ene 8 2012

Granujas de medio pelo

La cultura del éxito y la fama, la riqueza material contra la intelectual, el posicionamiento social y la utopía de poder comprarlo todo, hasta una cultura exquisita o una pronunciación aristocrática, da bastante repelús en la vida real, pero le queda muy simpática a Woody Allen en esta película dónde unos granujas, que apenas llegan al medio pelo, intentan aprender en vano a ser nuevos ricos.
Las dificultades culturales con las que se encuentran los personajes son graciosamente sorteadas con una pomposidad abrumadora. Nada más grandilocuente que el volumen de voz de dos maleducados, nada más vistoso que un gnomo enorme multicolor en el dormitorio. Ningún amante más interesante que un trillado galerista de ojos azules engominado y petulante.
La especulación de galletas parece que da para bien poco. La elegancia, la educación y el buen gusto que, de manera obsesiva, persiguen los personajes, resultan inalcanzables y remotos. La delicadeza que exige esa ansiada educación nunca forma parte del premio en los shows televisivos, ni en los millonarios décimos navideños. El poder televisivo se hace patente alimentando a una clase cada vez más asocial y más marciana. Las nuevas tecnologías, tan modernas y funcionales, mantiene a este mismo planeta de marcianos en sus asientos, reproduciendo celulitis y pulgares cada vez más largos. En la educación general básica no cabe el cine, ni la música, ni la filosofía. Le llaman a una pedante por fumar en pipa o leer a Raymond Roussel, una mujer interesante cuando una es una antigua.
La sociedad se perfecciona dentro de un proceso rancio y engañoso. Los modernos resultan un vejestorio y los antiguos una especie futurista.
Ray y Frenchy volvieron a su viejo apartamento arruinados y resacosos de dinero. La lección de las galletas resultó mucho más rica que todo su imperio.
No pude evitar recordar esta película cuando este verano R y yo intentamos el atraco a un banco mediante el socorrido butrón. Despistados entre galerías subterráneas descubrimos la misteriosa receta de las galletas frenchy, fundamos una numerosa familia de yorkshires entendidos en francés y nos mudamos de naturistas al campo, a un bonito prado sembrado de encinas, con gorros de oso polar y piki-pikis de la abuelita N.
© Del Texto: Sonia Hirsch


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dic 25 2011

Love actually: Todo tipo de amor en navidad

Es navidad y hay algunas películas que, aunque pueden verse en cualquier época del año, no hay nada como echarles un vistazo estos días para que las disfrutemos más allá de lo normal, de lo que lo haríamos en pleno mes de agosto. Nada puede sustraerse al influjo navideño, de esas corrientes dulzonas que nos arrastran a lugares que una vez creimos conocer y que, a los que hemos cumplido algunos años, nos parecen que dejaron de existir allá por el pleistoceno. Así que si deciden sumergirse en alguna de estas películas que les digo, no intente alejarse de la melaza con la que vienen impregnadas.
Siguiendo la anterior consigna, me he rendido y, un año más, caigo en la redes de la encantadora Love actually, una historia de historias de amor. Sí, de esas maravillosas historias de amor que, durante unas horas, nos transpotan hasta una felicidad e ilusión ajena.Y es que Love actually, como la propia banda sonosra nos indica con el Love is all arround de Bill Nighy, anuncia que el amor está en todas partes, en una película que, podría parecer un tueste romanticón y se convierte en una de las mejores cintas sobre la navidad. Partiendo del disparate que son algunas de las historias, las tramas que en ellas se suceden son historias de amor, de felicidad enlatada que encuentra su contrapunto en dos historias que nos muestran el punto amargo del desamor. Pero es navidad y por tanto la felicidad debe prevalecer e incluso lo más dramático debe quedar eclipasado por los seres tan absolutamente maravillosos en los que nos transformamos cuando nos acompaña el amor.
Dicho lo anterior y por centrar un poco, decir que corría el año 2003 cuando Richard Curtis y Ben Elton, guionistas de la televisión británica escribieron esta película que, a modo coral, fue interpretada, entre otros, por Hugh Grant, Liam Neeson, Colin Firth, Rowan Atkinson, Claudia SchifferKeira Knightely. Un buen plantel de actores que podemos encontrarlos trabajando juntos en otras producciones. Un plantel de actores en una ambientación totalmente británica que nos subyuga y nos deja sentaditos esperando que la pantalla nos engulla y pasemos a formar parte de esa gente maravillosa que dentro de sus vidas corrientes y vulgares reencuentran, descubren, buscan el amor. Historias cruzadas de amor, de toda clase de amor, del amor de hermano que renuncia a todo por hacerse cargo del que lo necesita, del amor del amigo que renuncia a él precisamente para que no ceje la amistad, por ese amor al infiel que atormenta pero no cede a nada; el primer amor, ese inocente que se descubre en la infancia; el amor de los amigos, de la compañía querida. Porque el amor duele, pero casi siempre nos hace explotar el corazón de alegria.
Hay muchas opciones para comerse los polvorones y los turrones, una puede ser viendo cine y, si deciden que esta última es una buena opción, no descarten Love actually, porque es navidad, porque hay personas maravillosas y porque, aunque a veces cueste creerlo, si tienen dudas y se preguntan si aquello que desean es posible, no duden en contestarse “¿Por qué no? Es casi navidad.
Sean felices.
© Del Texto: Anita Noire


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abr 29 2010

El diario de Bridget Jones: Espías en el salón

Hace algún tiempo estuve a punto buscarme un abogado para demandar a Helen Fielding, tras ver el “Diario de Bridget Jones” sospeché que, en algún momento del pasado, se había colado por la ventana de mi apartamento de soltera y se dedicó a anotar en su moleskine las cosas que, día a día, se iban sucediendo en mi vida, y que con todo ello, tiempo más tarde, escribió una novela y vendió los derechos a la industria cinematográfica.
Bridget Jones (Rennée Zellweger), mujer en los treinta, rubia, soltera no por elección, obsesionada con el peso, entre otras cosas, decide, como propósito de Año Nuevo, ordenar su vida: dejar de fumar, perder peso, encontrar al hombre de su vida. No son demasiadas ambiciones ni profundas, pero los problemas y conflictos que le generan no tienen desperdicio. Para intentar cumplir sus propósitos, la protagonista decide llevar un diario. Bridget Jones vive en permanente estado de crisis. Su vida sentimental, un desastre, dividida entre dos hombres, su jefe Daniel Cleaver (Hugh Grant), un caradura, guapo, encantador y con mucho peligro y Mark Darcy (Colin Firth) el hijo de los amigos de la familia, un tipo aparentemente aburrido, serio, formal. En la vida de Bridget son fundamentales sus amigos Judi, Shanon y Tom, quienes con su consejos, amistad, copas compartidas, harán la vida de Bridget no menos caótica, pero si más amable. Vaya por delante que me lo pasé bomba con la película.

Dicen que es una película birria, que Bridget representa a una tarada mental superficial, que se deja tocar el culo en su trabajo, que es ridícula en sus ambiciones, pero yo, repito, me lo pasé bomba. Me reí y me rio. No me importa reconocerlo, puede ser porque, pese a los años, sigo siendo una tarada mental. Posiblemente la película no tenga una calidad cinematográfica brutal, en algunas escenas los actores sobreactúan, eso es evidente en el caso de Rennée Zellweger, y en otros momentos parecen faltos de vida, es el caso de Colin Firth. Pero creo que estamos frente a un film sin más pretensión que entrenernos, no hacer un tratado sobre la mujer, las relaciones personales, ni sobre la influencia del alcohol y el tabaco en la población femenina. Pero lo que es indiscutible es que con esta película, cualquier mujer entre los 25 y los 35, puede haberse visto retratada. La que diga que no, o bien miente o bien es más aburrida que una ostra. Por eso tuvo tanto éxito esta película, no porque fuera una maravilla del séptimo arte, porque no lo es, sino porque retrata a todo un sector de mujeres y lo hace sin pretensión alguna.

¿Quién no ha contado alguna vez los kilos que ha engordado mientras se zampa un bote de helado en plena depresión amorosa? ¿Quién no ha contado la cantidad de copas que ha tomado mientras sufre una resaca espantosa post-party?¿Quién no se ha planteado en algún momento porque todos los tipos que conoce en estado de soltería, son como los baños públicos, o son un asco o están ocupados? ¿Quién no ha contado el tiempo que hace que tuvo buen sexo? ¿Cuántas veces no has pensado que con ese tanga estarías monísima pero que no hay nada más cómodo que unas bragas de cuello vuelto?
Precisamente porque la película evidenciaba, con auténtico sentido del humor, algunas de las situaciones en las que una treintañera corriente, de las que pisan la calle, se puede encontrar, por eso y no por otra cosa tuvo tanto éxito. Algunos puristas podrán decir que es una estupidez de película, pero yo, seguiré riéndome con ella y recordando mi apartamento de soltera, las tanganas que allí se montaban y seguiré anotando, como entonces, si mi peso oscila más de lo recomendable. Para terminar, yo veo cine porque me gusta, porque me entretiene y porque como en todo, para pasar un rato bueno no siempre es necesario estar rodeado de lo excelente, basta con que nos caiga en gracia y nos de buenos momentos.
Salud y que la disfruten.