Confucio: Erre que erre

Más difícil todavía. Una película que se centra en el personaje, desde el principio hasta el final, y en la que no se logra dibujar a ese personaje. Creo yo que si se hace queriendo no se logra.
Es la misma canción de siempre. Erre que erre. Como el espectador tiene una ligera idea de quién fue Confucio no hace falta esforzarse. Se da por hecho lo fundamental y se dedica el esfuerzo a montar un espectáculo formado por imágenes impresionantes (en este caso se queda en mal intento) y a meter en los diálogos frases maravillosas (las dijo Confucio y son magistrales. Lo que pasa es que se dicen sin ton ni son; porque hay que decirlas y punto), muertes y amores de vez en cuando (a mí los chinos muriendo siempre me han parecido reflejos de los dibujos animados y no me terminan de llenar. Y besándose como que no y menos sin venir a cuento) y alguna escena buscando la lágrima fácil.
El ritmo narrativo de la película es un desastre. Va de malo a horrible. Se apoya no sólo en la imagen y en la trama. Recurre el director, Hu Mei, a cartelitos (escritos en chino y en inglés) para que nos podamos enterar de algo. De poco para ser más exactos. Y si no lees ni chino ni inglés, de nada. Porque el personaje central no está definido, pero, además, los secundarios son desastrosos. Las elipsis son muy numerosas y consiguen destrozar cualquier esfuerzo del espectador. En fin, no hay por donde agarrar algo así.
Chow Yun Fat defiende el papel principal. Es un buen actor. Lo hace razonablemente bien. Pero es tan corto ese papel que no llena a nadie. El resto de actores y actrices se mueven por la pantalla porque sí. Como casi todo en esta película.
Lo único que se puede destacar es la ambientación que se logra desde el vestuario y la peluquería y maquillaje. Es lo mejor de todo. Sin duda.
Si la propuesta del director es demostrar y que nos traguemos eso de que la espada es débil frente a la sabiduría, el fracaso es absoluto. Ya nos lo sabíamos, ya nos lo habían contado y no aporta nada de nada este trabajo. Si la propuesta es otra, alguien debería explicarla. No se me ocurre cuál podría ser.
Desde luego, después de ver la película, un espectador corriente no sentirá ningún deseo de lanzarse a leer lo que dijo Confucio. Es más, le hace un flaco favor a este personaje.
Si pueden evitar la película mejor que mejor. Queda dicho.
© Del Texto: Nirek Sabal


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