Antes del amanecer: El futuro improbable concentrado en una sola noche

Plantear un proyecto de futuro, cuando lo único que tienes es ese futuro, es cosa de jóvenes. El abismo que se abre ante ellos, llegada la edad adulta, es el gran escollo a salvar; el reto que traza caminos únicos, misteriosos. En ese momento, la mochila comienza a llenarse y los planteamientos ya no pueden ser iguales nunca más.
Si alguien quisiera entender qué es eso del cine indie, debería echar un vistazo a esta película. Bajo presupuesto, un par de actores, un guión transparente, inteligencia en los diálogos y ganas (muchas) de hacer cine con lo que se tiene a mano.
Antes del amanecer es una deliciosa película firmada por Richard Linklater. Narra el encuentro entre Jesse y Celine en un tren. Él viaja a Viena para tomar un avión y regresar a Estados Unidos después de un desastroso viaje a Madrid para ver a la que fue su novia. Ella regresa a casa después de visitar a su abuela en Budapest. Se conocen y terminan pasando la noche en Viena. Después de amanecer, cada uno continúa su viaje aunque algo habrá cambiado sus vidas para siempre.
Eso es todo. Eso es mucho. Porque Jesse y Celine descubren un mundo entero; intuyen todo lo que está por venir, el mundo que desean vivir para siempre.
Jesse es Ethan Hawke. Celine es Julie Delpy. Ambos actúan de forma convincente y convencidos de lo que hacen. Naturales, solventes, divertidos. Es posible que ambos interpretaran el trabajo de su carrera artística. Se mueven como pez en al agua entre los escenarios que presta Viena. Por cierto, la ciudad termina convertida en un personaje más que evoluciona al ritmo que marca la relación entre los jóvenes y cambia su fisonomía cuando ya no están (lógicamente, me refiero a la percepción del espectador cuando el realizador decide mostrar la ciudad, los lugares visitados, sin los personajes). La ciudad es el único lugar del mundo en el que esta historia se puede desarrollar, adquiere una dimensión distinta tras ser testigo mudo de una historia de amor brutal que busca sobrevivir sea como sea. Brutal, simple, maravillosa. Linklater sabe que intenta contar algo cotidiano, algo que pasa muchas veces cada día, algo que nos conocemos de memoria. Pero lo hace porque sabe que algo pequeño que es el soporte de lo importante: vivir.
Un buen realto es aquel en el que algo pasa para que el personaje cambie. Pero, también, cambia el especatdor. Eso lo maneja bien el realizador y es lo que intenta. Prescinde de todo artificio, de todo lujo técnico o narrativo y dispara a la línea de flotación de sus personajes y de los que observan.
Entre Hawke y Delpy estalla la química. Durante su larguísima conversación vamos conociendo la forma de pensar que tiene cada personaje (él, pragmático, descreído al menos en pariencia; ella más entregada a la fantasía, a la posibilidad de conocer eso que no es accesible por los sentidos); pero, sobre todo, terminamos sabiendo cómo se miran y qué significa cada gesto, cómo evitan un roce o cómo lo provocan, como caminan sabiendo lo que representa un paso más o menos rápido. Ni un solo gesto es prescindible.
Antes del amanecer es la primera entrega de una trilogía que se ha convertido en producto de culto para muchos. De rechazo para otros. Pero es esta la que más magia contiene (casi todo lo que sucede está envuelto por un secundario que roza lo encantador, lo misterioso), la que más naturalidad desprende, la más transparente. Todo esto tiene que ver con los diálogos. Es muy posible que fueran improvisados en buena parte de su extensión. Esas cosas se notan en los resultados finales.
La pasión, la juventud, el futuro incierto que necesitamos imaginar para poderlo vivir, lo inmediato que es eso de existir. De esto habla Antes del amanecer. En definitiva, de las posibilidades que tenemos de ser felices. Linklater es astuto y evita ser explícito; procura dejar espacio al espectador para que pueda interpretar lo que va sucediendo. Apenas hay espacio para la elipsis por coincidir el tiempo histórico con el relato, y es por ello que el lenguaje corporal se hace protagonista, del mismo modo que el correlato objetivo crece cada minuto.
Antes del amanecer es una excelente opción. Siempre.
© Del Texto: Nirek Sabal


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