Star Trek (En la oscuridad): A oscuras

Será difícil que alguien consiga rodar una película, con un presupuesto tan elevado, en la que ocurran tantas cosas sin que una sola de ellas sea relevante. Además, será más difícil, todavía, encontrar una película en la que todas esas cosas resulten inverosímiles. Star Trek es pura ciencia ficción y, de momento, lo que narran este tipo de películas son asuntos imposibles. Vale, eso forma parte del género y el espectador lo asume como una regla del juego. Lo imposible se puede asumir por unos y manejar por otros. Pero lo inverosímil no tiene hueco alguno. Esta entrega de Star Trek rebosa por los cuatro costado esa inverosimilitud. No se me ocurre algo que pueda explicar lo que narra J. J. Abrams cuando la fuerza de la gravedad es lo que es o para encadenar siete millones de casualidades improbables, sin que la película se convierta en una declaración de guerra al espectador.
Star Trek En la oscuridad es un alarde técnico impresionante. Muy bien. Los escenarios están perfectamente diseñados resultando originales al máximo, únicos. Muy bien, también. Y ya. Porque los actores superan con creces lo histriónico (no se salva ni uno solo de ellos), la música aturde, la cámara sufre un ataque de histeria permanente y el guión es más de lo mismo (el riesgo asumido por los guionistas es nulo; apuestan al caballo ganador sin intuir que han convertido la carrera en un baile de animales viejos).
J. J. Abrams decidió filmar una película para fans dejando fuera a todo aquel que no lo fuera. Yo diría que deja fuera incluso a los que lo son. No puede nadie suponer que alguien aguante sentado en una butaca más de dos horas, que le cuenten una tontería y que salga mínimamente satisfecho de la sala de proyección. Si esta es la idea, si el único plan es soltar mucho ingenio intergaláctico, lo mínimo es armar un elenco de lujo para enmascarar el vacío del trabajo. Obviamente, este no es el caso. El reparto es desastroso.
Todo parece indicar que la saga continuará. Y todo parece indicar que la cosa irá a peor. Esto de dejar en manos de la informática las películas de cine no puede funcionar en la vida. Habrá alguna excepción, pero nada más. El cine es otra cosa.
© Del Texto: Nirek Sabal


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