Brave: Nada nuevo

Brave es la última producción de la factoría Disney-Pixar. Y, francamente, se la podrían haber ahorrado y nadie hubiera notado la diferencia. Brenda Chapman, Irene Mecchi, Steve Purcell y Mark Andrews, los guionistas, debieron entender al recibir el encargo que el trabajo consistía en mover mucho las animaciones, introducir algún villano o peligro horrible y que la cosa acabara en final feliz. Debió ser algo así porque, de otro modo, la cosa se hace inexplicable. Los diálogos son pésimos. Que la película sea para los niños no significa que deba ser una parida. No son tontos; son pequeños, pero no son tontos. La trama está forzada desde el principio. Es imposible saber en qué consiste la propuesta. Como en cualquier película, el guión es fundamental.
Técnicamente es estupenda como todo lo que se hace ahora utilizando un ordenador. Sin embargo, eso que fue más que suficiente en su momento ya no cuela.
Cuando en una sala de proyección llena de niños faltan las risas, mal asunto. Salvo que esté en un error, tan sólo se escucharon cuando los personajes aparecieron en cueros. Ya saben ustedes que los pequeños eso lo agradecen mucho. Cuando en una sala de proyección los adultos que acompañan a los niños están locos por levantarse, malo también.
Los personajes son simpáticos. Un padre feroz cuando toca y amoroso siempre, una madre mandona y estirada con buen corazón, unos hermanos que parecen peluches, un montón de guerreros que viven para repartir leña, una bruja que no es mala del todo y la protagonista, Mérida, que abandera esa igualdad que tanto deseamos entre hombres y mujeres. Pero sólo son eso, simpáticos. La profundidad (un mínimo debe tener un personaje aunque sea para el público menudo) no existe. La gran evolución que sufren los principales es que modifican su punto de vista respecto del mundo tras una experiencia traumática. Menuda cosa.
En fin, nada nuevo en el mundo de la animación. Una película completamente prescindible que no pasará a la historia, ni será un clásico de los dibujos animados. Por mucho ordenador y mucho marketing que se le eche al asunto.
© Del Texto: Nirek Sabal.


Imagen de previsualización de YouTube


Comentarios cerrados.