Lobezno inmortal: Demasiado previsible

Lobezno inmortal es una película divertida. La dirige James Mangold que no intenta, ni una sola vez, descargar peso dramático alguno en el desarrollo de la trama.
Poco más se puede decir de esta película. Algunos efectos especiales son notables (como en todas las grandes producciones actuales), las escenas de acción están bien construidas y permiten al espectador saber qué es lo que ocurre. Poco más. Entre otras cosas, porque se dan por sabidas cosas que no todos tenemos que saber necesariamente. Si alguien se acerca, por primera vez, a este tipo de películas que tienen a los superhéroes de Marvel como protagonistas, es posible que no se entere de nada. Y no comprender, por ejemplo, la motivación o los orígenes de un personaje, es un desastre.
Esta es la razón por la que la carga dramática aparece con cuentagotas y se incide más en explotar lo divertido.
Aun siendo la trama entretenida, no se libra del suspenso por ser terriblemente previsible. No hay nada importante que no se intuya y sólo los detalles aportan alguna novedad visual o a la acción. Lógicamente, esto resta mucho interés a este Lobezno Inmortal.
Todo el ímpetu del director se centra en las persecuciones y en reflejar con exactitud las coreografías de los combates. Lo más destacado es el encuentro de Lobezno con los criminales cuando viaja a bordo de un tren bala.
Hugh Jackman hace de Lobezno poniendo cara de Lobezno. Ya he dicho que el perfil del personaje es inexistente. Por tanto, con poner un gesto es suficiente. El resto del reparto cumple. Incluidos los actores japoneses que hacen de malos. Ni gritan a lo tonto, ni el gesto es cómico cuando se pegan.
Bien, muy bien, la fotografía de Ross Emery. Logra planos extraordinarios por sus encuadres, su nitidez y el acierto con la luz.
Lobezno Inmortal es peor película que otras de superhéroes. Divierte, eso sí, aunque no termina de cautivar al espectador. Demasiado previsible.
© Del Texto: Nirek Sabal


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