Don Pasquale: La llegada de lo importante

Lo importante llega, siempre, precedido por un sonido característico; un rumor nervioso alrededor de la impaciencia contenida. Todo parece colocarse en el lugar exacto; todo acompaña; hasta el más mínimo detalle tiene un significado especial.
Ayer, eran las siete de la tarde y el Teatro Real estaba envuelto por ese run-run que precede a la grandeza inevitable de la ópera. Ensayo general. Don Pasquale. Dramma buffo en tres actos firmado por Gaetano Donizetti. Una obra representada miles de veces, conocida por cualquier aficionado a la ópera. Pero todo estaba envuelto por el sonido que, como una espiral, iba convirtiendo el Teatro Real en el centro de todo y la obra de Donizetti en algo nuevo y único. Se presentaba la producción del Festival de Ravenna. Una puesta en escena fácil, divertida y eficaz; perfecta para que el espectador traduzca la propuesta del director de escena Andrea de Rosa. Es difícil conseguir mejor resultado con tan poca cosa. Poniendo en movimiento cuatro cositas, de Rosa consigue una versatilidad en el escenario que consiente una escena precisa y clara. Se suma que la iluminación es extraordinaria. El juego de luces permite que los actores se muevan sin limitación alguna, sin causar confusión a pesar del trasiego que se produce durante la representación. Y sin la sensación de claudicar ante un foco tramposo. Colocar una mesa en una esquina, crear las sombras que parecen haber estado siempre allí y dejar que el estado de ánimo de los personajes explote en el momento justo. Ese es el gran logro. Todo se desliza con suavidad para que la mirada del espectador se centre en el conjunto sin dejar de percibir cualquier detalle.
Riccardo Muti, extraordinario. Impetuoso y sensible; encontrando el punto de unión entre los instrumentos y las voces de forma exacta. Los componentes de la Orquesta Giovanile Luigi Cherubini parecen intuir lo que el maestro les dirá diez minutos después. Musicalmente este Don Pasquale es una maravilla.
Cuando Donizetti y Ruffini, su libretista, compusieron esta ópera (entre lo bufo y lo realista con cierta marca de solemnidad) ya sabían, con toda seguridad, que el problema residía en el dibujo de los personajes. Su complejidad es alta a pesar de las limitaciones de lo bufo y se diferencian notablemente entre ellos. El carácter de Norina que lleva hasta el extremo su picardía o los profundos sentimientos del enamorado Ernesto (que estallan cuando escuchamos Cercherò Lontana Terra iniciado con un solo de trompeta profundo y emocionante), son un ejemplo. Y esto puede ser un problema si el reparto no está a la altura. Sin embargo, el escenario se va llenando de excelentes voces e interpretaciones dramáticas de altura. No sólo las voces corresponden a las exigencias de la partitura. Además, los personajes se construyen con un trabajo espléndido en la dirección dramática.
Nicola Alaimo está perfecto con la voz y al encarnar a su personaje. Este es el papel que más invita al histrionismo y Alaimo controla en todo momento la situación consiguiendo un Don Pasquale creíble y divertido. Alessandro Luongo muy bien como Malatesta y Dmitry Korchak estupendo de voz aunque su Ernesto queda algo soso. Le falla, ligeramente, la expresión corporal. Eleonora Buratto, notable, logra sacar lo mejor de su personaje para que cuadre con el libreto. Las tonalidades de su voz son variadas y bellas. El coro, que aunque no tiene excesivo tiempo sobre las tablas si es de gran importancia en al conjunto, muy bien. Algo a lo que ya nos tiene acostumbrados. La escena del día de la boda (preludio de lo que va a suceder y mal presagio para Don Pasquale) se resuelve con un movimiento arrasador y sin un solo fallo.
Todo hace que el espectador disfrute de una obra que habla sobre la soledad en la vejez, sobre la supremacía de la juventud, sobre la compasión.
Lo importante llega, siempre, precedido por un sonido característico. Y se queda agarrado al recuerdo, a la posibilidad de decir en un futuro que yo estuve allí.
©Del Texto: Nirek Sabal
(Imagen de la puesta es escena de Don Pasquale en Ravenna)


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