Captain Phillips: Los personajes por encima de todo

Tom Hanks vuelve a tenr importancia en la cartelera. Su papel en Captain Phillips es sobresaliente. En la última media hora de la película, que es la mejor, Hanks da un recital de interpretación. Ya, desde el comienzo, en el que la construcción dramática recae sobre su personaje, Hanks parece avisar de su intención, que no es otra que demostrar lo capaz que sigue siendo de enfrentarse a una cámara. Pero es, cuando la tensión narrativa se eleva al máximo, el momento en que el actor deja las cosas claras del todo sobre su enorme calidad interpretativa. El director, Paul Greengrass, tiene bastante culpa. Dirige a Hanks con mimo para poder sacar de él lo mejor. Además, mueve la cámara buscando encuadres originales y valientes. Si a todo esto se le añade un montaje sencillo y atractivo, tenemos como resultado una buena película, muy entretenida y muy bien contada.
Captain Phillips es emocionante y compensada en su composición narrativa. Cada uno de los personajes implicados en el secuestro de un carguero puede ser considerado una víctima. El director trabaja duro para que no se carguen las tintas sobre los piratas somalíes, intentando evitar que terminen siendo vistos como demonios. Tanto los piratas como la tripulación del buque asaltado están secuestrados. Por el hambre, por la falta de esperanza, por los piratas, por el miedo o por la violencia. Otra de las cosas que el director quiere dejar planteada es el trato que recibe el protagonista por parte de su gobierno. Llega a parecer más una molestia que otra cosa. Y esto nivela los lados para que el espectador tome una postura propia. Phillips es una molestia para su gobierno; los piratas lo son para el mundo entero. Pero la cosa no pasa de ahí.
El casting es estupendo. Sobre todo los actores que interpretan el papel de piratas parecen serlo. Hanks es un buen Captain Phillips. Por otra parte, ayuda el excelente trabajo de maquillaje a que esto sea así.
El guión de Captain Phillips es complicado para un director de cine. Este tipo de libretos suelen llevar a los profesionales a buscar más en la trama que en otra cosa. Sin embargo, Greengrass apuesta por los personajes, por dibujar su conflicto interno y colocarlo en el centro del conflicto general. No carga a ninguno de los personajes con un número excesivo de rasgos y con cuatro cositas logra involucrar al espectador sin grandes problemas. Para ello, se toma su tiempo y utiliza la primera hora de película creando perfiles y el clima necesario para que puedan crecer y todo quede encajado perfectamente. La credibilidad, así, es absoluta. El tempo, según avanza la acción, va aumentando en intensidad, al son de la trama que, aunque intuida antes de entrar en la sala de proyección, se hace emocionante hasta el último instante.
Buena película. Bien Hanks.
© Del Texto: Nirek Sabal


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