jul 26 2013

Llévame a la luna: Aburrimiento cósmico

Hoy, tal y como está el mundo del cine, calificar una película como comedia ligera, es casi lo mismo que decir esta película es un paquete. Eso de comedia ligera es un eufemismo con el que decimos que la película es graciosilla, bastante estúpida y vacía de cabo a rabo. Pues bien, Llévame a la luna del director Pascal Chaumeil es eso, una comedia ligera de las de ahora. Con lazo rosa.
El guión de Laurent Zeitoun y Yoann Gromb está cerca del ridículo. El sistema narrativo intenta ser original y, en realidad, está más visto que el TBO. Intentan estos señores ser simpáticos y crueles al mismo tiempo, pero logran un desbarajuste insultante que se encuentra entre lo grotesco y lo humillante.
Por si era poco, el actor principal es Dany Boon. Quizás uno de los actores más histriónicos que anda suelto por los estudios de rodaje. Recuerda mucho a nuestro Fernando Estero y tiene la misma gracia con sus cosas. Es decir, ninguna. Le acompaña como protagonista Diane Kruger. No estoy seguro de que la comedia sea lo suyo.
Llévame a la luna es aburrida. No sabría decir si los personajes dicen una sola frase con sentido, con cierta profundidad. Aunque me extraña que sea así porque se les dibuja toscamente, sin buscar mínimamente su verdadera sicología.
Técnicamente, la película es muy simplona. La fotografía parece acartonada en algunas secuencias, los planos son muy corrientes y no se busca nada nuevo (hace bien el director porque para presentar esta castaña mejor no hacer esfuerzo alguno).
Y dicho esto, creo que lo mejor es no continuar. Es un gasto de tiempo y esfuerzo inútil.
© Del Texto: Nirek Sabal


may 31 2011

Sin Identidad: Mil veces contada aunque parece nueva

Esta historia ya está contada. Más de una vez. Y no aporta nada nuevo salvo una habilidad narrativa muy interesante. Sin identidad parece que se fuera a vaciar de sentido en tres o cuatro momentos del metraje (la justificación de lo que sucede parece frágil en exceso), pero el guionista logra dar un giro que salva los muebles y lanza el relato un poco más allá. Quizás esto pudiera parecer una chapuza narrativa aunque no lo es. Cada registro utilizado es el adecuado y el uso que se hace de ellos es preciso. Otra cosa es que todo siga siendo previsible porque ya es conocido. Incluso los tópicos son repetidos. Pero eso es harina de otro costal.
Jaume Collet-Serra llamó la atención con sus cortos y se ha fabricado un hueco en el mundo del cine gracias a su buen hacer. No le han regalado nada a este realizador. Su cine rebosa conocimiento por los cuatro costados. No es que Sin identidad sea un peliculón, pero Collet-Serra saca petróleo de un pozo casi agotado. Con un guión de primera este hombre logrará dar la campanada. No le faltan cualidades para conseguirlo.
Sin identidad cuenta la historia de un hombre que llega a Berlín con su esposa para participar en un congreso científico. Su maletín se extravía en el aeropuerto y debe regresar desde su hotel. Por el camino sufre un accidente de tráfico y pierde la memoria. A partir de ese momento todo se complica de una forma casi delirante. El ritmo narrativo eleva su intensidad y no hay un solo minuto de tregua para los personajes. Por supuesto, los espectadores corren la misma suerte. Ese es uno de los grandes logros de la película puesto que se trata se una historia más que narrada. Pero el director mezcla unos efectos especiales y visuales notables, con una dosificación de la información muy correcta (no hace trampas en ningún momento y eso es de agradecer), apoyado en una dirección de actores correcta y una banda sonora que, sin ser nada del otro mundo, matiza mucho y bien cada secuencia.
Los actores defienden sus papeles con dignidad. Liam Neeson en su línea. O sea, bien. January Jones en la suya. O sea, más sosa imposible. Diane Kruger con sus limitaciones. Y Bruno Ganz estupendo como siempre. Ese actor es una garantía para cualquier director. El resto interpretan papeles menores.
Sin identidad es una película que aguantará más que bien los formatos caseros. Y será una opción estupenda para pasar la tarde de un domingo cualquiera frente al televisor. Es divertida y puede verse en familia. En las salas de cine tendrá una vida más corta que larga.
Cine enfocado al entretenimiento, sin grandes profundidades y bien hecho. Habrá que seguir la pista del director para saber de lo que es realmente capaz cuando pueda hacer lo que tenga en la cabeza.
© Del Texto: Nirek Sabal

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