Los idus de marzo

Es una pena enfrentarse a películas que, pudiendo ser extraordinarias, se quedan en buenos trabajos. Es una pena que los riesgos que asumen algunos sean justitos. Es una pena que Los idus de marzo se quede a mitad de camino porque podría haber sido un peliculón y no llega a tanto. No podría decirse que es un propuesta fallida aunque está a punto de serlo.
Por supuesto, todo el problema llega del guión que hace aguas y esconde mucho menos de lo que, incluso el que lo escribió (el propio George Clooney), pudiera llegar a pensarse. Hay un momento de la película en el que se podría creer que Clooney va a por todas, pero no. Una lástima.
Eso sí, la factura es impecable. Una puesta en escena sobria, elegante y sin altibajos. El director deja todo en manos de los interpretes, de un buen montaje, de un operador de cámara cuidadoso y de su intuición como actor que es. En este sentido no se puede pedir más de lo que se recibe.
Todo el elenco está a la altura de las circunstancias. Entre otras cosas, porque el casting debió ser cuidadoso y, desde luego, acertado. Soy de los que piensa que teniendo un físico adecuado todo es más fácil. Y no me refiero a bellezas sino a la encarnación exacta del personaje.
Ryan Gosling defiende su personaje con credibilidad, con facilidad. Y parece disfrutar con lo que hace de principio a fin. Lo mismo sucede con Philip Seymour Hoffman, con la guapísima Evan Rachel Wood, Paul Giamatti (en su papel bastante secundario) o el mismo George Clooney.
Partiendo de aquí, de lo buena película que es desde el punto de vista técnico, la pregunta obligada es ¿qué quieren decirnos, logran decirnos lo que quieren? Aquí radica el problema porque lo que dicen ya estaba contado antes y muchas veces y desde un punto de vista parecido. Y porque el mensaje no deja de ser difuso al igual que el cierre de la trama propuesto por Clooney. Un final que pudiera parecer abierto aunque no lo es tanto puesto que los personajes se dibujan durante toda la película para que podamos intuir un solo desenlace. Además de ser algo previsible, el guión se desbarata con una subtrama que desordena toda la propuesta y la descompone para quedarse en tierra de nadie. Es estéril absolutamente. Me refiero al asunto de la becaria.
Si esta película se hubiese rodado hace algunos años el impacto hubiera sido demoledor. Hoy, no.
Habrá que quedarse con la sobriedad e inteligencia de Clooney. Habra que esperar a la próxima. A ver si arriesga algo más.
© Del Texto: Nirek Sabal


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