Rompe Ralph: Malos anónimos

La factoría Disney tiene mucho que decir. Sabe adaptarse a los cambios como cualquier otra firma y si le toman ventaja encuentra caminos para volver a las primeras posiciones.
Rompe Ralph es una película maravillosa, una película con propuestas más que interesantes (¿puede un villano protagonizar una película para niños? ¿puede realizarse una película que, visitando lugares comunes, deje al margen tópicos?).
Técnicamente impecable, Rompe Ralph resulta ser un relato divertidisimo y muy bien narrado. No falta nada para que así sea. Personajes principales con los que se empatiza desde el primer momento; unos secundarios magníficos que cumplen con el papel de actantes de forma exacta, una paleta enorme y brillante; unos diálogos muy cuidados que, inevitablemente, contienen un mensaje para los niños aunque escapan de moralinas cargantes; momentos emotivos, momentos de acción trepidante; tensión narrativa a espuertas y giros argumentales muy bien diseñados. Una joya de la animación.
Para el espectador de edad algo más abultada, Rompe Ralph se convierte en un homenaje a las míticas arcades (esos primeros videojuegos que nos parecieron cosa de otra galaxia), pero los más jóvenes tienen la posibilidad de sonreír ante los guiños a, por ejemplo, Gears of War. Cuando la trama se centra, fundamentalmente, en un videojuego lleno de chuches y color rosa, aparece el manga para que no falte de nada. Todo se funde apareciendo la técnica del videojuego y la animación del siglo XXI. Metal Gear, Lara Croft, Mario. Todo está por allí. Una delicia.
Ralph y la insoportable Vanellope ocupan la pantalla de extremo a extremo. Protagonizan el relato en su zona principal. Pero Félix y la maravillosa sargento Colhoun no fallan en la subtrama.
El realizador Rich Moore sabe mezclar todos los ingredientes, incluida una banda sonora muy divertida y acertada, para conseguir una cinta estupenda. Quizás algo exagerado con el colorido en algún tramo del trabajo aunque se le perdona cuando termina haciendo un chiste sobre lo cargante de esa estética. Ya sabía él que se había pasado de la raya.
La reunión de malos anónimos es impagable. La historia previa a la trama en la que interviene la sargento Colhoun hilarante. Y el final muy de niños que es lo que tocaba.
No dejen de buscar un niño excusa para invitarle a ver la película. Se divertirán usted y él. No tengan la mínima duda.
© Del Texto: Nirek Sabal


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