El gangster: La historia de papá

La vida de un padre de familia no parece que sea excesivamente atractiva. Si papá agarra un revólver y atraca bancos, la cosa cambia. Entre otras cosas porque la vida de papá se convierte en acción, tragedia, locura, violencia y amores de todo tipo. Ya sé que la acción, la tragedia, la locura, la violencia y los amores de todo tipo, forman parte de la vida de cualquier padre de familia, pero con una pistola en la mano todo se pone mucho más interesante. Y, además, se puede rodar una película sobre el asunto. Una película sobre la vida de papá sin armas en ristre no tiene pinta de ser viable salvo que las enamoradas sean de la jet, la locura motivo de envenenamientos diversos, la tragedia una cosa muy descomunal o algo así. Una película sobre el gangster que todos tenemos dentro sí lo es. Los guionistas saben que el éxito de sus trabajos radica en que nos descubramos en el personaje, que entendamos sus motivaciones y que seamos capaces de vestirnos con su piel sin grandes problemas.
Nathan Morlando firma un trabajo más que notable con lo justito. Nada de alharacas, nada de efectos visuales o especiales deslumbrantes, nada de repartos extraordinarios. La cámara en su sitio buscando encuadres nada originales aunque efectivos a más no poder para lograr el objetivo; una dirección actoral muy cuidada y detallista; una fotografía apagada en su gris que va como anillo al dedo para desarrollar un guión bien construido. Todo bien, todo funcionando a las mil maravillas. Excepto la distribución y el marketing.
El gangster cuenta la historia de Edwin Boyd. Regresa de la guerra y no encuentra alternativa. La escasez no le permite sacar adelante a su familia y la desesperación le lleva a cometer atracos en las sucursales bancarias de la ciudad. Se maquilla con cuidado y, derrochando amabilidad, da unos primeros golpes que le hacen famoso.
El personaje principal, Edwin Boyd, lo encarna un excelente Scott Speedman, un actor capaz de desarrollar varios registros en la misma película sin despeinarse. Esto hace que la evolución de personaje sea natural y creíble. Le acompañan Kelly Reilly (maravillosa) y Kevin Durand, entre otros. El reparto en su conjunto sabe lo que tiene que hacer y disfruta haciéndolo. Presupuesto no tendrían, pero entusiasmo no faltó.
La película no esconde grandes pretensiones y el espectador tampoco las echa en falta. Es una película correctamente filmada con el único objetivo de narrar la vida de un personaje. No se desarrolla un asunto de forma profunda. Nada de eso. Todo se centra en la desesperación de un tipo normal y en cómo las cosas se convierten en algo inesperado sin que apenas el mundo cambie alrededor. El gangster es una película muy agradable, contiene una dosis de dramatismo justo y el desarrollo lineal hace que la comprensión de la acción sea fácil para el espectador. Una película simple aunque muy completa, muy bien contada y realizada con mimo.
© Del Texto: Nirek Sabal


Comentarios cerrados.