Licencia para matar

Licencia para matar es la segunda película en la que aparece Timothy Dalton interpretando el papel de James Bond. Segunda y última. Parece ser que tenía firmada una tercera intervención, pero el actor renunció por motivos personales.
Con Dalton el personaje de Ian Fleming aparecía en plenitud y con Dalton se produjo un giro más que necesario en las películas de 007. El público no lo consideró así y el actor no tuvo gran reconocimiento. El Bond de Dalton no es tan machista como el de Sean Connery o Roger Moore. Es capaz de entender a una mujer y se para más ante una inteligencia que ante un pecho descomunal. El Bond de Dalton es un hombre serio, profesional, arisco, solitario. Y en Licencia para matar es un hombre cegado por la sed de venganza. No se mueve buscando el bien de su país, ni del mundo entero; lo hace buscando solucionar sus propios problemas. Este Bond sufre, se mancha los zapatos de polvo, recibe golpes como el que más, tiene los sentimientos que cualquier otro hombre podría sentir. Es el Bond de Ian Fleming.
Lo curioso es que el guión de la película no es adaptación de alguna de las novelas de Fleming. Ya estaban todas llevadas al cine (esta es la entrega decimosexta). Los guionistas, Michael G. Wilson y Robert Laudaum, inventaron la trama de principio a fin. Logran un guión sólido que mantiene la tensión y un ritmo estupendo. Abundan las muertes violentas, casi sádicas. Y se centran en una asunto que preocupaba especialmente a nivel mundial allá por finales de los años 80: la droga.
Las chica Bond, encarnada por Carey Lowell, además de ser una belleza, es atrevida, inteligente y cínica. Toma una importancia en el desarrollo de la trama muy importante. Talisa Soto (otra de las mujeres protagonistas) se queda más en el territorio de mujer florero.
El arranque de la película vuelve a ser espectacular aunque, esta vez, es el final el que se lleva la palma. Acción trepidante, vehículos incendiados, helicópteros, fuego, disparos. Todo rodado muy bien y montado mejor.
El villano es tremendo. Despiadado, astuto, calculador. El autor elegido fue Robert Davi. Y el personaje malísimo se llama Franz Sánchez. Le acompañan Anthony Zerbe (la muerte de su personaje es escalofriante) y un jovencísimo Benicio del Toro (la del suyo es peor todavía).
Los inventos preparados para 007 siguen siendo sorprendentes y divertidos. En esta película, los amantes de estos chismes disfrutan de lo lindo. Más que nada porque Q (que es el personaje que los idea) aprovecha sus vacaciones para ayudar a Bond.
La banda sonora es estupenda. Sobresale la canción Licence to kill a cargo de Gladys Knight.
Una estupenda película de acción, más cercana al realismo que otras de la serie Bond, bien contada y bien escrita. Una pena que fuera la última de Dalton.
© Del Texto: Nirek Sabal


1 Respuesta en “Licencia para matar”