Gravity: Lo espectacular por encima de lo importante

El espectáculo visual que nos deja esta película es extraordinario. Eso es algo que nadie puede discutir. Los efectos visuales y especiales resultan asonmbrosos. La fotografía de Emmanuel Lubezki es impecable. Y todo ello resulta tan enorme que acaba con el resto, con lo poco que hay.
En una primera media hora, muy bien narrada, impetuosa e impactante, a más no poder, Alfonso Cuarón logra meter al espectador hasta la cocina de su trabajo. Buen ritmo narrativo, primeros trazos de los personajes que nos colocan ante ellos con cierto interés. Todo muy bien. Pero el guión carece de profundidad, de la carga dramática mínima que se pide en estas ocasiones y, por ello, los personajes comienzan a desdibujarse (lo que se intenta colocar como conflicto interno en el caso del personaje que encarna Sandra Bullock resulta insignificante y forzado), el ritmo se estanca y va perdiendo músculo. Todo comienza a ser previsible; el espacio se hace monótono a pesar de las explosiones y de los vuelos sin control de astronautas, naves y trozos de satélites; y la trama pasa a ser inverosímil, casi ridícula. Mientras, los alardes técnicos siguen su curso. Fabulosos. Llegamos al final sabiendo (desde demasiado pronto) que tiene que ser ese y no otro. La técnica por encima de la trama, de los personajes; algo que puede funcionar durante un rato, sólo un ratito. Gravity se queda a mitad de camino. Es justo decir que el camino es muy largo y quedar a medias no es ningún desastre. La película se deja ver y embelesa a ratos.
El guión contiene frases más propias de un corto realizado por un estudiante que de una superproducción. Todo gira alrededor de la idea de superación, de la necesidad de aguantar carros y carretas pase lo que pase. Una idea sobada y facilona. El guión contiene, también, algunas cosas que resultan incómodas por simplonas. El momento en el que el personaje de George Clooney decide ser un gran héroe, es un pastelón cercano a escenas conocidísimas de otras películas (¿recuerdan Titanic?). La película, pasada esa primera media hora a la que me refería, va de tópico en tópico y de imposible en imposible.
George Clooney hace de astronauta en medio del espacio. Eso quiere decir que le vemos el rostro y ya (salvo una escena en la que se sienta y puede hacer algún gesto, algún ademán). La que sí tiene más trabajo es Sandra Bullock. Aunque no hace nada del otro mundo puesto que el papel no es nada exigente. Está correcta aunque, tal y como está el patio, igual le dan el Óscar.
Ahora bien, Gravity es un gran espectáculo. Eso es verdad. Uno se queda boquiabierto con lo que ve. Otra cosa es que te dé por pensar sobre eso que se ve. La película soporta peor el análisis que la mirada atónita por parte de los espectadores.
De un tiempo a esta parte, parece que la importancia de la técnica se está imponiendo al resto de elementos que configuran una película. Y el cine requiere, como cualquier otra forma de manifestación artística, un fuerte equilibrio entre sus partes. No parece que este se el mejor de los caminos. Por mucha cultura de la imagen que estemos asumiendo, por mucho 3D impresionante, si no hay una buena historia que contar, la cosa no funcionará del todo.
© Del Texto: Nirek Sabal


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