Hysteria: Los tópicos problemas desde la vagina

Llevo varios días sin escribirnada para este blog de cine. Tengo poco tiempo y las películas vistas estasúltimas semanas han sido pocos, y visto lo visto menos tendrían que haber sido.
He perdido un bonito par de horas viendo la película Hysteria; esa especie de comedia de ambientación victoriana, dirigida por Tanya Wexler, en la que se coloca dentro de una coctelera la siempre graciosa tendencia a pensar que la insatisfacción de la mujer proviene de problemas su vaginales.
Un medico guapo llega para remediar, primero manualmente y posteriormente con un consolador eléctrico, los enormes problemas de insatisfacción de la burguesía británica. Todo aderezado con una mala historieta romántica menos creíble que un duro sevillano
La historia es esa, no busquen más. Joseph Mortimer Granville (Hugh Dancy) doctor vocacional que es expulsado de diversas instituciones hospitalarias por sus ideas avanzadas sobre el tratamiento a los enfermos y de las enfermedades, termina trabajando para el Doctor Dalrymple (Jonathan Pryce) con consulta dedicada a la curación de la histeria femenina a base de masajes vaginales, vamos a base de masturbaciones practicadas sobre un potro y un toldito que cubre el decoro de las pacientes que a la consulta acuden. Es tal la afición y dedicación de Mortimer a su trabajo que termina lesionado de la muñeca y, en consecuencia, provocando una honda insatisfacción en las pacientes que acuden en busca de alivio médico. Ante esta situación, junto con Edmund (Ruper Everett), millonario apasionado de la electricidad, inventarán un consolador gigantesco y posteriormente manual. Artilugio que permitirá recuperar su empleo. Paralelamente, correrá la historia de Charlotte (Maggie Gyllenhaal) y Emily (Felicity Jones), la primera hija rebelde y feminista del Doctor Dalrymple, y la segunda, la hija pavisosa de la que inicialmente parecerá enamorarse el guapo doctor Mortimer que, finalmente,será derrotado por la chispeante Charlotte.
Pues bien, lo mejor de la película, la ambientación en cuanto al escenario, los vestuarios y a Rupert Everett, lo demás una castaña de las de verdad pero que, gracias a hablar de vulvas y topicazos de los de toda la vida, provoca la risa de unos cuantos. No las mías.
Ciertamente, las entradas del cine cada día me parecen más caras. A las pruebas me remito.
© Del Texto: Anita Noire

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