ago 18 2013

Casablanca: Sorprendente, pero Inevitable

Sorprendente pero inevitable, es una premisa del guion de cine. Pero, ¿eso qué es? Va de finales, en este caso concreto, el de Casablanca.
En diferentes clases de guion de cine, con distintos profesores y compañeros, siempre ha surgido esta cuestión y, se ha puesto Casablanca como ejemplo. Un The End, tiene que sorprender al espectador pero, al mismo tiempo, ser inevitable. Lo cual significa que, debe guardar relación con el devenir de la trama. Lo contrario, sería sacarse un as de la manga, sin venir a cuento. No es muy ortodoxo que digamos.
Este largometraje se centra en el conflicto de Rick, que deberá escoger entre el amor y la virtud: Su amor por Elsa y el deber de salvar a Laszlo (P. Henried), héroe de la resistencia.
Los profes siempre mantenían que, Casablanca, no podía terminar de otra manera. Ni mis compañeros ni yo, nos dábamos por vencidos y, todos planteábamos nuestras propuestas de final. Yo, poniéndome el mundo por montera, quería que Elsa (la Bergman) y Rick (Bogart), acabasen juntos a toda costa, sin tener en cuenta el posible destino de Laszlo.
Se me partía el corazón ver la mirada de la Bergman, momentos antes de coger esa avioneta. Y el pobre Rick ¡Menudo trago tan amargo! Detrás de su aspecto de tipo duro, con las solapas de la gabardina levantadas y, cigarro en boca, se escondía todo un sentimental. También estaba la niebla, añadiendo dramatismo a la escena.
¿Con qué derecho Laszlo iba a romper ese amor de película? Cuestión de matemáticas: Para que Laszlo, una persona, viviese feliz, Rick y Elsa, dos personas, debían separarse. El uno gana al dos. Pero, ¿dónde se ha visto eso? No me parece justo, que lo sepáis.
Laszlo, un hombre inteligente y valiente, tendría que darse cuenta de que, entre su mujer y el dueño del The Rick’s Bar, saltaban más que chispas. Alguien como él, acostumbrado al sacrificio, debería renunciar a su mujer, animándola a escapar con el hombre de su vida, Rick.
Rick y Elsa harían un poco de paripé, para finalmente, tomar juntitos la avioneta. Laszlo permanecería en Casablanca, iniciando una bonita amistad con el capitán francés Renault (H. Rains), con la amenaza del gobierno nazi planeando sobre su vida y, todo por mi culpa. Aquí hay algo que chirría.
Me rendí y me rindo, ante lo sorprendente, pero inevitable. Casablanca tiene uno de los finales más inolvidables del cine y, you must remember this. ¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Puedo pedir algo? No de beber, aún es pronto. Necesito un poco de música: Sam, tócamela otra vez.
© Del Texto: Mar Franco


oct 9 2010

Casablanca: Siempre nos quedará volver a ella

¿Hay alguien que esté harto ya de ver Casablanca y que no quiera volver a verla nunca más? Dejen sus firmas abajo por favor, me da curiosidad, porque yo nunca me canso de volver a verla.
No sé cuántas veces he visto Casablanca. Infinitas. Seguramente ustedes también, no en vano es “la película más querida por todo el mundo en todo el mundo”. “The most loved film ever”, eso dicen. De modo que con seguridad ustedes ya saben todo sobre Casablanca, ya saben todo sobre el Rick’s café, las varias historias que se cuentan en la película, (hasta seis), los personajes atrapados por la guerra y sobre esa historia de una mujer enamorada de un hombre y devota de la obra de otro.
¿Qué falta por contar de Casablanca? Muy poco. Casi todos saben que el guión se basó en la obra teatral “Everybody comes to Rick’s”, que se rodó en poco tiempo, (algo más de dos meses), que el final fue poco menos que improvisado, que el papel de Rick se le concedió a Bogart por ser el hombre más deseado por las mujeres de Warner (se había pensado en Ronald Reagan pero estaba comprometido con las Fuerzas Aéreas)… que está repleta de diálogos sublimes, (Ugarte: “me desprecias verdad?” –Bogart: “si llegara a pensar en ti…. probablemente”) y que frases como “Los alemanes iban de gris, tú ibas vestida de azul”, “Siempre nos quedará París” o “Creo que éste es el principio de una bella amistad” están dentro de las cien frases más famosas de la historia del cine, y que junto con otras tres, hasta un total de seis, convierte a Casablanca en la película con mayor número de frases en esta lista. (Luego diré cuál de las seis es mi favorita).
Dicen que los guionistas introdujeron diálogos que hacían referencia a no saber cómo iba a acabar la película, y que Ingrid Bergman había comentado desesperada que no sabía de qué hombre tenía que enamorarse. También hay otras teorías que afirman que fue el director, Michael Curtiz, quien les hizo creer tal cosa para que su desconcierto en cuanto al final fuera el mismo que sentían los personajes frente a sus destinos en la historia que les ocupaba.
No he leído sin embargo en ningún sitio, y eso me agrada porque es mi pequeña aportación personal, algo que llama poderosamente mi atención siempre que veo Casablanca. Y es que encuentro que nadie, nadie en la historia del cine de todos los tiempos ha llenado tanto de luz una pantalla como Ingrid Bergman cuando entra la primera noche vestida de blanco en el Café de Rick. Ingrid Bergman solo tenía 26 años cuando interpretó a Ilsa, parece increíble que una chica tan joven pudiera aportar tanta profundidad al personaje.
Sobre la mítica escena del avión, una pequeña curiosidad que quizá no sepa todo el mundo. El avión era una maqueta, y para darle veracidad y que pareciera que estaba lejos se utilizaron enanos como actores (esos pequeños hombrecitos que se ven al fondo, alrededor del avión, figurando mecánicos del aeropuerto).
Son muchas las anécdotas acerca de Casablanca, rumores sobre el rodaje, muchas las teorías sobre la elaboración del guión y algunas contradicciones. También hay grandes acuerdos, como la afirmación de que es una película irrepetible que como los buenos vinos mejora con el tiempo y la certeza de que si Bogart e Ilsa hubieran acabado juntos, Casablanca no se habría convertido en leyenda.
En cuanto a mi frase favorita… “De todos los garitos del mundo en todas las ciudades del mundo, ella entra en el mío”
“Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine”
Y es que para vivir una gran historia, a veces hay que entrar en el lugar más recóndito, el más insólito, el más inimaginable.
© Del Texto: pyyk

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