, como digo, muy compleja. No me ha gustado la sobreactuación de Juliette Binoche quizá porque no consigue transmitir nada. El aspecto físico de descuido con el que la caracteriza el director no me gusta tampoco. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de Willian Shimell. Deben tener en cuenta que es la primera película que protagoniza, lo suyo es la opera y al parecer lo pasó francamente mal en el rodaje por la inseguridad que le generaba protagonizar esta película a lado de Binoche. Sin embargo su interpretación de británico estirado, que se cree por encima de todo, en posesión de la distancia que permite medirlo todo ,sin involucrarse ni sufrir; lo borda.
Una película dificil de digerir. Si no se ve relacionándola con la de Rosellini puede que pierda gran cantidad de su interés. De esta relación creo que se debería avisar o, al menos, hacer un guiño, para que el espectador encontrara la relación y dotase, a partir de ello, de un cierto sentido a determinados momentos de la película. Sin conocer la conexión creo que la película queda a medio gas. Pese a todo, estéticamente es una película preciosa, intimista, recreada en el detalle (el permanente pelo despeinado de Ella, en contraste con el siempre correcto James, esos labios pintados con un rojo intenso como la sangre que la protagonista pinta en atención al hombre que tiene frente a ella y termina limpiando en un gesto de renuncia, mil detalles para no perderse). La fotografía esplendida en un entorno encantador en contraste con la dureza de la relación que los protagonistas mantienen a lo largo de la filmación. El paisaje de la Toscana siempre es agradecido y luce como en pocas ocasiones en esta película ciertamente extraña.
Podría concluir que es una película excelente si quisiera dármelas de intelectual que rasca por encima de lo evidente y calificarla de perfecto debut del director iraní en el cine europeo pero, saben qué ocurre, que ni soy una intelectual, ni tengo un buen día. Hoy para colgarle la estrella de peliculón había que currárselo mucho. A pesar de ello, se la recomiendo como un ejercicio mental y como curiosidad. Eso sí vean primero Te amaré siempre de Roberto Rosellini y así le encontrarán la sustancia a la de Abbas Kiarostami.
© Del Texto: Anita Noire

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oct 9 2010

Casablanca: Siempre nos quedará volver a ella

¿Hay alguien que esté harto ya de ver Casablanca y que no quiera volver a verla nunca más? Dejen sus firmas abajo por favor, me da curiosidad, porque yo nunca me canso de volver a verla.
No sé cuántas veces he visto Casablanca. Infinitas. Seguramente ustedes también, no en vano es “la película más querida por todo el mundo en todo el mundo”. “The most loved film ever”, eso dicen. De modo que con seguridad ustedes ya saben todo sobre Casablanca, ya saben todo sobre el Rick’s café, las varias historias que se cuentan en la película, (hasta seis), los personajes atrapados por la guerra y sobre esa historia de una mujer enamorada de un hombre y devota de la obra de otro.
¿Qué falta por contar de Casablanca? Muy poco. Casi todos saben que el guión se basó en la obra teatral “Everybody comes to Rick’s”, que se rodó en poco tiempo, (algo más de dos meses), que el final fue poco menos que improvisado, que el papel de Rick se le concedió a Bogart por ser el hombre más deseado por las mujeres de Warner (se había pensado en Ronald Reagan pero estaba comprometido con las Fuerzas Aéreas)… que está repleta de diálogos sublimes, (Ugarte: “me desprecias verdad?” –Bogart: “si llegara a pensar en ti…. probablemente”) y que frases como “Los alemanes iban de gris, tú ibas vestida de azul”, “Siempre nos quedará París” o “Creo que éste es el principio de una bella amistad” están dentro de las cien frases más famosas de la historia del cine, y que junto con otras tres, hasta un total de seis, convierte a Casablanca en la película con mayor número de frases en esta lista. (Luego diré cuál de las seis es mi favorita).
Dicen que los guionistas introdujeron diálogos que hacían referencia a no saber cómo iba a acabar la película, y que Ingrid Bergman había comentado desesperada que no sabía de qué hombre tenía que enamorarse. También hay otras teorías que afirman que fue el director, Michael Curtiz, quien les hizo creer tal cosa para que su desconcierto en cuanto al final fuera el mismo que sentían los personajes frente a sus destinos en la historia que les ocupaba.
No he leído sin embargo en ningún sitio, y eso me agrada porque es mi pequeña aportación personal, algo que llama poderosamente mi atención siempre que veo Casablanca. Y es que encuentro que nadie, nadie en la historia del cine de todos los tiempos ha llenado tanto de luz una pantalla como Ingrid Bergman cuando entra la primera noche vestida de blanco en el Café de Rick. Ingrid Bergman solo tenía 26 años cuando interpretó a Ilsa, parece increíble que una chica tan joven pudiera aportar tanta profundidad al personaje.
Sobre la mítica escena del avión, una pequeña curiosidad que quizá no sepa todo el mundo. El avión era una maqueta, y para darle veracidad y que pareciera que estaba lejos se utilizaron enanos como actores (esos pequeños hombrecitos que se ven al fondo, alrededor del avión, figurando mecánicos del aeropuerto).
Son muchas las anécdotas acerca de Casablanca, rumores sobre el rodaje, muchas las teorías sobre la elaboración del guión y algunas contradicciones. También hay grandes acuerdos, como la afirmación de que es una película irrepetible que como los buenos vinos mejora con el tiempo y la certeza de que si Bogart e Ilsa hubieran acabado juntos, Casablanca no se habría convertido en leyenda.
En cuanto a mi frase favorita… “De todos los garitos del mundo en todas las ciudades del mundo, ella entra en el mío”
“Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine”
Y es que para vivir una gran historia, a veces hay que entrar en el lugar más recóndito, el más insólito, el más inimaginable.
© Del Texto: pyyk

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sep 30 2010

Atormentada: Cine del bueno

Para los que nos gusta el cine siempre es un alivio y un gusto volver a los clásicos. Si uno quiere jugar sobre seguro, no hay nada como arrimarse a las películas de Alfred Hitchcock.
Atormentada, rodada en el año 1949, protagonizada por algunos de los monstruos que el cine a dado (Ingrid Bergman, Joseph Cotten, Cecil Parker, etc.), es una película de intriga que, incluso, llega a rozar el terror, lo cual no es una novedad, pues esta combinación caracteriza el cine de este genio. Su título original es Under Capricorn. No termino de comprender demasiado bien a los que deciden unos cambios tan brutales en los títulos de las películas.
Ignoro cuales es el motivo por el que esta película es una de las menos reconocidas de Hitchcock, quizá porque está ambientada en a finales del siglo XIX en Australia, porque quizá tiene importantes diferencias con otras obras de este director, aunque lo que es cierto es que si uno la ve tranquilamente, fijándose en los detalles, encontrará que la componen una constante en el cine de Hitchcock: Señora y ama de llaves eternamente enfrentadas, la primera de un aparente carácter débil y la segunda con una mala leche que no se la acaba. Paisajes y escenarios un tanto tenebrosos. Tomas larguísimas que nos muestran de manera minuciosa los escenarios.
No puedo evitar en ver muchos paralelismos entre esta película y Rebecca, no por la historia en sí, pero sí en lo casi clónicos que me parecen los principales personajes femeninos de ambas películas y por la existencia del misterio que se arrastra durante toda la filmaciuón. En este caso gravita un secreto, un misterio, que el director muy hábilmente no nos desvelará hasta el final, típico del Maestro.
En esta película Alfred Hitchcock nos sitúa en la Australia de finales del siglo XIX . Hasta allí llega, proveniente de Gran Bretaña, el sobrino del gobernador, Charles Adare (Michael Widding). Una vez allí, contactará con su prima Lady Henrietta (Ingrid Bergman), casada con Sam Flusky (Joseph Cotten), un tipo tosco que en su juventud fue el mozo de cuadras de la mansión de la familia de su esposa, con la que se fugo. Ambos son perseguidos por el hermano de Henrietta y Flusky terminará matándole, por ello será condenado y desterrado a Australia. Hasta allí se fugará y seguirá esta mujer en espera de que su amado cumpla condena viviendo en la miseria. Con los años Flusky hará fortuna. Adare descubrirá que su prima vive alcoholizada y aterrorizada por la ama de llaves Milly (Margaret Leighton). Frente a esta situación Adare se implicará con la familia, inicialmente con el consentimiento del esposo, para rescatar a Henrietta del infierno en el que vive y terminará enamorándose de su prima. Una discusión llevará a Flusky a disparar contra el primo de su esposa, lo que le puede suponer la pena de muerte al ser el segundo delito de sangre que comete pero Henrietta confesará al Gobernador que fue ella quien mató a su hermano y no su marido que fue injustamente condenado.
La interpretación de Ingrid Bergman lo llena todo, está soberbia, es tan real que uno juraría que cuando se rodó la película estaba alcoholizada, lo cual no es cierto. Sin embargo tuvo malas críticas, no por su actuación, sino porque en aquella época se descubrió que mantenía un romance con Roberto Rosellini que se había fraguado mientras rodaba bajo sus ordenes la película Stromboli. De hecho con motivo de esta historia de amor (estaba casada) fue declarada persona non grata en los EEUU y fijó su residencia en Italia. La puritana sociedad americana del momento, no perdonaba estos comportamientos.

Josep Cotten está genial pese a lo recortada que el director deja su intervención. El director que hizo que este actor brillara por su talento interpretativo no fue Hitchcock sino Orson Wells.
Una película soberbia, buena de verdad, con una historia impecable, unos personajes redondos y una estética, que pese a lo antiguo, y al inicio del tecnicolor, hace que nos tengamos que quitar el sombrero.
Es una maravilla de película, se lo puedo asegurar. Cine del bueno.
© Del Texto: Anita Noire

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sep 6 2010

Green Porno: De fiesta con las anchoas

Me gusta las personas que tienen la capacidad para ofrecer a los demás cosas originales, los que tienen algo que decir y que además de hacerlo bien, entretienen. Pero si además estas personas gozan de un autentico sentido del humor, entonces ya me subyugan. No puedo evitar rendirme ante el sentido del humor, por lo general, denota inteligencia y eso siempre me ha parecido de lo más sexy. Supongo que por eso me gusta Isabella Rossellini. Mujer camaleónica donde las haya, con una personalidad imponente (para nada deglutida por la soberbia personalidad de sus dos progenitores: Ingrid Bergman y Roberto Rosellini), es una gozada de señora. La hemos disfrutado como reportera de televisión, modelo de alta costura y publicidad, no sólo en su juventud sino también en su madurez; como actriz (reconocida por la archifamosa Blue Velvet), y con el tiempo, como directora de cine.
Por una casualidad cayó en mis manos una serie de cortos escritos; protagonizados y dirigidos por Isabella Rossellini; Green Porno, en concreto son cinco historias de carácter científico, que explican con un envidiable sentido del humor y una vistosidad grandiosa, los procesos de seducción y reproducción de distintas especies animales, entre ellas: las anchoas, los camarones, las estrellas de mar, las ballenas y los caracoles de jardín. Descubrir las orgías que lían los animales marinos y los terrestres también, sobre todo los peces, los cambios de sexo de estos bichos, de la mano de Rossellini, no tiene precio.
La caracterización de Rossellini (realizada con trajes de papel), de todas y cada una de las especies animales que tienen cabida en la filmación, no tienen desperdicio alguno y su voz narradora hacen de esta grabación un buen material, no sólo didáctico, sino de entretenimiento para todos los públicos.

Debo decir que para la realización de este trabajo Rossellini colaboró con el fotógrafo y cineasta Jody Shapiro por lo que el éxito creo que es imputable a ambos por igual. Sin embargo, no menos reconocimiento debe tener Robert Redford quien en realidad, tras ver una película dirigida por Isabella sobre la vida de su padre, Roberto Rossellini, la animó a la dirección de películas para internet que tuvieran como temática el medio ambiente
No me consta que exista el DVD en castellano, sólo lo conozco en versión inglesa. Puede adquirirse sólo por internet y, si no tienen ganas de gastarse unos euros o dólares en ello, pueden verlo en la web de Sundance Channel.
No duden en echarle un vistazo, les garantizo un rato la mar de entretenido y el conocer una nueva faceta de Isabella Rossellini que, como verán, es magnífica. Que lo disfruten.
© Del Texto: Anita Noire

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