jun 4 2012

Men in Black 3: Más de lo mismo

Barry Sonnenfeld presenta la tercera entrega de Men in Black. Supongo que intentando escapar de la segunda que fue un pequeño desastre y tratando de acercarse a la excelente primera. Pero consigue más poco que mucho. Todo se queda a orillas de lo que es una comedia llevadera para el espectador que incluye una última parte lacrimógena que no viene a cuento en una película de estas características. Debe ser que Etan Cohen, el guionista, es fan de Toy Story 3 y le gustó ese punto que entre niños puede llegar a funcionar más que bien.
El guión de la película no es, ni mucho menos, redondo. La historia está traída por los pelos y eso se deja notar en, por ejemplo, las justificaciones de lo que sucede. Es lo que tienen los viajes en el tiempo. El lío es enorme y si no te fijas bien en lo que cuentas metes la pata con facilidad. Ni redondo ni interesante porque es más de lo mismo. Por más ingredientes que le pongas a la ensalada no deja de ser eso, una ensalada.
Will Smith se pone a pilotar desde el principio haciéndose dueño de la pantalla. Pasada una primera parte en la que se acompaña de Tommy Lee Jones, aparece Josh Brolin que, todo hay que decirlo, está muy divertido y creíble. Tommy Lee Jones ya no está para carreras o persecuciones o aventuras y se lo quitan de encima con astucia. Emma Thompson está por allí, pero si no estuviera.
Hay momentos divertidos (los menos) y otros en los que los efectos visuales (no están mal) y el movimiento histérico de la cámara se hacen con el control. A falta de ingenio lo mejor es volver tarumba al espectador.
Entre el aburrimiento de Tommy Lee Jones intepretando y la locura visual, el asunto se pone difícil de aguantar.
Seguramente, lo mejor de la película es la aparición de un Andy Warhol que resulta ser un hombre de negro que ya no sabe qué decir para seguir dando el pego. Y es que lo sesentero se apropia de la pantalla. Si ese final a lo Toy Story 3 aparece como salvavidas de última hora, el estilismo Mad Men también lo hace. Lo que funciona se aprovecha ¿no?; eso debió pensar Barry Sonnenfeld. La película se sujeta en la animación  por ordenador. Y eso, en principio, no es malo. No lo es salvo que descuides lo demás. Y ya he apuntado que los errores no son pocos.
Eso sí, Men in Black 3 no es un paquete. Se deja ver y te hace sonreír más de una vez. No es tan mala como la segunda parte y ni se acerca a la calidad de la primera. Te entretiene y poco más. Esto es lo que se puede decir de la película. Ahora que cada uno haga lo que quiera.
© Del Texto: Nirek Sabal


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oct 2 2011

Misery: Prefiero no tener fans

Creo que no hay una sola persona sobre la faz de la tierra que esté dispuesta a ser mi fan número uno. Ni el dos. Aunque, después de ver Misery, no me importa en absoluto ser un tipo anónimo y más pobre que las ratas pardas.
Misery es una película que nace como adaptación de la novela de Stephen King que lleva el mismo nombre. Esa adaptación se le encargó a William Goldman. Un maestro de la novela de terror y un mago del guión. La dirigió Rob Reiner. Otro de los grandes cuando se toma el trabajo en serio. Y el reparto lo encabezaban James Caan y Kathy Bates acompañados por Lauren Bacall y Richard Farnworth. En fin, es una película a la que no le falta un buen ingrediente. Si añadimos el trabajo excepcional del director de fotografía, Barry Sonnenfeld, que saca petróleo de un escenario mínimo en el que los tonos siniestros aparecen en cada encuadre, tenemos una de las mejores películas del género de terror que podemos encontrar.
James Caan defiende su papel con un trabajo gestual admirable. Apenas se mueve del sitio y su rostro será el que irá dibujando sus estados de ánimo, sus miedos, sus esperanzas, su ira. El espectador sufre con él, con su dolor físico, con la asombrosa tortura sicológica a la que es sometido. Kathy Bates logra una interpretación muy difícil de olvidar. El espectador mira la pantalla y siente lo que Paul Sheldon, el escritor que se ve secuestrado por su fan número uno (una loca llamada Annie Wilkes). Cuando Annie se enfada todos nos arrugamos sabiendo que lo que llega es cruel y violento. Lauren Bacall tiene un papel muy corto e irrelevante. Richard Farnsworth, sin embargo, interpreta un papel que dota a la película de un ritmo mucho más llevadero. Lo opresivo del escenario (por su pequeñez, por lo que representa) se agranda cuando la cámara sigue los pasos de este viejo sheriff de Colorado.
Un par de escenas se quedan grabadas en la mente del espectador para siempre. La última pelea entre el escritor y su fan hace pasar un mal rato eterno. Ver como Annie se acerca con un mazo de obra a la cama de Paul es espeluznante. Sabemos que ambas escenas terminarán en tragedia, en un dolor infinito. Todo ello contemplando primeros planos que nos encogen en la butaca. Los del escritor aguantando un dolor físico inimaginable. Los de la mujer representando la zona más oscura y terrible del ser humano. Aunque lo interesante es el poso que deja la película. Inolvidable y miedoso.
El argumento es muy sencillo, pero Goldman lo estira (como ya hizo el novelista en el original) de forma prodigiosa. Un escritor famoso por sus obras románticas (la protagonista se llama Misery) se refugia en Colorado para escribir algo distinto. Cuando termina, intenta llegar a su casa, pero una tormenta muy fuerte hace que tenga un accidente. Le rescata una mujer que le sigue por ser fan absoluta de su obra. Es enfermera. Le lleva a casa para que se recupere. Y se queda con el trofeo en propiedad. De allí hay que salir como sea. Así de sencillo. Aunque con un personaje como el de Annie todo es posible. Violencia, fanatismo de todo tipo, mentiras, amores no correspondidos, obsesiones.
En el montaje definitivo quedaron fuera algunas escenas. Una de ellas, protagonizada por Kathy Bates, es en la que su personaje mata al ayudante del sheriff pasando por encima de él con una máquina cortacésped. Por lo visto, eso fue motivo de enfado descomunal por parte de la actriz puesto que pensaba que esa era la mejor de todas las escenas. ¿Cómo sería eso? No lo quiero ni pensar. Otras escenas fueron motivo de discusión entre director, guionista y productores. La de Annie rompiendo los tobillos a Paul es una adaptación del original en la que la enfermera corta un pie al escritor con un hacha. Francamente, no sé cuál de las dos hubiera sido más tremenda. Pero, aunque algunas escenas importantes quedaron fuera, el montaje de Misery es espléndido. Todas las elipsis están colocadas con acierto, se puede seguir la trama sin dificultad alguna, el ritmo de la película es asombrosamente rápido aunque algunas escenas se hagan eternas por su crueldad.
Misery es un película que hay que ver. Es extraordinaria. La interpretación de Kathy Bates excelente. La de Caan lo mismo. Se pasa un rato en vilo, pero merece la pena echar un vistazo. No se la pierdan.
© Del Texto: Nirek Sabal


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