sep 1 2013

Pacific Rim: Los buenos siempre ganan

En realidad, casi todo se puede perdonar en el cine. Las equivocaciones las puede tener cualquiera; los gustos son los gustos y sabemos que, muchas veces, el problema no es de la película y sí tiene que ver con que no le damos una oportunidad a esta o aquella película. Casi todo se puede perdonar. Excepto la soberbia o la falta de honestidad. Esto es aplicable al resto de las manifestaciones de carácter artístico, sean cuales sean. Si se detecta que la intención del autor es engañosa o quiere colocarnos en un lugar que no es el adecuado para salvar el expediente, nadie, con un criterio mínimamente formado, lo perdona. Eso de querer parecer una película llena de ideología estando vacía no cuela, por ejemplo.
No es el caso de Pacific Rim. Ni mucho menos. Guillermo del Toro no juega a nada que no sea entretener, a trasladar a muchos a sus tiempos de niño o a montar su película sobre una idea muy sencilla, un guión sin aristas y el espectáculo visual. Eso es lo que intenta y lo consigue. Desde luego, esta película no es una obra maestra. Tan sólo es un espectáculo divertido. Ni siquiera se siente terror, ni interés por el desenlace (desde el principio intuimos lo que va a pasar casi al milímetro), ni gran empatía con los personajes (quedan bastante planos puesto que no interesan mucho más que los robots jaeger o los bichos enormes llamados kaijus). Del Toro nos presenta un mundo hecho trizas gracias al poco cuidado del ser humano; un mundo en el que, en esas circunstancias, sigue haciéndose negocios de lo que va a destruirlo. Y coloca a jaegers y kaijus enfrente, unos de otros, para que se líen a golpes. Si alguien busca algo que no sea esto no lo encontrará.
Lo que sucede es que el mimo con el que lo hace el director, su pasión por contar esta historia, es más que notable. Cada imagen está cuidada al máximo, cada combate es una coreografía perfecta. Eso sí, el guión ni está cuidado con mimo ni deja notar esa pasión de Del Toro. Más bien su fijación casi obsesiva con lo visual, con el detalle.
El trabajo de los actores queda eclipsado por todo lo demás. Será por eso que no se esfuerzan en exceso o se les exige lo mínimo. Con servir de percha para los trajes futuristas es suficiente. Del mismo modo que el realizador se afana en unas cosas, desprecia otras. Pero insisto en que no lo oculta de ninguna de las maneras. Del Toro es honesto con su propuesta y sabe que tiene su público. Bueno, por nombrarles, Charlie Hunnam, Idris Elba o Rinko Kikuchi son algunos de esos actores y actrices. Santiago Segura hace un cameo insustancial. El mismo Del Toro aparece en la pantalla.
El ruido es ensordecedor, la potencia de las imágenes (alejadas por completo de la lírica aunque, a veces, da la sensación que se busca) en importante, y el exceso digital es manifiesto. La trama es muy simple. El mundo nos lo hemos cargado. Ha llegado el momento de la destrucción final aunque el ser humano sabe reaccionar ante el mal. Los malos son horrendos y los buenos siempre ganan.
Pacific Rim es una buena película ya que se trata de colocar en un lugar muy concreto sin truco alguno. Insisto, honesta. Es de esos trabajos que necesitan de palomitas y ganas de disfrutar para que gusten. Porque si lo que se busca por parte del espectador es hondura, lírica o un guión lleno de frases inteligentes o ideas profundas, hay que buscar en otra parte.
© Del Texto: Nirek Sabal


may 3 2011

Thor: La osadía del hijo de Odín

El Universo Marvel, poco a poco, se va expandiendo, adquiriendo cada vez una más que notable presencia en la gran pantalla; no es de extrañar que, tras fracasos como los intentos de Ang Lee con Hulk, la meada fuera de tiesto que fue la trilogía de Spiderman (con Sam Raimi y los estudios de Sony a la cabeza), o una idiotez como The Punisher; la compañía del tío Stan Lee se haya decidido a producir en gran medida las películas venideras de sus superhéroes más emblemáticos, así como decidirse a hacer reboots (Hulk hecha por Louis Leterrier,  interpretado por Edward Norton en vez del Eric Bana de Ang Lee; y la nueva de Spiderman para el año que viene, que no tiene nada que ver con las anteriores, son una buena muestra de ello). Todo ha sido mediante la adquisición de la Marvel por Disney, y una compañía como la Paramount. De este modo, hemos asistido a productos que no buscan un sesudo tratado de filosofía, sino la esencia más pura del cómic, que no es más que entretener. Como Iron Man 1 y 2, Hulk, ahora Thor, dentro de unos meses El Capitán América, el año que viene Spiderman, y de esta forma, reunir poco a poco a todos Los vengadores en un solo film.

El argumento nos sitúa en el reino de Asgaard, la morada del dios Odín, y sus hijos Thor y Loki, los que velan por la seguridad y la paz en el Universo. Cuando Odín ceremonia el traspaso de la corona a su hijo Thor, se sucede lo inesperado. Antiguos enemigos como los Gigantes de Hielo han invadido la cámara de los trofeos para obtener una reliquia de gran poder que les pertenecía. Thor, en su soberbia, no se explica cómo han llegado hasta allí, sobretodo sabiendo que el dios Heimdall, el guardián que conecta Asgaard con el resto de mundos, que todo lo ve y todo lo escucha, no se ha percatado de la presencia de tales sujetos en la cámara acorazada. Asi que nuestro querido Dios del Trueno, junto con su hermano y hechicero Loki, y otros compañeros de armas, deciden desobedecer a su sabio padre, e ir a dar una lección por tal osadía al mundo de los Gigantes. Cuando llegan, arman lo esperado, haciendo peligrar sus mismas vidas, y obligando a que intervenga Odín, que en su ira por tal desobediencia e imprudencia, destierra a Thor a la Tierra, despojándole de sus poderes y su martillo, Mjolnir. Aquí, entre mortales, tendrá que aprender a diferenciar qué es importante y qué no, saber comportarse, y en definitiva, a dar su ayuda por aquellos que la necesitan, sin ningún afán egoísta por medio. Todo empeora en Asgaard cuando su hermano Loki, empieza adquirir ciertos poderes….

Lo que más sorprende de todo esto es el director elegido para llevar a cabo las peripecias de uno de los superhéroes con más renombre en el Universo Marvel, Kenneth Branagh, al que todos conocemos por sus películas como Frankestein de Mary Shelley o Hamlet, y todo hacía suponer dos cosas: o bien se iba a cometer un desastre debido a la falta de experiencia en temas de acción; o bien, una gloriosa y entretenida historia. Ni lo uno ni lo otro, Kenneth ha dirigido con pulso firme un producto destinado al mero entretenimiento, sin ansias de trascender ni ir más allá de lo establecido, un producto correcto. Con un estilo visual rozando los kitsch, donde sobresale artísticamente todo lo ambientado en el mundo de Asgaard, visualmente impactante, bello y hermoso logrando que nos adentremos en ese mundo ilusorio y lejano; y unos personajes que, a pesar de ser meros estereotipos, con unas líneas de diálogos demasiado sencillas, logran empatizar con el espectador, metiéndolo de lleno en la acción, destacando Anthony Hopkins como el poderoso Odín, Chris Hemsworth como Thor, Tom Hiddleston haciendo de Loki, o Idris Elba como Heimdall (el más extraño de todos los personajes y el más carismático). Sin embargo, el resto del elenco no pasa de la mera mueca, como Natalie Portman o Stellan Skargard, que acaban relegados en un segundo plano. El guión es una constante montaña rusa: momentos dramáticos, aventura, comedia y acción se dan de la mano y el resultado acaba siendo un tanto irregular, sin embargo, como ya he dicho, la cinta es un muy buen entretenimiento para evadirse un rato de la realidad y dejarse fascinar por lo imposible. En cuanto a la música compuesta por Patrick Doyle, no es nada nuevo, y cumple su función de adecuarse a cada momento, engrandeciendo Asgaard cuando lo requiere, o los momentos cumbres donde Thor demuestra su valía como héroe, de hecho, escribo estas palabras mientras la escucho, recomendándola para todo aquel megalómano de las bandas sonoras.

En conclusión, podríamos afirmar que estamos ante un producto que no desmerece en nada el espíritu de los cómics (aún habiendo cambios sustanciales), que mantiene sus guiños constantes a los fans (se empieza a dilucidar SHIELD, Tony Stark/Iron Man, y alguna sorpresa que otra), y que no hace ningún daño a una cartelera que deja más bien que desear, con propuestas llenas de dramas sociales y sesudas historias que vienen a contarnos la misma realidad una y otra vez. Y ya para finalizar, un último dato para todo aquel que la vea, esperad hasta que pasen los créditos finales, como ya he dicho, hay una interesante sorpresa de cara a la película de Los vengadores.

¡¡¡LARGA VIDA AL HIJO DE ODÍN, THOR, DIOS DEL TRUENO!!!
© Del Texto: Gwynplaine Thor


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