mar 19 2013

American History X: Las miserias salvajes

Hay asuntos a los que siempre regresamos porque parece que nunca desaparecerán. Hay asuntos que escandalizan, que tenemos siempre enfrente y que, por más que negemos, ahí siguen. Motivo de un relato continuo sobre las miserias humanas.
American History X es una película dura, arisca, que va directa a la línea de flotación de la mayoría de las personas. Es una película que habla, sobre todo, de las consecuencias de lo que ocurre, de cómo las espirales son eternas y de lo difícil que es abandonarlas, del daño que cae por los cuatro costados a todo el que se ve salpicado por una situación que, una vez puesta en marcha la máquina, no puede desaparecer. Tal vez de la imposibilidad del presente más amable cuando el pasado es oscuro. Racismo, violencia, diferencias sociales, sociedades depredadoras, la influencia de los padres sobre los hijos, el sistema que todo lo destruye.
El realizador Tony Kaye consigue una película que denuncia lo que sucede y no tiene solución mientras no se modifique la esencia social. Una película en la que todos sus personajes son víctimas y verdugos, en la que nadie puede ser feliz. Lo hace utilizando un montaje inteligente que utiliza el color para representar el presente y la esperanza (a pesar de todo podría ser que existiese) y el blanco y negro para el génesis. Mentes inocentes, débiles, llevadas hasta territorios equivocados. Mentes perversas que arrastran sin compasión.
Edward Norton defiende el papel protagonista (un neonazi llamado Derek Vinyard). Bien, un trabajo serio y solvente. Le acompaña Edward Furlong (hermano de Derek). Más discreto aunque cumplidor. El resto del reparto está a un nivel correcto. La dirección de Tony Kaye con los actores no es que sea extraordinaria aunque, en algunos casos, saca petróleo de donde no lo hay.
La película centra su potencial en lo visual. Los diálogos tienden más a situarse en la zona de cliché, pero cada imagen hace que el espectador olvide esa falta de originalidad con las palabras. Además, todo se acompaña de una música, a veces brutal, que potencia cada secuencia. Si no dijeran una sola palabra algunos de los personajes, el resultado sería parecido.
American History X es una película que denuncia un modelo de sociedad en el que todos podemos ser malos, en la que los buenos tienen un lugar que los malos no pueden pisar porque siempre llegan tarde. Denuncia que las ideas, por muy equivocadas que sean, tienen un hueco allá donde haya problemas. Denuncia lo efímero que es todo. Tanto lo bueno como lo malo. Y lo eterno de los problemas que eso provoca. Denuncia una violencia que parece innata al hombre y que se sustituye por una violencia mayor y más brutal.
Este tipo de películas no gustan a todo el mundo. No todos queremos tener que sentirnos incómodos u horrorizados. Pero es una buena película en la que todo está en su sitio. Sin grandes lujos, sin grandes alardes. Un conjunto muy notable que conviene conocer.
© Del Texto: Nirek Sabal