Cosí fan Tutte: Suma de genios

Mozart fue un genio. Haneke también lo es. Mozart no fue del todo comprendido mientras vivía. Haneke tampoco lo está siendo. Como todos los genios, arrastran grandes amores y grandes odios. Creo yo que si se conocieran hoy, si quisieran representar Cosí fan Tutte, el resultado final sería la producción que se puede disfrutar desde hoy en el Teatro Real de Madrid (¡qué temporada tan buena va a terminar siendo!).
Es sencillamente extraordinaria. La música de Mozart, su gracia única al componer. La puesta en escena de un Haneke que nunca deja de plantear preguntas incómodas sobre zonas oscuras del universo (como hace en sus películas).
Esta producción resulta divertida y agobiante. Lo que parecía ser es, ahora, lo contrario. Elegante y sobria, hace atemporal el universo Mozart-Haneke (el vestuario y la iluminación son un claro reflejo de esa búsqueda de lo universal). Un elenco muy joven y poco conocido que deja un aroma en el teatro lleno de frescura, futuro y pasado.
La puesta en escena es perfecta. Todos saben lo que hay que hacer, no hay peregrinajes inútiles y vacíos de los personajes por el escenario, todo está colocado en el lugar exacto. Lo simbólico de las cosas se enfrenta con lo evidente de las personas (por ejemplo, el mueble bar que vemos en el escenario como refugio de los personajes que se atormentan con sus problemas mientras el público se ríe de ellos y de sus cosas). El decorado dividido entre lo más público y lo más privado, entre la soledad y la multitud, entre lo evidente o patente y lo desconocido. El universo dividido por una cristalera enorme. Cierto atrevimiento en el escenario de lo clásico frente a la candidez y el descaro de la juventud. Risas entre el público aplacadas por una angustia insoportable que llega desde las preguntas que nadie quiere contestar. Una producción extraordinaria que maquilla un mundo duro con elegancia y carcajadas.
Las voces muy bien. Y si algún pero se les puede poner (alguno hay aunque no demasiado importante) se compensa con las interpretaciones de todo el reparto sin excepción alguna.
Pero, además, esto es una ópera firmada por Wolfgang Amadeus Mozart. Y, con eso, está todo dicho. El talento de este compositor es tan abrumador que, cuando suena la primera nota de la partitura, el que escucha comienza a sentir emociones que ningún otro músico puede llegar a hacer vivir. Los hay malos, los hay buenos, los hay extraordinarios. Y, luego, encontramos a Mozart.
Haneke-Mozart. Mozart-Haneke.
Cosí fan Tutte (Así hacen todas) es una ópera muy divertida. Enredo, amores, infidelidad, daños directos, daños colaterales, daños imprevistos. Todo un entramado del que es difícil escapar. Interesante, hilarante. Escribió el libreto de esta obra Lorenzo da Ponte siendo la tercera colaboración entre los autores. Parece ser que el estreno no fue del todo exitoso y no se entendió ni partitura ni libreto. Es una ópera simétrica dentro del canon establecido cuando se escribió.
La dirección musical de Sylvain Cambreling es cuidadosa aunque no carente de la energía suficiente como para dar entradas perfectas tras los recitatorios, como matizar el arco dramático de los personajes o marcar los momentos alocados con el ritmo adecuado.
Del reparto formado por Paola Gardina, Juan Francisco Gatell, Andreas Wolf, Kerstin Avemo, William Shimell y Anett Fritsch, destacan estos tres últimos en los papeles de Despina, Don Alfonso y Fiordiligi. Avemo (muy divertida, impecable en su actuación y muy bien de voz) junto a Shimell (ni un error) dan una profundidad dramática a la obra desconocida hasta ahora por los matices introducidos por el director de escena. Les convierte en torturadores, maltratadores, personajes entre las tinieblas. Anett Fritsch, estupenda en todos los sentidos. Una elección de Haneke muy sobresaliente. Si mejora técnicamente (no le falta calidad aunque le aguarda la madurez como cantante) estamos ante una artista que dará mucho juego.
Si son capaces de encontrar una entrada, no pierdan oportunidad de pasar por el Teatro Real. Ya saben que yo nunca les engaño.
© Del Texto Nirek Sabal


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