Hábleme de usted (Parlez-moi de vous): Una grata sorpresa

De forma inesperada, algunas veces en la vida nos encontramos con algo que nos sorprende, que nos conmociona. En las salas de cine (ahora, muchas veces frente a la pantalla del televisor o del ordenador) pasa más de una vez. Es por eso que las personas se aficionan y sienten la necesidad de ver películas. Perder el tiempo no le gusta a nadie. Si ese tiempo pasa y se aprovecha al mismo tiempo es mucho más gratificante. Y en el cine se viaja, se conocen personas nuevas, historias que siendo ajenas se convierten en propias. La magia del cine no es el 3D o unos efectos especiales deslumbrantes. La magia del cine reposa en el paso del tiempo convertido en experiencia vital.
Hábleme de usted es una película deliciosa. Dirigida por Pierre Pinaud, nos habla de la soledad, del olvido, de las posibilidades perdidas para siempre. Pero también hace un guiño al futuro incierto, a lo que una persona puede aspirar y que no es otra cosa que a ser auténtica, pase lo que pase.
Mélina es una locutora de radio. En su programa, los oyentes cuentan sus problemas y ella trata de dar solución a los mismos. La audiencia es altísima. Nadie conoce el aspecto de la mujer. Mélina tiene una historia que encajaría a la perfección en su programa, un pasado digno de ser contado. Y eso es lo que descubrirá el espectador a medida que la trama avance.
El personaje es estupendo. Maniática, distante, infeliz. Aplastada por su pasado; un pasado que no le permite vivir el presente ni plantearse el futuro. Está tan anclada a lo ocurrido que vive cómodamente instalada en el recuerdo como única realidad.Y es capaz de convertir cualquier experiencia reciente en un recuerdo lejano. Es un personaje repleto de conflictos internos y con su entorno.
Mélina es encarnada por Karin Viard. Estupendo el trabajo de esta actriz que sabe equilibrar el gran drama que interpreta con los puntos cómicos que van apareciendo. Nicolas Duvauchelle acompaña a la actriz. Algo más soso aunque suficiente.
La partitura original la firma Maïdl Roth. Extraordinaria, con gran presencia si es necesario y discreta cuando la acción lo exige. Pero siempre adornando, matizando. Música arrebatadora, elegante y envolvente.
Los encuadres que busca el director son un intento constante por dar sentido a la narración. Desde planos desenfocados hasta escenas largas de gran emoción. Todos buscan un significado, todos buscan ser una imagen que encierre un sentido necesario para entender el mundo interior de los personajes.
Una verdadera sorpresa. Grata, muy grata. Esperemos que las distribuidoras apuesten por ella. No pasaría nada si lo hicieran.
© Del Texto: Nirek Sabal


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