dic 21 2010

Brigadoon: Es posible

Refugiarse en mundos paralelos, imaginarios, inventados para hacer la vida más soportable no es patrimonio de los que vivimos estos años de angustia económica, de pérdida de referentes, relaciones de usar y tirar. Creamos vidas que duran un día, un minuto, incluso, a veces, tan sólo unos segundos. Todos tenemos nuestro propio Brigadoon.
Corría el año 1954 cuando Vicente Minnelli dirigió la película Brigadoon. Quienes me conocen saben que no me gustan los musicales, pero éste es uno de los pocos que me divierten y que, pese a que ya no tengo la alegría que tenía a los veinte años, sigue provocándome una sonrisa y añorar los mundos enanos.
Tommy Albright (Gene Kelly) y Van Johnson (Jeff Douglas), son turistas que viajan de Nueva York a Escocia, las Highlands. Las brumas hacen que se pierdan por el bosque y terminen en una aldea que no aparece en ningún sitio. La aldea es Brigadoon, un pueblecito anclado en las costumbres del siglo XVIII. Tras el inicial desconcierto por lo mágico del lugar, ambos se sentirán felices en aquel lugar. Allí Tommy conocerá a  Fiona Campbell (Cyd Charisse) de la que se enamorará. Pero, como no podía ser de otro modo, sobre Brigadoon pesa un encantamiento. En tiempos remotos un pastor solicitó a Dios que, para evitar el maleficio de unas brujas, durmiese a los habitantes de Brigadoon y solo les mantuviesen despiertos un día al año, esa era la única manera de salvar a la aldea de la maldad humana. Pero el amor entre Tommy y Fiona es tan grande que él no quiere abandonar la aldea. Deberán abandonar la aldea y la tragedia se cernirá sobre ellos, sobre todos; pero el amor, el de verdad, todo lo puede
Brigadoon es una fábula sobre el amor. Brigadoon no es un lugar físico, es un sentimiento. Posiblemente, estas películas, con gaitas y decorados de cartón piedra, con un argumento que algunos lo pueden considerar un pastel, no interesen a nadie hoy en día. Nos inclinamos más por los tiros, las pajas mentales y nos olvidamos de que el cine también se hace para soñar. Aprender a amar los sueños, a la buena gente, a los principios y valores que no deben quedarse en una mera declaración de principios que nos pasamos por el forro a la primera de cambio. Todo eso, aunque suene a pastel y a manido debería formar parte de nuestro aprendizaje como personas. De nada valen determinados conocimientos, posesiones e historias, si nos olvidamos de soñar, de creer en las personas, de esperar lo mejor del que tenemos al lado.
Entramos en fechas navideñas, siempre son épocas de cambio. Aprovechen para reflexionar sobre sus vidas, sobre su comportamiento con el mundo y su tolerancia a lo distinto. Se preguntarán que tiene esto que ver con la película. Y yo les digo que mucho más de lo que pueda parecer. Si tiene niños, véanla con ellos, escondan la Play, la Wii y todo eso que los está idiotizando, háganles ver cine, pasen su tiempo con ellos y háganles creer que Brigadoon es posible.
© Del Texto: Anita Noire


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oct 13 2010

Cantando bajo la lluvia. Inolvidables (4)

Voy a iniciar este texto con un pequeño juego:
1.- Sitúense en los años 50
2.- Piensen en un musical
3.- Tarareen la música
Ahora yo les diré la película en la que estaban pensando: Cantando bajo la lluvia.
No era difícil de adivinar. Todo el mundo recuerda esta película por la famosa canción que Gene Kelly cantaba y bailaba paraguas en ristre hasta quedar totalmente empapado.
Voy a continuar con el juego:
1.- Piensen en una escena de esta misma película que no sea la de la famosa canción
2.- Pronuncien en voz alta el nombre de alguno de los personajes de la película
3.- Digan cual es el final del famoso film
Ahora yo repetiré las respuestas que la mayoría de ustedes han dado a estas preguntas: No saben/no contestan. Estas preguntas sí eran difíciles de contestar, al menos para la gran mayoría.
Dicen que Cantando bajo la lluvia es uno de los mejores musicales de todos los tiempos. Lo ignoro, no me gustan los musicales y por tanto son pocos los que tengo en mi haber en lo que a cine se refiere. Sin embargo, al igual que la gran mayoría de las personas que leen este blog, creo haber visto cientos de veces esta película. Lo que ignoro es cuál es el motivo por el que después de verla tantas veces, en distintos momentos de mi vida, soy incapaz de recordar absolutamente nada más que al bailarín-actor dando saltos y chapoteando por los charcos.
Recuerdo vagamente el argumento. Un actor de cine mudo Don Lockwood (Gene Kelly), feliz y contento pese a la llegada del cine sonoro que, si nada lo impide lo relegará al cementerio de las glorias cinematográficas, conoce a la actriz Kathy Selden (Debbie Reynolds), de la que se enamora profundamente y espera que sea su pareja en las próximas filmaciones de musicales que traerá el cine sonoro. Entre ellos, pues lo de siempre, una tercera (Jean Hagen), que se convertirá en el azote cinematográfico y amoroso de ambos personajes.
No recuerdo nada más. Podría hacer trampa y mirar cualquier buscador de Internet para venderles a ustedes la burra sobre lo mucho que recuerdo de la película (que es más bien poco). Sin embargo, debo reconocer que algo debe tener esta película cuando a pesar de ello yo retorno a esa ella sin que nadie me la recuerde y algo también tendrá cuando, pese del tiempo que ha transcurrido, la gente (cinéfilos o no), vuelven a ella cuando se piensa en un musical.
Leí en una ocasión que este musical lo compaginaba absolutamente todo: un guión excelente que teje la sátira, el buen humor y una crítica más que mordaz al mundo del cine de una manera magistral; unos actores magníficos; una dirección estupenda; unos números musicales grandiosos y la ventaja de no haber recibido cientos de miles de premios (exagerando un poco).
Si ustedes son de los crédulos, crean lo que les he escrito, no es lo que yo pienso pues, como les digo, apenas recuerdo nada de este film y sólo son las cuatro ideas que he ido almacenado en el disco duro durante toda la mañana mientras pensaba en el post que tenía que escribir. Sin embargo, algo tendrá esta película pues desde que me he puesto a pensar en ella tengo clavada en la cabeza el famoso Singin’ in the rain y la imagen de Genne Kelly subido a una farola.
© Del Texto: Anita Noire

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