sep 14 2011

Acción Mutante: Palitos de cangrejo en el espacio


Acción mutante, ópera prima de Alex de la Iglesia, fue muy, muy aplaudida. El director estuvo nominado en los premios Goya. La película, además, fue nominada en cinco categorías más y consiguió premio en tres de ellas. La crítica recibió, en general, la obra de De la Iglesia con grandes aplausos y entre mimos. En taquilla funcionó divinamente. Todo fue la mar de bien.
Pero qué quieren que les diga. La película no es para tanto. Y, desde luego, vista hoy da para muy poco. Los años no han pasado sin dejar hecho un solar el espacio que se quedó ocupando esta película que satirizaba sobre una sociedad que ha ido a peor. Como ella misma. Tiene sus cosas buenas. El maquillaje está logrado. Algunas escenas resultan graciosas y está llena de topicazos que se intentan desarmar con un ingenio más cercano al chistecillo que a la fina ironía (la escena del pescador vasco espacial y su cargamento de palitos de cangrejo es buena de verdad). No hace falta decir que el guión, con la excusa de entrar en la ciencia ficción hispana y cutre, derrocha licencias por todos lados. El reparto defiende sus trabajos mejor que peor. Pero claro, defienden trabajos que se quedan lejos de lo que es un personaje con un mínimo de profundidad. Salvo el que interpreta Antonio Resines (nada del otro mundo) el resto de personajes son el límite de lo que son, es decir, una exageración sin más pretensión que llenar un hueco entre disparates.
La violencia de la película (muy al estilo del director) es extraordinaria. Y, ni hace torcer el gesto al espectador cuando debería, ni provoca la carcajada esperada. La trama es delirante. Claro, como los personajes son delirantes, los escenarios son delirantes y el espectador debería delirar desde el minuto uno, la trama tiene que serlo también. Y eso no funciona así. Eso es hacer trampas.
Vale, la película la ves y sonríes en algunos tramos. Pero en conjunto es un pequeño desastre que está en el lugar que le corresponde. Dentro del saco en el que se puede leer: olvidados.

El cine de Alex de la Iglesia ha evolucionado mucho. Ahora, es infinitamente mejor. En Acción mutante ya se dejan ver las constantes que este director ha ido utilizando sin descanso en todas sus películas. En ese sentido, la película presenta cierto interés. Pero no se hagan ilusiones. Si ya resultaba algo extraña y no gustaba a todo el mundo, me temo que hoy resulta muy ridícula y no gustará a casi nadie. Tengo dudas con los jovencitos. Igual este rollo cyberpunk sí les hace pasar un buen rato. Aunque no apostaría más de un céntimo de euro por la película. Puestos a que nos cuenten las cosas con esa estética, mejor ver Blade Runner. Vamos, digo yo.
© Del Texto: Federico de Vargas y Expósito


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ene 11 2011

La caja 507: Una cierta tendencia del cine español

Una buena trama salpicada con personajes estereotipados, colocada sobre el territorio común de la realidad (no como proyección sino como realidad que no es) o diseñada para que ocupe un tiempo de metraje determinado; termina convertida en una trama desastrosa. Eso es algo que nunca falla.
La caja 507 es una película de Enrique Urbizu. La caja 507 es una película protagonizada por Antonio Resines, José Coronado y Goya Toledo (el personaje de la señora Toledo es muy secundario). La caja 507 es una película muy, muy, flojita. Es verdad que la trama se desarrolla con cierta fluidez, que no se abusan de las elipsis absurdas (cosa muy habitual en el cine actual debido que que el montaje se intenta cerrar como la productora dicta aunque el producto final sea un desastre). Eso es verdad. Pero también lo es que los personajes son un cliché patético, las interpretaciones más que discretas (Coronado se limita a poner cara de malo, Resines se limita a poner cara de tonto, Toledo se limita a poner cara de histérica); también lo es que no hay una sola escena que emocione lo más mínimo; también lo es que el guión es un disparate en el que los cabos quedan sueltos como si no pasara nada. Y que no destaca nada entre tanta mediocridad y disparate narrativo.
Esta película representa, a la perfección, cierta tendencia del cine español que consiste en, por ejemplo, intentar que un actor sea creíble porque habla con la boca llena (Coronado lo hace de maravilla). Esta película representa, a la perfección, cierta tendencia del cine español que consiste en, por ejemplo, mostrar la sonrisa de un niño si la cosa va de qué felices somos o una tormenta espantosa si el personaje está deprimido (en el siglo XIX, los escritores ya intuían que esto funcionaba de otra forma para lograr mayor y mejor tensión narrativa). Esta película representa, a la perfección, cierta tendencia del cine español que consiste en, por ejemplo, escribir guiones sin pensar en una evolución mínimamente coherente de los personajes ( en la película de Urbizu un personaje pasa de ser una cosa a otra porque sí. Eso o se queda como está, pase lo que pase). Esta película representa, a la perfección, cierta tendencia del cine español que debería borrarse del mapa con urgencia.
No pierdan el tiempo. Hay centenares de películas mejores que esta.
© Del Texto: Nirek Sabal


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nov 22 2010

Amanece que no es poco: Spain is diferent

Por una constante aversión a lo que es nuestro, el españolito de a pie tiende a considerar que el cine español es una porquería. No seré yo quien diga que todo lo que se rueda en este país es bueno y genial; porqué no lo es. El partidisismo, el seguidismo y las subvenciones amiguistas han hecho mucho daño la cine, es cierto. Sin embargo, existen algunas películas que uno no puede dejar de ver.
Una de estas películas es Amanece que no es poco. Una de las grandes del cine español que te hace reír sin necesidad de faltar a nadie y que se ríe de todo y de todos aplicando el desquicie por donde puede. Si uno quiere pasar un buen rato no se la puede perder, es una verdadera obra maestra del humor, tan disparatada que nada es previsible. Olvídense de verla aplicando las leyes de la lógica. Creo que su director, José Luis Cuerda, la encerró en una vasija que selló con pez y la tiró al fondo del mar.
Aquí no hay ninguna lógica, la sucesión de gags y de escenas desternillantes es continua. La sociedad española del topicazo deformada hasta el absurdo sin que por eso nos dejemos de ver reflejados en ella. Una película para pasar una tarde tan divertida que sin lugar a duda no van a olvidar.
En Amanece que no es poco, el elenco de actores es grande y variado, una película coral en mitad de un pueblo absolutamente surrealista. Todos y cada uno de los que intervienen en este chaladura de película están espléndidos: Antonio Resines, Cassen, Luis Ciges, Enrique SanFrancisco, Manuel Alexander, José Sazatornil, Chus Lampreave, Gabino Diego, Maria Isbert y muchos otros son los que nos van a transportar a esa locura de pueblo.
Teodoro (Antonio Resines) es un ingeniero español que trabaja en los EEUU y vuelve a España a pasar un tiempo. Cuando llega a España, descubre que su padre Jimmy (Luis Cignes) ha matado a su madre y, para compensarle de tan grande pérdida le regala una motocicleta Vespa. Juntos emprenden un viaje que les llevará a un pueblo de montaña de donde es oriunda la familia. Al principio les parecerá que está vacío, pero eso es porque todos los vecinos del pueblo están en misa. A partir de ahí, empieza la locura con la aparición de los sujetos más variopintos que puedan imaginar. Un cura que dice la misa en latín ante un público totalmente entregado que ovaciona al cura como si fuera un artista. Los mozos del pueblo que exigen que la querida del Alcalde, una jamona de buen ver, sea para todo el pueblo como si fuera un bien común. En el bar del pueblo, donde los vecinos se emborrachan a base de anís, un cantante de ópera esboza sus arias mientras en el fondo del local los habitantes del pueblo se meten mano sin piedad. El maestro del pueblo imparte sus lecciones a golpe de góspel, el pregonero del pueblo lee lo bandos haciendo saber que por orden de la autoridad que la divinidad es una y trina. Una mujer pare gemelos a los diez minutos de haberlos concebido. Un pueblo completamente disparatado en el que se eligen incluso por sufragio universal quien va a ser la puta del pueblo, un pueblo estrambóticamente culto donde todos hablan latín y son adoradores de Faulkner. Una locura. Podría seguir relatando las cientos de escenas disparatadas de la película y no acabaría.
Recomiendo a todos aquellos que creen que la vida son sólo las cosas sesudas, que son incapaces de reírse con las cosas más absurdas, que dejen de lado el estiramiento y el envaramiento pseudo-intelectual que suele darse en muchos casos y se partan de la risa frente al televisor. Creo que es una de las mejores maneras utilizar el tiempo, echarse unas risas aunque sean por un rato y vestidas de la locura que ojala tuviéramos siempre a mano. Presten atención a los diálogos si la risa se lo permite.
© Del Texto: Anita Noire


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