Tú y Yo (An affair to remember): El romance universal

Hay películas que gustan a cualquiera y en cualquier momento. Tú y yo (An affair to remember) es una de ellas. Una grandísima historia de amor, inocente (la infidelidad, por ejemplo, se trata desde la falta, casi absoluta, de dolor), bien contada, salpicada de momentos muy divertidos, llena de emociones universales; en la que se pueden escuchar frases llenas de chispa, llenas de inteligencia narrativa. Es una de esas películas clásicas que lo son porque son redondas.
Un vividor, Nicolo Ferrante, viaja a Nueva York para encontrarse con su futura esposa. Es el personaje interpretado por Cary Grant. Una cantante de club nocturno, Terry McKay, hace lo mismo para encontrarse con su prometido. Es el personaje encarnado por Deborah Kerr. Se conocen, se enamoran. Pero el destino parece no tener piedad y el encuentro definitivo parece imposible.
La película está dirigida por un exquisito Leo McCarey que, además, es coguionista y coautor del libreto original. Alarga el tiempo narrativo tanto como es necesario para que crezca la tensión de la trama y para que los personajes se desarrollen al límite. Dirige de forma notable el trabajo de los protagonistas buscando detalles en el lenguaje corporal que convierten los trabajos de Grant y Kerr en ejemplo de interpretación. Los gestos quedan por encima de las palabras.
La fotografía de Milton Krasner se centra en mucho en espacios abiertos y en el preciosismo o grandiosidad de los lugares. Es destacable el empeño por no mostrar a la protagonista sobre la silla de ruedas. Eso y no ocultar lo malos que son los cuadros que ha pintado el protagonista.
La partitura es otra cosa. Incluye un buen tema central, pero, además, unas cuantas canciones espantosas y aburridas. Lo del coro de niños es algo terrible. Esto produce una ruptura en el ritmo que podría haber arruinado la película entera.
La puesta en escena es sobria aunque eficaz. El montaje sencillo, como corresponde a la época, deja la historia dentro de una linealidad absoluta.
An affair to remember es un remake de la película que rodó este mismo director en 1939. En esa ocasión los protagonistas fueron Charles Boyer e Irene Dunne. Incluir el color, el scope y a Grant junto a Kerr eran las novedades. Sin desmerecer la primera de las películas, esta la supera.
Es un melodrama estupendo que, con sus fallos, siempre gustó y siempre gustará.
© Del Texto: Federico de Vargas y Expósito


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