Stories we tell: Historias, miradas y verdad

Cuando un buen amigo con muy buen juicio para esto del cine y la literatura me ha preguntado de qué iba este documental, más que nunca, no he sabido cómo empezar a explicárselo. Si algo tengo claro es que la historia es lo de menos, aunque siempre tiene que haber una. Stories we tell (Historias que contamos) es precisamente eso, una historia convertida en varias, porque en cada una la mirada es diferente, a pesar de que todas traten simplemente de relatar los hechos.
A saber: cómo Sarah, la directora de esta pieza que irradia pura literatura, averigua quién es realmente su padre biológico reviviendo el espíritu de su madre a través de su padre Michael. Éste le pone la voz principal a un relato que al principio parece escrito por su hija y más tarde parece pertenecerle a él mismo. (Un giro narrativo que para algunos puede chirriar aun comprendiendo la esencia de todo el documental y para otros puede ser la guinda del pastel).
De este modo, Sarah orquesta a toda una serie de personajes reales – padres, hermanos, tías, amigos y amantes de…- a contar en sus propias palabras la historia. Y lo que al comienzo se presentaba como una aburrida retahíla de entrevistas no tarda demasiado en captar la atención del espectador soltando pequeñas sorpresas inesperadamente, y enseñándonos poco a poco a cada personaje, de quienes cuando comenzaron a hablar sólo sabíamos el nombre, y su relación con Sarah. Éstos, quien para un resignado Michael sólo son jugadores secundarios -apenas tangenciales a la historia-, cuentan su versión de la misma, que al final no es más que la propia verdad de cada uno. Porque para Michael sólo hay una historia verdadera y dos jugadores principales; y uno de los dos no está para contarlo.
Sin embargo, al final es la propia Sarah quien conforma la historia, quien selecciona cada parte de verdad de cada jugador y nos la enseña, junto con una serie de saltos audiovisuales al pasado. Pero para entonces ya hay otra mirada más en juego: la nuestra; porque con cada perspectiva, con cada par de ojos proyectando su modo de relacionarse, sus propios problemas a través de un mismo relato, nosotros ya hemos proyectado los nuestros, ya hemos pensado en nuestra historia, en el modo en que nos relacionamos, en cómo lo vivimos y cómo otros lo verán. Unas verdades dan lugar a otras verdades. Una reacción en cadena. Una lección literaria.
© Del Texto: Coletas


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