mar 27 2012

Everythings is illuminated: Estar gracias al pasado

El pasado no se hace presente gracias a nuestra intervención. Somos nosotros los que estamos donde toca porque existe un tiempo anterior que lo determina todo. Este es el mensaje de mayor potencia que nos deja Everythings is illuminated, película dirigida por Liev Schreiber. Primer y excelente trabajo de este autor.
Sin duda, lo mejor de la película es la construcción de los personajes. Todos ellos presentan cambios en sus percepciones que les van colocando en el lugar justo. Jonathan, el protagonista -interpretado por Elijah Wood, algo perdido tras unas gafas enormes y un exceso de contención de la expresividad corporal- vive gracias a los objetos que colecciona. Pero, llegado el momento, siente la necesidad de recurrir a las personas, al recuerdo vivo. Alex (un divertidísimo Eugene Hütz) sobrevive con el recuerdo ignorante que le traslada a un futuro también inventado. Alexander (papel defendido, más que bien, por Boris Leskin) se acerca al final de la vida gracias a poder renunciar a todo lo que fue. Tres formas de vivir influenciadas por el pasado y complementarias entre sí. La trama es la que nos enseña todo esto: la suma de los tres es lo que funciona. La búsqueda férrea que se plantean buscando Trachimbrod (población arrasada por los nazis cuando invadieron Ucrania) es lo que servirá de nexo entre los tres.
La acción se desarrolla transitando el puro drama o la más feliz de las comedias. Lo soso del protagonista se eclipsa con la chispa y el delirio de Alex y Alexander. La realidad se presenta poliédrica.
Técnicamente, la película es notable. La dirección de actores es buena; el vestuario y peluquería, también; el montaje es inteligente. Pero lo que sobresale sin duda, es la fotografía de Matthew Libatique. Tonos expresionistas, uso del color que resulta deslumbrante sin interferir en el desarrollo normal de la estructura narrativa. Un trabajo, francamente, bueno. Otro sobresaliente es para la banda sonora. Compuesta (buena parte de ella) por Paul Cantelon nos lleva por escenarios agarrados a la música del lugar (piezas rusas y ucranianas). Además, suma la participación en esta banda sonora de Gogol Bordello, grupo que apuesta por el mestizaje musical y que lidera Eugene Hütz.
La película es el producto de la adaptación de la novela homónima de J. Safran Foer. Y el guión que resultó de esta adaptación es chispeante a veces, profundo otras.
Un trabajo muy agradable para el espectador que vivirá momentos cómicos y trágicos para disfrutar de él.
© Del Texto: Nirek Sabal


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ago 3 2011

Everything Is Illuminated: La férrea búsqueda

“El pasado siempre es una morada. Cuando nos mudamos al presente, a veces alimentamos la ilusión de que cerrando aquella casa con tres candados (digamos el perdón, la ingratitud o el simple olvido) nos vamos a ver libres de ella para siempre.”
Así narró Mario Benedetti la historia desde el olvido. De manera equiparable, narró J. Safran Foer la posibilidad de vivir en uno obligado y por ende, es lo que transmite el actor y director Liev Schreiber en su ópera prima Everything Is Illuminated basada en la novela del anteriormente citado J. S. Foer.
Si te dejasen en herencia una foto, un colgante, una religión y un pasado común, ¿iniciarías la búsqueda de su génesis común? Ese es el camino que decide recorrer nuestro protagonista Jonathan Safran Foer (Elijah Wood), americano de nacimiento si bien con raíces ucranianas.
Jonfen, Álex (Eugene Hütz), Alexander (Boris Leskin) y una perra lazarillo llamada Sammy Davis Jr., iniciarán la férrea búsqueda de Trachimbrod, pueblo arrasado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial, del cual no quedan más que un montón de recuerdos dentro de unas míseras cajas de cartón.

El director, propone un viaje por el interior de Ucrania mediante el ágil suceder de acontecimientos, los cuales no dejan indiferente a nadie, como tampoco lo hacen el ritmo de los fusiles alemanes que vislumbramos en el film.
Nos encontramos ante un largo con calidad humana, que al igual que nosotros, presenta varias caras (comedia, drama…). Nunca es tarde para arrepentirse y así lo muestran S. Foer y L. Schreiber en la piel de Alexander, hipócrita ex judío.
A este cúmulo de sensaciones, hemos de añadir estímulos que no han de quedarse en el camino. Por una parte destaca el excelente trabajo fotográfico realizado por el americano Matthew Libatique que incrementa el grado de emociones adquiridas durante la película. Encontraremos en él tintes a lo Magritte; Fiedrich,en cuanto a composición. Si nos rferimos al color, podremos citar a los grandes como fueron los pintores flamencos. Estos se encuentran en el colorido e intenso paisaje que se nos muestra durante el metraje de Everything Is Illuminated.
Imposible ver esta película sin recrearse en el ámbito musical, tropezando con acordes rusos (Gogol Bordello) Romanies, Griegos, Eslavos( Devotchka); sonidos del mundo para una película no apta para cualquiera.
© Del Texto: Ruby Fernández


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ago 15 2010

La Masacre de Toolbox: Este paquete sí, este paquete no

Las películas que son un paquete pueden gustar. Sí, todos tenemos puntos débiles en esto del cine. Unos lo aceptamos como si nada. Otros lo ocultan como si fuera la gran vergüenza. Otras películas (y me refiero a los paquetes) no las podemos soportar. De principio a fin nos parecen lo peor del mundo.

Estos días estoy viendo películas prestadas por una buena amiga que dejó que agarrase lo que quisiera de su estantería. Casi sin mirar. Las dos primeras que he visto han sido Deep Impact y La Masacre de Toolbox. Son dos paquetes de categoría.

Sin embargo, la que dirigió Mimi Leder (Deep Impact) me la he tragado sin pestañear. Me gustan esas películas que narran desastres terribles, que están llenas de héroes y buenos actores (supongo que ellos tampoco saben decir que no ante semejante cosa). Robert Duvall, Téa leoni, Elijah Wood, Vanessa Redgrave, Maximilian Schell y Morgan Freeman, forman el reparto principal de la película. Un pedrusco enorme es el verdadero protagonista. Impactará con la Tierra y la humanidad estará en peligro. Ya saben que esto lo arreglan los rusos y los norteamericanos. Más estos que los otros. Preparan un enorme cohete para llevar a cabo una misión salvadora que, por supuesto, fracasará aunque no del todo. Y, finalmente, aunque se produce un desastre menor (más que nada para poder mostrar unos efectos especiales que en su momento eran muy impresionantes) los héroes lo son más que nunca, el ser humano imposible de liquidar y todo el mundo contento y lleno de bondad. Lágrimas fáciles (la que busca el guionista), mucha esperanza y un amor por la raza humana tan grande como el pedrusco que estuvo a punto de destrozar el planeta. Pero es de esas películas que, a pesar de todo, se dejan ver si el objetivo es estar distraido un rato frente a la pantalla.

Otra cosa bien distinta es ver algo tan bochornoso como La Masacre de Toolbox. Un tío que nació mientras su madre ya estaba tumbada en el ataud (nació de la muerte, dice uno de los personajes) vive en un edificio oculto en otro. Allí (eso se sabe al final) reposan los restos de todos aquellos que fueron a Los Ángeles buscando fama. El tío es feo como pegar a un padre, bruto, criminal y astuto. El caso es que la película va de cómo este elemento se carga a todo el que aparece en pantalla. Eso sí, todos pueden ser el asesino. Sólo cuando la palman sabemos que no, que eran buenos chicos. Los crímenes son de lo más brutal. Desde martillazos hasta taladros en la nuca. No faltan clavadoras neumáticas, machetazos, cabezas y cuerpos mutilados. En fin, un asco.

La película la dirigió Tobe Hooper. Y los actores no sé ni como se llaman, ni me voy a ocupar de saberlo. Repugnante, aburrida, repetición de otras que ya nos mostraron mil veces antes. De verdad. Mejor no pierdan el tiempo con algo así.

En vacaciones vale casi todo. Si te apetece Tarkovsky (quizás mañana me anime y les cuente cómo veo Sacrificio de este autor y, de paso, hablo de las mujeres en el cine del ruso), bien. Si prefieres una de héroes, bien. Pero hay cosas imposibles.

© Del Texto: Nirek Sabal
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