El inocente: Aunque la mona se vista de seda

Lo original de un guión no llega desde un giro argumental brusco que busque cerrar la trama o parte de ella entre fuegos de artificio. Eso es una chapuza. Un guión ya sabido (actualmente el 90% de los guiones son extensiones o copias de lo que ya se ha visto un millón de veces) es eso, un guión sobado, contado, revisado, plagiado y pesado. Un adorno aquí o allá no le convierte en la novedad del siglo. Eso es una trampa y, que yo sepa, las trampas no deben hacerse nunca y mucho menos a la vista de todo el mundo. Esta feo.
Pues bien, El inocente (The Lincoln lawyer) se soporta sobre un argumento de carácter judicial en el que se ve envuelto un abogado (suele defender a los malos) al ser contratado por un tipo que se declara inocente sin serlo, claro. ¿A que no saben cómo acaba la cosa? Exacto. Siempre es así. ¿Lo ven? Con cuatro cosa que he escrito ustedes se saben la película de principio a fin. Es entretenida si una quiere mirar la pantalla como si estuviera mirando al mar o un escaparate de maquetas en movimiento. Si perder el tiempo es lo que hace entretenida a una película esta es de óscar. Además, este guión, ya lleno de tópicos, se sale de madre poco después del comienzo planteando situaciones difíciles de asumir e inverosímiles. Como es un auténtico desastre, lo que hace el guionista (no he querido saber ni el nombre) es ir introduciendo personajes a medida que la trama se complica. ¿Para qué? Para que funcione la cosa, para explicar lo inexplicable. Digo personajes por entendernos porque ni tienen profundidad ni crecen en absoluto pase lo que pase. Lo tiene todo El inocente. Es una joyita.
Brad Furman busca lo espectacular de la situación nadando a ras de superficie. Ni busca alternativa con los encuadres, ni busca planos diferentes, ni con el material narrativo, ni con nada. Y, claro, termina entregando un trabajo vacío; más un intento de encajar piezas que de cuidar si están puestas del derecho o del revés.
Matthew McConanghey y Marisa Tomei interpretan; él como puede, ella con gran desgana; los papeles protagonistas. En varias escenas aparecen borrachos. Me pregunto si bebían de verdad o fingían, si querían ahogar las penas por tener que rodar este bodrio o se limitaban a interpretar.
Del resto nada que decir. Si sigo pensando en esto me voy a desmayar. Casi seguro.
© Del Texto: Nirek Sabal


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