Carmina o revienta: Al rebufo

La importancia de esta película quiso llegar con su promoción, con su distribución y con su presencia en los medios como algo novedoso en su conjunto. La cosa se ha quedado en cierta relevancia; algo de ruido y poco más. Tal vez sea el germen de algo importante, quizás sea un primer paso hacia una organización distinta dentro del mundo del cine, pero, de momento, todo se ha quedado en eso, en un intento. Fallido, para ser más exacto.
Y no había otro remedio. La importancia, o llegaba desde ese territorio, o no llegaba de ninguna parte. La película es floja. Es verdad que se deja ver aunque no puede, el espectador, esperar nada que no sean un par de situaciones graciosas y extravagantes dentro de un intento de retratar una España que está más vista que el tebeo. Se salva algún diálogo suelto (la conversación entre Carmina y su amiga que le cuenta cómo se relaciona con sus amistades es muy divertida). El resto es un cúmulo de frases verdaderamente desagradables que no llevan a ninguna parte que interese. Casi nada se puede apreciar como importante. Diálogos tan vacíos no son buenos compañeros de viaje. Los encuadres que busca el director son simples, la trama predecible desde el comienzo (creo que la duración de la película, a pesar de ser escasa en los tiempos que corren, es excesiva), las interpretaciones tan planas como lo son los personajes.
Esta es una película que nace al rebufo de su director, de su fama como actor (sobre todo en televisión). Paco León, como director y guionista, tendrá que demostrar mucho más. Porque con Carmina o Revienta juega a construir un mundo absurdo; tan absurdo que roza al propio mundo. Por eso elige un formato muy cercano al documental buscando confundir ficción y realidad. Pero lo que consigue es quedarse en tierra de nadie. Muy mal asunto es ese cuando se narra. Caer simpático entre los espectadores de televisión puede servir una vez. Tal vez dos. Pero más allá está el mundo de verdad. Sin mezclas con la ficción. Y allí no se perdona ni una.
El guión, también obra de Paco León, está lleno de disparates y frases hechas que buscan la sonrisa fácil y un interés que no termina de llegar. Entre otras cosas porque la narración va y viene sin ton ni son. Las elipsis, por ejemplo, no hay quien las rellene. Tampoco hace falta. No hay nada que imaginar, nada que se deje ver para sugerir. Sencillamente, se trata de rupturas espacio temporales puestas allí a ver si la cosa cuela. Por su parte, los actores y actrices van haciendo lo que pueden. Pero, sobre todo, lo que quieren. Exageran todo lo que está a su alcance para que aquello haga gracia. Poco más. El conjunto queda desordenado y se vacía de sentido por los cuatro costados.
Carmina Barrios tiene muchas limitaciones al interpretar. Con un papel un poco exigente tendría serias dificultades. Esta es la madre; en la ficción y en la realidad (del director, digo). María León, al contrario, necesita más. Un desperdicio ese papelito en manos de una actriz que terminará siendo más que importante. Paco Casaus va a lo suyo. Y así no hay manera, claro. Y Ana Mª García defiende un papel muy discreto por lo que no puede hacer mucho más de lo que hace.
Insisto en que no aburre, pero tampoco emociona en absoluto.
De nuevo, se demuestra que esto no es tan fácil (rodar películas) y que el guión es lo que manda en el cine.
Lo que si deseo es que este intento (fallido) se convierta (si no lo es ya) en el germen de un cambio muy necesario. Si así fuera la película sería de diez.
© Del Texto: Nirek Sabal


Imagen de previsualización de YouTube


2 Respuestas en “Carmina o revienta: Al rebufo”

  • Paco Casaus ha escrito:

    SR. critico de Carmina: Cauno es Cauno e interpreta segun su Director pero con el guion que por inoulsos ba recibiendo en cada momento sin que en ningun monento me sintiera defraudado al verme en la pelicula. Es una actuacion que hay que valorar viendola sin gafas de sol

  • José Manuel Rojas Rodríguez ha escrito:

    Estoy un poco harto de tanto moderno que intenta hundir cada iniciativa cultural real o cercana. Carmina o revienta es un ejemplo del mundo en que vivimos, yo diría que es la histora del Lazarillo de Tormes del Siglo XXI… pero claro el que la escribió no pudo firmarla porque entonces también existían críticos como usted