Stigmata: Lo inexplicable y los curas

Todo lo transcendente, lo sobrenatural, lo inexplicable; en definitiva, todo aquello que escapa a la razón, a la ciencia, ha dado mucho juego en el cine y en la literatura. Si además, añadimos sotanas, sangre, intrigas vaticanas, lenguas muertas, amores imposibles y rock, la cosa se hace más que interesante. Eso sí, hay que tener cuidado porque, casi todo, está contado y se puede caer en el terreno de lo sobado y del tópico.
Stigmata habla de un evangelio no reconocido por el Vaticano (declarado hereje, el evangelio, no el Vaticano) y de cómo alguien lo anuncia para tormento de la zona más radical de la Iglesia. Poco más. En este trabajo no se encuentra mucha sustancia aunque se busque con ahínco por parte de guionista y director. Y todo parece que se centra en lo espectacular de lo inexplicable y en lo odioso de una Iglesia que (por lo que se ve) no tiene razón de ser. Tendrá que ser el espectador el que decida sobre ello.
Patricia Arquette interpreta el papel protagonista. No le sobran facultades a esta chica, eso ya se lo digo yo; pero entre latigazos, estigmas, levitaciones y posesiones, las carencias se disimulan bastante. Su personaje, Frankie Paige, tiene poco de interesante. Evoluciona poco, sabemos poco de ella y nos interesa eso, poco. Gabriel Byrne comparte protagonismo con Arquette. Bastante soso haciendo de cura listo. De este personaje sabemos menos. Por fortuna, porque por más que se intenta escapar se convierte en un topicazo de primera. Jonathan Pryce también luce sotana. Su papel es muy corto y le pasa lo mismo que al resto.
No están mal los efectos especiales y sonoros. Bastante logrados. La partitura, firmada por Billy Corgan (Smashing Pumpkins) es muy buena. El resto correcto a secas.
El esquema narrativo utilizado en Stigmata está muy gastado y cualquier aficionado al cine lo reconocerá sin problema alguno. Lógicamente, esto resta mucho interés al trabajo. Lo que apesta a conocido suele funcionar mal. Aún así, la película se deja ver. Entre alborotos y situaciones extraordinarias se pasa el tiempo con rapidez. Pero que nadie espere algo tan extraordinario como lo que plantea el guionista. De eso no hay nada.
© Del Texto: Nirek Sabal


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