La semilla del mal: Un auténtico desastre

Yo no sé a quién le puede gustar este tipo de cine. El día que me encuentre con un ser humano dispuesto a explicarme algo tan extraño, prometo hacerle caso y, si es necesario, un monumento.
Las películas de miedo deberían dar miedo. Las películas de miedo deberían incorporar elementos novedosos para diferenciarse de las películas de miedo que ya se han contado y, sobre todo, para ser películas de miedo. Pues nada; por lo que se ve, todo eso pasó cuando de filmaron las tres o cuatro primeras. El resto son repeticiones. Para ser más concreto diré que son una castaña de campeonato. Alguien ha debido correr la voz y se ha impuesto la idea de que metiendo en la historia un niño con la mirada perdida y cara de matar a todo el que se ponga por delante, a una chica guapa que tire de espaldas y que pase grandes calamidades, a un sacerdote o a un tío con una Biblia en la mano y bichos repugnantes por aquí y por allí; tenemos una película de miedo maravillosa. Pues no. Ni miedo, ni tensión, ni sustos, ni nada de nada.
La semilla del mal es una película de David Goyer. La actriz principal es Odette Yustman. El guión en un disparate. Los efectos especiales y visuales son discretos. El movimiento de la cámara histérico. El maquillaje parece una promoción de los maletines de la señorita Pepis. Gary Oldman aparece por la pantalla y todavía debe estar preguntándose la razón por la que aceptó un trabajo tan patético. Todo es un rollo inaguantable.
El asunto comienza (la película no, eso empieza mucho después, empiezo por aquí por dar algo de sentido a este desastre) en un campo de concentración. Allí se experimenta con niños. Para ser exactos, con gemelos. Uno de ellos al morir es tomado, invadido o como quieran llamarlo, por un espíritu. El fantasma tiene una mala leche de aquí te espero. El caso es que mucho después la protagonista comienza a ser atacada por el espíritu malo. Y, por supuesto, una amiga de esta señorita muere, muere la abuela de esta señorita, mueren más y más, pero la cosa acaba bien porque sacerdotes y rabinos se unen en la lucha contra el mal. Algo así. Supongo que les suena porque esto ya lo han contado quince o veinte veces. El guionista lo disfraza un poco y hace saltos mortales por si cuela, pero no.
La película es muy mala. Carece de profundidad, de una documentación mínima, de una dirección actoral decente (en la pantalla cada uno se mueve como le viene en gana), de un guión aceptable (no hay una sola frase que merezca la pena; ni una). La coherencia interna se busca en las baratijas que tratan de despistar la atención del espectador aunque el éxito es nulo. En fin, es un auténtico desastre. De principio a fin. Por no dar, no da ni asco (y mira que aparecen bichos, tipos con la cabeza al revés y cosas que deberían poner los pelos de punta). No creo que alguien quiera perder el tiempo con esto, pero (por si acaso existe un ser dispuesto a semejante hazaña) aviso de que es muy previsible y los sustos los ves llegar diez minutos antes de ocurrir; es decir, si la eligen para que la novia se arrime a usted buscando refugio ante un miedo inaguantable, mejor piense en otra posibilidad. Cualquier programa de Tele 5 causará mayor efecto.
© Del texto: Federico de Vargas y Expósito


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