Desde Rusia con amor: el mejor 007

Es posible que, a pesar de algunos problemas narrativos, Desde Rusia con amor, segunda entrega de la saga protagonizada por James Bond, sea la mejor de todas.
Sean Connery sigue moldeando al personaje para que se parezca a él mismo; los guionistas se pliegan a lo que Ian Fleming narra en sus novelas; Terence Young dirige con acierto e inteligencia. La película se estrenó en 1963 y se convirtió, con rapidez, en un clásico.
Este James Bond vive en plena guerra fría. Sus enemigos tienen relación con los rusos, con los chinos, con todo aquello que se acerque al comunismo. La organización criminal Spectre es la que sirve de nexo para que el mundo esté en peligro y sea Bond el que resuelva el problema.
En esta ocasión, 007 debe conseguir una máquina cifradora llamada Lektor. Con ella, los mensajes secretos y codificados enviados por los rusos podrán ser descifrados. Ernst Stavro Blofeld, jefe de Spectre, encarga un plan que sea perfecto a uno de sus secuaces (un campeón de ajedrez para ser exactos). El objetivo es conseguir esa máquina cifradora y acabar con Bond.
Desde Rusia con amor es una película en la que todo se enreda. Rusos, búlgaros, británicos, Spectre, gitanos, la máquina Lektor, el Orient Express. Todo ello se oscurece a través del guión (la fotografía es fiel a la idea y es también ciertamente oscura), todo tiende a la zona oscura y peligrosa del espionaje.
Bond sigue siendo despiadado, cínico y ocurrente; un galán misógino. Aunque esta vez es algo más vulnerable. Al menos algo más que en Agente 007 contra el Dr. No. Si cae al suelo se levanta con polvo en el traje, si pelea contra el malo se lleva algún golpe que otro. Incluso tiene algún punto de debilidad frente a las mujeres. La astucia del personaje, eso sí, se ve reforzada en esta película.
Le acompaña esta vez Tatiana, agente rusa que forma parte de la doble trama desde una clara ignorancia. La que fue Miss Italia, Daniela Bianchi, encarna el papel. Sosa aunque no molesta. También acompaña a Connery un Pedro Armendariz estupendo en la que sería su última película. Defiende un papel muy importante en la trama (Kerim Bey) y hace una extraordinaria pareja con el protagonista. El villano es Red Grant (interpretado por Robert Shaw), un loco que asesina todo lo que se le pone por delante.
Para ver, hoy en día, Desde Rusia con amor, hay que hacer un ejercicio de generosidad. De no ser así, si nos situamos frente a la pantalla esperando ver una película de cine moderno, es posible que no podamos disfrutar de ella. Por ejemplo, la escena en la que la actriz Lotte Lenya se disfraza de camarera y se enfrenta con Bond, podría resultar completamente ridícula. Después de conocer una operación colosal en la que los servicios secretos de varios países se ven involucrados, después de conocer un plan maquiavélico de la organización Spectre, ella intenta robar la máquina Lektor como si fuera un secador de pelo o algo así y su enfrentamiento con 007 resulta pueril. También es cierto que ese personaje es miope y algo exagerado en todo lo que hace por lo que una buena dosis de ironía le echó el guionista y hay que saber apreciarlo. En cualquier caso esta película se rodó en 1963 y se encuadra dentro de un canon muy concreto. Del mismo modo que los efectos especiales son muy limitados, el concepto de cine era otro distinto al actual.
Y, también, conviene hacer un ejercicio de humildad si no se conoce la historia del cine. Alguien dijo que la zona narrativa que tiene como escenario el tren es una sucesión de paseos sin sentido. Eso es un homenaje al cine de Alfred Hitchcock que sirve, de paso, como motor de la trama y marca un avance argumental exacto. El tiempo narrativo casa con el histórico gracias a esa zona expositiva.
La banda sonora, que incluye el tema de Matt Monro, no es la mejor. A veces suena con estrépito cuando el personaje mira un cenicero. Pero, en general, va consolidando lo que sería la música en el conjunto de la serie 007.
Excelente cine de espias con tintes, claramente, negros. Tal vez la mejor de todas las películas protagonizadas por James Bond.
© Del Texto: Nirek Sabal


Comentarios cerrados.