The Berlin File: Bourne con los ojos rasgados

Bourne ha dejado una enorme huella en el cine de espionaje. Fue una forma de narrar con personalidad propia, muy efectiva y más que suculenta. Tanto es así que muchos tratan o tratarán de arrimarse a esta forma de hacer cine buscando un hueco en las pantallas.
Ryoo Seung-wan es un director surcoreano que quiere hacer cosas y procura hacerlas bien. Sabe mover la cámara para que esté, siempre, en un lugar privilegiado; sabe aprovechar los medio técnicos hasta exprimirlos. Pero escribiendo guiones es bastante más normalito. Al menos, todo esto es lo que se deja ver tras The Berlin File. Aunque intenta solucionar lo farragoso del relato con un montaje que va y viene en el tiempo narrativo (respetando los tempos bastante bien), no logra evitar cierta confusión en el espectador. Es necesario no confundir lo complejo con lo confuso. Esta no es una película compleja. Es confusa, un auténtico lío en algunos tramos de la narración. Las escenas de acción -muchas de ellas- son espectaculares y están muy bien rodadas. Las coreografías son exquisitas aunque los occidentales tendremos algún problema para poder reconocer a los personajes vestidos (todos) de negro (a ellos les pasa lo mismo con nosotros, que nadie se alarme) por lo que hay que estar muy atento a la pantalla.
Los villanos se mueven gracias a motivaciones que recuerdan mucho a las de los malísimos contra los que luchaba James Bond. Aunque, en realidad, en esta película todos son villanos. Por una cosa u otra todos lo son, algo que aporta un sabor especial a la película.
Uno de los problemas del guión es la gran cantidad de ingredientes que utiliza el director. CIA, servicios secretos surcoreanos; los norcoreanos, también; los judíos que aparecen por allí repartiendo de todo menos madalenas, la policía alemana que nunca está, comandos árabes, un traficante de armas ruso. En fin no falta nadie y eso hay que saber manejarlo para que la cosa salga bien.
A pesar de todo, a pesar de contener secuencias casi idénticas a las de Bourne, a pesar de tener que dar explicaciones cada tres minutos para que el espectador se entere de lo que sucede; The Berlin File termina funcionando razonablemente bien. Los actores no hacen gala de lo que en occidente entendemos como histrionismo y se agradece, la trama se cierra con corrección (huele a secuela) y toma sentido, por lo que se perdonan los errores que no son pocos. Esta es una película de entretenimiento con una trama superficial y previsible. Otros trabajos que arrastran algo así son tachadas de paquete inmediatamente y con razón. The Berlin File se libra por los pelos si consideramos lo bueno (que es bastante).
De lo tendenciosa que resulta con los norcoreanos, a los que pinta como si fueran demonios; con los árabes que se representan como un grupo de locos armados; con los israelitas que se dibujan desde el egoísmo y la falta de solidaridad o con los los chicos de la CIA que aparecen como vulgares y fantasmas; de eso no hablamos por no empeorar las cosas.
Película entretenida que no soporta un análisis narrativo serio, bien dirigida y soportada sobre un guión confuso. Técnicamente impecable. Una opción como otra cualquiera para pasar la tarde.
© Del Texto: Nirek Sabal


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