Gangster Squad: Estereotipos a barullo

Salinger leyó a Chéjov; Carver a Salinger. Los autores son lo que han leído. En cine pasa lo mismo. Esto es algo normal e, incluso, bueno. No pasa nada por ser deudor de uno de los grandes salvo que seas muy pequeño y tu obra una burda imitación de lo anterior.
Gangster Squad es una película que debe lo que es a L. A. Confidential y a Los intocables de Elliott Ness. Seguramente a alguna de las películas de los años 40 ó 50. Y esto no sería mejor ni peor si no fuera porque la película de Ruben Fleischer es una fotocopia borrosa de esas otras. En cualquier escena de L. A. Confidential hay más cine que en la película entera de Fleischer. Cualquier escena de Gangster Squad acumula un número de estereotipos abrumador. Ni uno solo de los personajes logra alejarse del cliché o de la imitación ridícula. Una pena puesto que el reparto es estupendo, porque el talento que se derrocha es grande (derrocha en el sentido más peyorativo del término); porque un buen guión hubiera convertido el intento en algo más grande.
En Gangster Squad todo tiene un tufo extraño a conocido; un aroma a semiplagio que termina siendo molesto y desagradable. El villano de siempre, los policías corruptos de siempre, los que son honrados de siempre, la rubia tonta eterna, la guapa que termina en brazos del policía guapo y valiente. La gran diferencia con otros trabajos son las caras.
En el guión de Will Beall -del que sabemos todo desde el principio- escuchamos dos o tres frases bien construidas y con sentido. El resto forma parte de lo que se puede esperar de una película de gangsters. Chascarrillos, frases sobadas y, por tanto, nada nuevo. Diferencias que hagan especial el trabajo de Ruben Fleischer: ni una.
Entre tanto estereotipo, sobresale un personaje. Es la mujer del protagonista -John O’Mara, jefe de los policías honrados y encarnado por Josh Brolin-, un ama de casa que intenta, a toda costa, proteger a su marido. Es un personaje que ya se vio alguna vez, pero lo interpreta Mireille Enos estupendamente. Logra una gran credibilidad en sus escasas y cortas apariciones. El resto, arquetípico. Sean Penn es un villano con pinta de muñeca de cartón piedra, Ryan Gosling está correcto aunque su personaje está muy visto y resulta aburrido, Emma Stone (guapísima) hace de chica boom, Nick Nolte se deja ver un par de veces o tres y nadie se explica por qué (sin estar nada hubiera cambiado). Y etcétera.
Todos son buenos actores y actrices aunque no imprimen carácter particular a sus personajes; entre otras cosas porque no hay personajes que puedan desarrollarse mínimamente. Imposible con este guión.
La música de Steve Jablonsky se soporta sobre buen jazz aunque la partitura original es algo estridente a veces, algo exagerada en los matices. No obstante, es de lo poco que se puede salvar de la cinta.
Gangster Squad no es una película aburrida. Tampoco es una buena película. Un rato de entretenimiento si puede llegar a aportar. Eso sí, no se le ocurra pensar en ella. Un análisis de treinta segundos no lo soporta. Para pasar la tarde de un domingo en casa puede colar.
© Del Texto: Nirek Sabal


Comentarios cerrados.