The reluctant fundamentalist: Las semillas a punto de germinar

The reluctant fundamentalist habla de la incapacidad para comprender del ser humano y de las consecuencias con las que tenemos que cargar desde que el hombre es hombre. Este es un asunto que la realizadora Mira Nair coloca en el ámbito del terrorismo, del espionaje, de la violencia física y (si se puede decir así) financiera; en el ámbito al que nos hemos acostumbrado tanto que, incluso, televisamos para estar bien informados. Agrega la realizadora la desigualdad absoluta entre pueblos y un toque de suspense en la acción. No queda tranquila e introduce una trama amorosa. Por incluir que no quede. Y ese es el gran problema de una película que podría ser mucho mejor. Tanto añadido puede funcionar en una novela (la que se adapta en este caso la firma Mohsin Hamid y, desde luego, tiene más lustre narrativo que el trabajo de Mira Nair) aunque las películas de cine requieren de otros códigos distintos y casi nunca son coincidentes. Se complica en exceso el sistema que se usa para relatar cuando es innecesario. Y lo peor de todo es que se complica intentando ocultar cosas que ya intuimos desde muy pronto por lo que pierden potencia y el conjunto funciona mucho peor de lo deseado. Todo se hace algo previsible, demasiado largo. Con el nudo principal había de sobra.
Pero hay buenas noticias. Desde luego, esa magia en el cine de Mira Nair que todos esperamos (estupenda La boda del monzón, por ejemplo) parece, de momento perdida; pero la película deja al espectador cosas muy buenas desde el punto de vista técnico y excelentes desde el ideológico, moral o ético.
El odio como semilla oculta en cualquier hombre o mujer, el no saber escuchar, el choque de culturas, el armazón ideológico de las personas que se desmorona con rozarlo, los cambios que el destino nos tiene preparados en cualquier lugar improbable; todo esto se maneja con solvencia y puede dejar un poso muy interesante en el espectador dispuesto a reflexionar sobre ello. El trabajo de Nair sí atrapa bien las ideas del texto original. Y allí quedan, entre un pequeño caos narrativo y demasiada explicación explícita.
La banda sonora es deliciosa. Se mezclan estilos diversos con lo que la película gana en tonalidades. Las letras de todas las canciones son espléndidas aunque a un occidental, dicho sea de paso, le queden lejos algunas referencias poéticas insertadas en esas letras.
La fotografía quiere ser preciosista y evocadora. A veces lo consigue. En otras se topa con algunos terrenos demasiado comunes. En conjunto aprueba con buena nota.
La dirección actoral tiene altibajos. Como todo el trabajo. El papel protagonista lo defiende bien Riz Ahmed y carga con todo el peso argumental y artístico. Kiefer Sutherland, Kate Hudson y Liev Schreiber, están bien aunque en papeles menores. El más expresivo de estos tres es el señor Sutherland y, por ello, destaca.
The reluctant fundamentalist es una buena película aunque es una pena que se quede en eso y no llegue a excelente. Los mimbres del cesto estaban, el talento en la directora está porque esas cosas no desaparecen, las ideas y el guión podrían haber emergido de forma más contundente. Es una buena película. Y echar un vistazo al trabajo no es ninguna pérdida de tiempo.
© De Texto: Nirek Sabal


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